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‘TACTO IMPOSIBLE’ Y OTROS POEMAS DE LA ECUATORIANA SANDRA BEATRIZ LUDEÑA JIMÉNEZ

 

La poeta y ensayista Sandra Beatriz Ludeña

 

Crear en Salamanca tiene la satisfacción de divulgar estos poemas de Sandra Beatriz Ludeña Jiménez (Loja, Ecuador, 1970), poeta, ensayista y articulista en periódicos de su país, además de formar parte de la Casa de la Cultura Ecuatoriana Benjamín Carrión, núcleo de Loja. También es Doctora en Auditoría y Editora de Medios Impresos. Ha obtenido varios premios sobre temas sociales, especialmente los que atañen a las mujeres más desprotegidas o de etnias perseguidas, como se refleja en su libro “El genocidio armenio, una verdad que aún sangra”, escrito en coautoría con el periodista armenio Arthur Ghukasian. Su poesía está publicada en revistas, periódicos y antologías. En el ámbito cristiano, desde los 12 años viene participando en acciones dirigidas hacia las personas más vulnerables.

 

Esta muestra la hemos seleccionado de su libro “Rastros y rostros”.

 

Foto de José Amador Martín

 

 

TACTO IMPOSIBLE

 

Estás,

distante tocas,

el alma.

Así de inspirador,

así de posible.

 

Estás,

indiferente tocas,

el corazón.

Así de fácil,

así de sensible.

 

Estás,

cerrado tocas,

el pensamiento.

Así de silente,

así de aprensivo.

 

Estás,

sereno tocas,

el éxito.

Así de sencillo,

así de natural.

 

Foto de José Amador Martín

 

 

 

ATEMPORALIDAD

 

No cortes alas a los sueños,

las plumas persistirán en el vuelo,

es preferible,

aprisionar ilusiones libres,

que estropear la temporalidad del vuelo.

 

No cortes su color a las flores,

la belleza persistirá en su gala,

es preferible,

asir la ilusión teñida en el iris,

que llevarse el descolorido anhelo.

 

No juzgues sin justicia,

ni hables sin palabras ciertas,

es preferible,

cortar el aire a la voz vil,

 que dejar suelto el cabo que ahorca.

 

No te llenes las manos con agua del río,

escapará al capricho,

es preferible,

contentarse con su transparente belleza,

y la justicia libre de su esencia.

 

Lo atemporal vuela entre,

libertad,

belleza,           

justicia.

No se aprisiona, es sin tiempo.

Foto de José Amador Martín

 

 

AZAR

 

Nada se deja al azar:

entre uvas y amarillo,

la pascua de fin a principio es dicha.

Nada es azar,

soy devota del pronóstico,

ciega en busca de un signo,

utópico

Azar que moja mi arena,

vaso que ahoga y resucita,

por levantar el castillo mal hecho,

a pulso del corazón.

Azar,

cura de ilusiones,

despavoridas,

cuando suenan campanas,

entre signos y clamores,

prometen cosas al próximo.

Nada se deja al azar:

ni fecha de nacimiento,

menos muerte,

aunque no adivine,

alguien ha dicho,

hasta aquí,

a partir de aquí.

Y somos puntuales.

 

Foto de José Amador Martín

 

 

NO HUBO TIEMPO

 

No pronostiqué, fue vida.

No fui quien quiso,

envejecido día se fue,

mas, volvió para decirle al alma,

¿cuántos agostos respiraste?

Nadie va adrede a esa frontera.  Llegas.

Nadie, a ese otoño.

Caen, más que hojas,

insolencia de existir,

perdiendo algo.

¿Inclemencia?

No hubo tiempo…

 

Hay estremecimiento,

si atraviesas la sombra,

en su faz hay frío de vida.

El otoño y sus árboles,

como desapego,

sueltan hojas y alma.

Nadie vio la devastadora vejez,

ni fue el árbol culpable.

¡Cierto!

Envejecido tiempo se fue,

volvió a imponer su poder.

No hubo tiempo…

 

¿Cuántos agostos sin hojas?

Volverán sus muecas de otoño,

nadie quiere ir allá.  Llegas.

nadie va a ese sueño,

mas, el verdor resurge insolente.

Continuidad de ideales.

Esperanza que grita,

aprendiz de viaje,

es tu otoño,

¿despojo o trascendencia?

justicia de hoja por hoja.

Foto de José Amador Martín

 

 

QUEJA DE LOS OLVIDOS

 

Quiero olvidar, aún hay recuerdos.

En el cansancio,

hay persistencia (todavía).

Aún estallan bombas,

despertando a sordos.

La voz de la conciencia suena a queja,

la guerra contra lo humano,

no ahoga anhelos de olvido.

A mi fe, existe.

 

Porque tengo tanto recuerdo,

no te quejes olvido,

yo olvidé sin piedad.

 

Quiero olvidar, aún hay trampas,

en las batallas hay temores (todavía).

Sigo andando por la lengua del mundo,

no hay muecas.

Alguien hizo fogata la boca del dragón

para quemar la nostalgia —su memoria triste—.

quitar el nombre crueldad, es sueño,

desvestir mezquindades,

mi fe arde.

 

Porque tengo tanto hastío,

no te quejes olvido,

yo olvidé implacable.

 

Quiero golpear la mejilla del alma,

aún sin memoria.

El dolor de ser pasado tiene tiempo (todavía).

Si acaso vuelve la guerra del otro,

no cedo en laberintos.

Quiero abofetear su exclamación agria,

renuncio a ser sobreviviente de indiferencia.

El cofre del latido asiente,

no profano y sigo.

 

Porque tengo tantas ansias de vida,

no te quejes,

yo olvidé en resistencia.

 

Foto de José Amador Martín

 

 

PASIÓN DE LOS PASOS

 

Hay ardor en pasos de hojas,

que liberó el árbol de agosto,

¿Cuántas caerán?

Besarán sombra,

volverán en primavera,

sucediéndose invisiblemente.

Visión del horizonte,

vuelo tras la niebla,

es existir.

 

Pasos profundos,

somos hechos al dolor.

Contrarios a la alegría,

que simulamos a flor de labios.

El sufrimiento tibia el lecho,

mientras, al otro lado de la acera,

remedan la dicha aparente,

como muecas,

que somos.

No renaceremos en primavera, es cierto.

Mas, los ideales van al aire en halcón.

 

Hay curiosidad en pasos traviesos

buscando camino,

y los traspiés, persiste su levedad.

Al revoloteo,

se abre paso combativo, el luchador

y su huella es,

siempre es.

Hay sueños en los pasos,

por un mundo decente en indecencia.

Pasos de la trivialidad,

con ideales ciertos, aletean.

 

Son pasos del alto vuelo,

al aire va el águila como el sabio,

por andanzas,

van contra viento,

forjando lucidez.

Pasos laboriosos,

con verdes coronas de libertad.

No sucumbe ante lo injusto.

La pasión levanta vuelo.

 

Los pasos como aves,

Ideales o justicia,

son más que flores-primavera.

Foto de José Amador Martín

 

AL HILO DE LAS PALABRAS

 

Al hilo de vida suma siete décadas,

se deshojan tercios de siglo,

o menos.

En sus nubes,

un porqué de lluvia, persisten soles,

urgido por la curiosidad muda.

Al filo de luna incompleta,

o más.

 

Al hilo de las palabras es hexágono,

cometa,

tras la piola va la ilusión de colores.

No es juego,

ni párvulo sin niñez.

De su inquietud es.

Aflora vida,

al filo circular de coherencia.

 

Al hilo del pescador

van significados sumergidos,

profundiza sentidos ocultos.

Lo siente,

de las entrañas de la consciencia,

hace frutos,

no es pescador ni pescado.

Al filo del agua es pez.

 

Al hilo profundo,

rescata el vocablo de las arañas,

lanza su red de interrogantes,

aprisiona sabiduría

sin signo,

mas, cita al asombro del pasado,

y trae abrigos del prójimo.

Al filo del próximo sol. 

 

Al hilo de espera

este adulto ha reverdecido,

otras corolas

despluman vida.

No, por los espectros del fin,

no, por las primaveras.

Ni los cipreses del camino.

Suerte de vida al filo del existir.

 

Al hilo de las palabras: libertad y suspiros,

tiene desquicios,

lucidez sin cuerda.

No teme locura más que a su cordura,

cree en alas,

o signos libertos,

es feliz en pájaros inquietos.

Al filo de la conciencia.

Foto de José Amador Martín

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