UN POEMA DE ‘LONGAS SÃO AS NOITES’, DE LA PORTUGUESA MARIA JOSÉ QUINTELA, TRADUCIDO POR JACQUELINE ALENCAR

 

 

1 La poeta Maria José Quintela

La poeta Maria José Quintela

 

 

Crear en Salamanca tiene la satisfacción de publicar, en traducción recién hecha en Salamanca por Jacqueline Alencar, una de las siete noches (o secciones) del nuevo poemario de Maria José Quíntela  (Vila Real, 1955), publicado por Editora Labirinto, dirigida por Joao Artur Pinto. Esta obra forma parte de la colección contramaré, coordinada por Victor Oliveira Mateus, destacado poeta y traductor lusitano. Maria José Quíntela reside en la ciudad de Lamego y ha publicado los siguientes libros de poesía: Vozes e Ecos (2000); Um Olhar não Basta (2006); O mundo é irreal mas não me importa (2007); Pertence à água a escolha dos náufragos (2014); Oficio de transparências (2015); Corpo contínuo (2016) y Longas são as noites (2018). Sus poemas también se encuentran en las antologías: Quando o além me chamar (2002); Vozes do douro (2003); Palavras que o douro tece (2006); Entre o sono e o sonho (2013); Clepsydra – Antología Poética (2014); Antología de Poesia Cintilacóes da sombra III (2015); Por longos días, longos anos, fui silêncio – Uma breve Antologia de Autoras transmontanas (2015).  Ha publicado textos en varias revistas, entre ellas Cintilações – Revista de Poesia e Ensaio, que dirige Oliveira Mateus.

 

 

 

2 Portada del libro publicado por Editora Labirinto

Portada del libro publicado por Editora Labirinto

 

2A Fotografía de José Amador Martín

Fotografía de José Amador Martín

 

 

 

 

QUINTA NOCHE

 

CUANDO LOS OJOS SON LA ANTESALA

DE UN ESPEJO MADURO

 

existen imágenes que nos sujetan para siempre en el tiempo. las imágenes cristalizadas en el papel sepia no revelan señales de luto, apenas la edad irrepetible de la inocencia. ese tiempo en el que todos llegábamos a la misma rama de los árboles tal como los pájaros.

entonces éramos confiados e inocentes. castos y exentos de toda ironía. espontáneamente expuestos a las vibraciones expectantes del día siguiente.

no sabíamos nada acerca de las trampas o gestos premeditados. los ojos convergían en la estación reinante. sin espacios intermedios. sin espacios anteriores. sin la leve sospecha de que exista un después. y después todavía otro. porque no existe un mañana cuando se pintan retratos eternos en corazones verdes.

 

aun cuando solo los árboles son evidentes la reminiscencia del sabor de los frutos puede probar el paso de la infancia.

nunca más seremos tan frágiles.

 

más tarde volvemos a ese tiempo abstracto. como fantasmas inclinados sobre las páginas de un libro que nos trae nostalgias. como si el cuerpo fuera un billete de viaje sin identidad hacia un tiempo esplendoroso de terciopelos tafetanes abanicos carruajes. días de respirar el aire húmedo de un sótano lleno de sombras antiguas de damas y dumas y un secretismo sin cabal entendimiento. los ojos puestos en el mundo prohibido al final de la calle.

 

 

 

3 Fotografía de José Amador Martín

Fotografía de José Amador Martín

 

 

hoy no queda nada impoluto debajo del mismo cielo. aun cuando la mirada parece genuina los gestos disimulan un abanico de intenciones.

poco a poco fuimos aprendiendo a repensar los recuerdos sumergidos.

sin darnos cuenta nos tornamos silenciosos.

 

el asombro también muere de impaciencia.

 

hoy ya no me dejo atrapar. desarmo la lectura natural y rescato el aliento. hurto un párrafo del contexto para ocultarlo en la narrativa de delante. o detrás de la espalda. donde las pistas maduran un punto débil.

 

dentro del sueño colectivo la memoria es un movimiento ciego. unos dicen lo obvio. otros lo absurdo. todos el amén. a nadie se le ocurre unir las cuentas del rosario común y decir lo esencial de nosotros.

fuera del sueño y dentro de cada uno el oficio es un cordón sin cuentas para rezar.

 

 

es indiferente atajar el insomnio con una letanía o una oración. por la noche poco importa si estamos vivos o muertos.

lo duro es roer la raíz de la noche con los dientes de la imaginación. abandonar la extrañeza del cuerpo y acomodar en el mismo cuerpo una hora feliz y un desenlace fatal.

 

 

 

4 Fotografía de José Amador Martín

Fotografía de José Amador Martín

 

 

declino la noche hasta el último suspiro. al sorbo de una luz fortuita descubro un motivo mayor. sin el filtro de la censura o pensamiento es un brazo elástico e intersticial que muerde el tiempo lentamente. y el deambular es un suelo principiante.

entre los que llegan y los que parten existe una dinámica de destellos. en este pasadizo centelleante ningún ángel mantiene las apariencias.

en la aparición de un descubrimiento me zambullo con los ojos abiertos.

¿qué me importa la rosa de los vientos si no hay márgenes en mi ruta?

 

 

mirándonos en el espejo acusamos a otros de nuestra propia ceguera. la excusa es casi siempre un absurdo: la tarea más inútil provee del motivo mayor para existir.

al frente del espejo nadie se ve a sí mismo siendo el otro. la simetría se afirma en la espesura de lo virtual que no distingue la dualidad. como si el otro que existe en nosotros flotara alrededor del cuerpo y esa fluctuación fuese el misterio de la asimetría. mientras el espejo nos limita los vicios la censura se oculta cuidadosamente detrás de los ojos.

 

 

 

5 Fotografía de José Amador Martín

Fotografía de José Amador Martín

 

 

dice la mirada al espejo: eres el agua que se ensució en el viaje. el molde y la erosión. la ilusión que acopias en arcas de viento. como si no fueses a morir. o muriendo la muerte sellase tu memoria. eres capaz de jurar tres veces y otras tres veces negar.

dice el espejo a la mirada: si no ves ¿por qué miras? los ojos son el infierno. no los espejos.

y yo digo:  siempre hay alguien listo para morir con los ojos de quien no ve.

única advertencia:

no se debe volver a un lugar donde la mirada ya tachada conspira con el tiempo.

hay sombras que no dependen de la sinceridad de los ojos pero sí de un defecto al nacer.

nunca se conoce cuál es el peso del olvido dentro de un cuerpo.

 

 

6 Fotografía de José Amador Martín

Fotografía de José Amador Martín

 

 

es importante explorar otros márgenes. otros opuestos.

el agua que lleva no es la misma agua que lava. lo que deseamos acaba sucediendo cuando ya no deleita. un sabor amargo confirma el deseo ya caducado.

al suelo le compete el oficio de sepultar. a nosotros la modestia de la evolución

cada uno cuida de su soledad como si la soledad llevara el nombre de destino.

si los ojos duelen de tanto retener ausencias también la luz se presta a falsas declaraciones.

si es verdad que la oscuridad sirve a la claridad también es verdad que ningún espejo sirve para no ver. un salto en la oscuridad o un paso atrás es todo un riesgo.

cuando los ojos son una antesala de un espejo maduro reflejan las cosas que perduran.

 

 

7 Fotografía de José Amador Martín

Fotografía de José Amador Martín

 

ah el cielo blanco de la infancia, sus proyectos fluctuantes y oscurecidos.

una idea de dios es un llanto manso. todo el tiempo para esperar la muerte dependiendo de un péndulo seguro. brújula única que regula los lutos cotidianos.

una historia mal contada con mil versiones verdaderas. cada una guardada escrupulosamente en el polvo de un sótano.

el tiempo devorado en la cercanía a rumores resplandores fatuos. los hombros livianos y las alas libres. el cuarto oscuro donde un sueño crece y el cuerpo florece en una mañana de mayo. asombrosos son los ojos de la infancia.

 

el niño se mueve silenciosamente en el lento ejercicio de trazar obstáculos. en su lejana memoria líquida traduce las altas voces por desacuerdos y los secretos por dramas cerrados detrás de las puertas sordas. los rostros cargados de rasgos sombríos. las voces que callan de repente. como si el silencio impuesto no forzara la imaginación de quien aun sabiendo poco acerca de la vida va sumando teorías sobre la muerte. como si el niño no comprendiera el alfabeto de las muecas contenidas y la censura en la verborrea.

8 Fotografía de José Amador Martín

Fotografía de José Amador Martín

 

el niño observa con la mirada fuera de sí. construye su propia trama y cambia los argumentos a medida que se desplaza por el mundo. aprenderá que las paredes de las casas antiguas son sepulcros que sepultan pactos y secretos.  dejará de hacer preguntas correctas para juntar las palabras equivocadas. sigilosamente la vida le arrastrará el cuerpo hacia dentro.

un día realiza la transición. une todo el silencio en la piel y elabora un plan de fuga.

 

9 Fotografía de José Amador Martín

 Fotografía de José Amador Martín

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11 Jacqueline Alencar (foto de José Amador Martín)

Jacqueline Alencar (foto de José Amador Martín)

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