STEFANIA DI LEO (ITALIA). XXIII ENCUENTRO DE POETAS IBEROAMERICANOS

 

Stefania Di Leo (foto de Jacqueline Alencar)

 

Crear en Salamanca tiene el privilegio de publicar estos poemas de Stefania Di Leo, quien nació en Messina el 25 de julio de 1975 y desde pequeña ha cultivado una pasión por los idiomas extranjeros. En 1995 obtuvo el Diploma Estatal Liceo Linguístico Archimede, en 1999 se graduó en Lenguas y Literaturas Extranjeras y Modernas y luego completó sus estudios de secundaria en la Universidad Complutense de Madrid, un doctorado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Actualmente es traductora internacional en italiano de poetas contemporáneos españoles y portugueses y colabora con varias revistas culturales e internacionales, Crear en Salamanca, Metaforologia, Papeles del martes. Fundadora del Círculo Literario Napolitano y del Premio Internacional de Poesía en español, Francisco de Aldana. Ha publicado libros de poesía, entre los que destacan Rosas azules sobre el tomillo perfumado (España), Donde tuve tus labios, Ocultando el Olvido (Miami), Uma so Solidao (Brasil), Brilha sim o silencio con Alvaro Alves de Faria (Brasil). As sombras da tarde (Portugal).

Mundo Aquí (Pintura de portada realizada por Miguel Elías)

 

 

Estos poemas serán leídos durante el XXIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, organizado por la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y que se celebrará en Salamanca del 14 al 20 de octubre de 2020, dedicado a José María Gabriel y Galán. Habrá actos presenciales y virtuales. La lectura de la poeta italiana será en una sesión online y saldrán publicados en la segunda antología del encuentro, titulada “Mundo Aquí”, también coordinada por el poeta peruano-salmantino Alfredo Pérez Alencart, director de estos encuentros desde su primera edición.

 

 

 

 

MIRANDO EL CUADRO DE GÉRICAULT (LA LOCA)

 

 

Si tu  mirada de locura

apagara la lumbre del universo

y la luz se hiciera oscura.

 

Si el tiempo se llenase de paz,

sepultando la esperanza

dentro de la tierra.

Si tu triste mirada

reflejara la pasión de la sangre;

ya hubieses visto la realidad,

y todos los sueños de tu alma,

se hubieran realizado.

 

Si te hubiese salvado el amor…

el azul no sería un cautiverio

y en tus manos brillaría la ternura.

 

 

 

 

LA MUERTE DE LA VIRGEN
                                                                              (Caravaggio)

 

La tarde extiende su manto rosado sobre la tierra.

Brevemente, un caudal de luz armoniosa

se derrama sobre los corazones.

El rito del atardecer se repite cada día.

Eternos los ojos que contemplan la belleza del sosegado instante.

Desde el teatro de la vida se ve la Virgen;

está muerta, vestida de rojo.

Se ha ahogado en el río:

prostíbulo de peces enamorados.

La paz se aposenta en sus senos,

recibiendo un velo nocturno.

 

 

 

LOS COMEDORES DE PATATAS

                                                 (Vincent van Gogh)

 

 

La negra tierra ahoga el pensamiento.

Humildes seres

son los hombres y su cansancio,

engendrando gestos sin ahora.

 

Cae el sonido de la madrugada,

Pero ¿a quién le importa?

¿A qué raíz de la carne rinden la derrota?

Largo es el lenguaje del silencio

escondido en el hueco de la aurora,  

donde la soledad guarda

el lado fértil de la luna.

Atados a la idea de la vida

nada se mueve, nada se oye,

enrarece la calma

en este sitio donde

no existe la esperanza.

Sólo se escuchan ruidos nocturnos,

de la pobreza que anda por el cielo,

cerca de la melancolía,

cerca del llanto,

frente al muro de la existencia.

 

 

 

EL CRISTO VELADO

                                                (Giuseppe Sanmartino)

 

No se distingue tu rostro

bajo el lienzo de la memoria

que se estremece.

El reflejo de tu imagen está

en la fría muerte del mármol.

 

A pesar de ser Cristo,

tu manta es un velo

y humilde tu corona.

Contemplan la oscuridad tus ojos.

Allí en la Capilla, en donde el Príncipe de San Severo,

rezó con alma abierta y corazón sincero.

Allí donde la luna se acuesta

Y deambula la pátina del tiempo.

Eres Dios, perfil mismo del sueño.

Eterno. Sublime.

Pocos conocen Tu nombre:

soplo de vida eterna.

Y tú, Dios mío, eres Luz y Consuelo.

 

 

Aún no hay ningún comentario.

Deja un comentario