ALFREDO PÉREZ ALENCART: ELOGIO DEL AMOR. COMENTARIO DE LA RUMANA VERONICA BĂLAJ

 

 

1 Carmen Bulzan y Alfredo Pérez Alencart, en Bucarest (foto de Dragos Ionita)

Carmen Bulzan y Alfredo Pérez Alencart, en Bucarest (foto de Dragos Ionita)

 

 

Crear en Salamanca se complace en publicar este comentario sobre la edición rumana de ‘Una sola Carne’, la antología de Alfredo Pérez Alencart traducida al idioma de Eminescu por la profesora e hispanista Carmen Bulzan. El comentario lo firma la rumana Verónica Balaj, periodista de Radio Timisoara desde 1982. Balaj, licenciada en Filología y postgrado en periodismo. Poeta, novelista y ensayista con más de treinta libros publicados y numerosos reconocimientos por su labor literaria. También forma parte de la Unión de Escritores Rumanos.

 

 

 

2 Cubierta de la edición rumana de 'Una sola carne'

 

 Cubierta de la edición rumana de ‘Una sola carne’

UNA SOLA CARNE / O SINGURĂ CARNE

Magic Print, Onești, 2017

 Selección, introducción y traducción de Carmen Bulzan

 

 

La vida es un sacrificio y el poeta Alfredo Pérez Alencart lo transmite todo a través del fuego del amor creativo. ‘Una sola carne /O singură carne’ es un volumen antológico, incluyendo poemas de otros libros ya publicados, como La voluntad enhechizada / Voința vrăjită (2001), Madre Selva / Mama Junglă (2002), Cartografía de las  revelaciones / Cartografia revelațiilor (201), editados en España, además de poemas inéditos o aparecidos en diversas revistas de Europa y América Latina. En todo el libro está presente la idea del amor como fuerza vital.  El amor como faro de guiar y también como puente, como vuelo…: todo lo que puede exprimir alto sustento, imprevisible de la llama, del fuego que irrumpe, envuelve… Todo lo que incluye la apasionada existencia de un él para ella.  

 

Dos entidades espirituales y carnales, la mujer y el varón, son presentados en una relación casi edénica. Las tres secuencias del libro están precedidas de un poema introductorio o Poema inicial. El lector está preparado, ab initio, sabiendo que entrará en un territorio donde todo se consume a la altitud de la combustión. Luego tenemos un despliegue sobre la extensión de tres capítulos o secciones del libro: Amoris causa, Justamente así y Mujer de la mañana.

 

 

 

3 Jacqueline Alencar, A. P. Alencart, Elena Liliana Popescu y Carmen Bulzan, en la Biblioteca de Craiova

  Jacqueline Alencar, A. P. Alencart, Elena Liliana Popescu y Carmen Bulzan, en la Biblioteca de Craiova

 

 

Aunque analicemos independientemente los tres capítulos, o si los ponemos en el mismo nivel, el sentimiento sería el mismo. Tenemos la sensación, semejante a un don hecho al lector, de andar en un territorio lleno de pasión y amor. De constancia, asombro y adoración a una mujer por parte de poeta enamorado, unos sentimientos que alcanzan un alto nivel literario en sus poemas. A menudo el poeta se sustituye pues que no le sobra un segundo ni se molesta en declarar amor. Esta es una verdadera «prueba de vida«.

 

La sensación de experimentar las frecuencias más altas, toda vez que considera que el amor, «no es un juego«. Este libro está lejos del sintagma “el juego del amor”, y si mucho más cerca de otra expresión conocida, «el fuego del amor«. En un momento dado, el pensamiento te lleva a Ronsard, pero lo vas dejando de lado durante la lectura, atraída y tocada por “la ley de la llama”, como dice el verso. Es impresionante que, con la estructura apasionada del ritmo latino que salta a la vista, el ser femenino es adorado sin asumir el varón mérito alguno fuera de ser adorador. Dedicado, encantado hasta al éxtasis, generoso en alabanzas. Su dedicación total a la mujer amada es en realidad “el sentido de la vida«.

 

 

 

4 Alencart leyendo la dedicatoria para Iulia Enea y Cleopatra Badea (foto de Dragos Ionita)

  Alencart leyendo la dedicatoria para Iulia Enea y Cleopatra Badea (foto de Dragos Ionita)

 

 

El sentimiento humano es sagrado, tiene las coordenadas de una oración y de un don celestial. Los versos son metafóricos, sugerentes, abundan en expresiones que llevan hacia un “cosmos» creado para Ella, en Su honor, la mujer amada, pero también al sentimiento para ella, similar al infinito del mar. Por supuesto todo queda bajo la marca de la llama, para que no haya notas melancólicas. Las nubes también pueden tomar su fuego en cualquier instante. La espiritualidad de los sentimientos está asegurada por su “claridad«. De la luz que viene de dentro de los sentimientos.

 

En un momento dado, la Mujer, un símbolo en torno al cual gira cualquier verso del volumen, recibe también un nombre: Jacqueline, (a ella se dedica un poema). Al lado de ella, el adorador puede convertirse en un “ángel rebelde«, dice el poeta, un adorador sin condiciones, el ala del ángel se convierte en una mano protectora para la mujer-sentido-de-la-vida. Conociéndose a sí misma protegida del amor hasta al cielo y de vuelta, “toca la eternidad”. El estado de “éxtasis” es indudable.

 

Estamos en el reinado de la “aurora boreal”, de un cosmos en el que la ilusión de la felicidad puede captar una perspectiva predecible. El pasaje es “de la miel”. El tiempo no trae angustias a sus saltos irreversibles. Casi no existe la posibilidad de que el amor tenga un final. También tiene este matiz, pero sin acentos dramáticos, ¿el Final? Es algo que no se puede creer. El amor es perpetuo.

 

 

 

5 Mihai Firică, Carmen Bulzan y Alfredo Pérez Alencart, en la Biblioteca Pública de Craiova

Mihai Firică, Carmen Bulzan y Alfredo Pérez Alencart, en la Biblioteca Pública de Craiova

 

 

La segunda parte del volumen, titulada Justamente así, continúa con la misma adoración por la mujer, señalando el argumento bíblico, Edénico, refiriéndose explícitamente a Adán y Eva. Todo se dice sin dejar ninguna duda sobre cualquier pensamiento escéptico… pero, ¿ y si el amor terminara? ¡NO, no hay lugar para tales oscuridades! El poeta, podemos percibirlo como un Adán inflexible en el amor, se convierte en el servidor más sumiso de este signo y significado de la vida. Sin decidirnos, esta percepción es, sin embargo, muy fácil de entender.

 

“Mi amor se arrodilla / ante la mujer / que iluminó el camino / quitándome arena / de los ojos”. Nos parecemos a un feliz amado y aceptamos la “sinfonía del amor”, los votos se repiten “en el cielo” y “en la tierra”. La mujer sigue con pasos de… Gacela de Líbano, o como un “pájaro” imaginario, siempre en vuelo. Ella es, por supuesto, la fuente eterna de la vida. Y de la belleza del alma. Justamente así… La mujer, asociada con el núcleo de la vida, con su significado y esencia, es también la fuente eterna de la ascensión espiritual. Debido a la fuerza vital del amor, el poeta “camina con un solo violín». Se entiende, cantando la música de la adoración.

 

 

 

6 Erminia Coco, Gianni Darconza, A. P. Alencart, Carmen Bulzan y Emilio Coco, en Craiova

Erminia Coco, Gianni Darconza, A. P. Alencart, Carmen Bulzan y Emilio Coco, en Craiova

 

 

La tercera parte del volumen, titulada muy sugestivamente, Mujer de la mañana, nos lleva por el verso al mismo argumento-verdad. Antiguo desde la creación del mundo. Todo es muy sugerente, sutilmente sugerido. La mañana la asociamos con el principio del día, de una nueva secuencia de la vida. Como resultado, la mujer y el amor, juntos, dan sentido a la existencia. Siempre apoyo para un comienzo vital. El amor no es suficiente: “Mas adelante y aunque ya no estemos/ allí volveremos a florecer/ cuando se rocen los continentes” en ‘Hebras de felicidad’, o “Mi morena, estoy subiendo en el tren donde el amor no se pierde”.

 

Al final del libro-poema de amor, se presentan, como un recordatorio para cohesionar la idea de un vínculo entre los poemas, unas máximas que condensan la misma verdad experimentada a lo largo de los siglos: el Amor perpetúa y eleva. Da poder y no puede ser esquivo ciertamente del paseo del mundo.

 

Podemos concluir que estamos hablando de un volumen que, pleno de poemas con un toque personal y moderno, expresa la perpetuación de una pérdida definitoria: el amor. El libro todo es un himno dedicado al amor, a la fuente de la vida.

 

Traducción de Carmen Bulzan (Bucarest)

 

 

 

7 María Eugenia Echeverría, embajadora de Perú en Rumanía, Alencart y Bulzan (foto de Jacqueline Alencar)

 María Eugenia Echeverría, embajadora de Perú en Rumanía, Alencart y Bulzan (foto de Jacqueline Alencar)

 

8 A. P. Alencart y Jacqueline Alencar (foto de José Amador Martín)

  A. P. Alencart y Jacqueline Alencar (foto de José Amador Martín)

La escritora y periodista rumana Verónica Balaj

La escritora y periodista rumana Verónica Balaj

 

 

 

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