Hasta Siempre, Poetas, en el Corazón

Foto: Luis Carlos Santiago Martín

Entre todos hemos vivido unos momentos mágicos de poesía y de amistad. Con todo el cariño que os hemos recibido os despedimos, no con  un adiós, mejor con un «Hasta siempre», porque en  nuestro corazón ya siempre quedará la huella de vuestro paso y vuestro recuerdo. Un abrazo

Para todos mi poema dedicado a Unamuno

 

LA TARDE TIENE VENTANAS ABIERTAS A LA CIUDAD

A D. Miguel de Unamuno

La tarde tiene ventanas abiertas a la ciudad;
desde ellas nos mira el volar de las aves
y entra el sol hasta los espacios soñados.
La luz surca el cielo azul y barcos de papel
navegan con una estela de pájaros que han vuelto.

Es esta ciudad un mar de arenisca;
sus torres, atalayas de un sentir de campanas.
La palabra es el grito
y el grito
es el lamento melancólico que añora soledades.

Sus torres y sus arcos me reclaman
a un paseo dorado bajo el sol de poniente
por los laberintos de luces y sombras,
de silencios y ecos; y son los versos cantos
y los cantos
son sueños de jardines y patios.

Cuando amanece, la ciudad es luz interior;
los vencejos llenan las altas azoteas,
el alma pervive en el fluir de la ausencia.
El sol de Castilla adivina en el hombre
su destino indeleble;
la noche toma los espacios del aire con su melancolía.

En esta ciudad nos volveremos a encontrar
caminando por las plazas vacías de la memoria.
Se volverán a abrir las cancelas y tú estarás allí,
como el árbol, al pie de los palacios, junto al Tormes,
como cualquier tarde de pasados encuentros.

Testimonio es la mirada que dejaste en el espejo,
representada en la alegoría de casas de vidrio
mecidas por el viento, de un sueño en perspectiva.

Altiva y bella es la ciudad
que aparece en el papel como arquetipo de lo eterno:
luz y luces
en la pluralidad del entorno en que se justifica
seguir el sonido de tu voz en medio de las sombras.

Hoy siento la melancolía de la noche
en los muros de la ciudad hermosa,
bajo los arcos por donde el viento silente
fluye y susurra tu nombre.

Observo las ventanas encendidas
en una caminata sosegada:
una calle me enseña otra,
y en cada una
reconozco el camino
que me lleva hasta ti.

Foto José Amador Martín

 

 

3 comentarios
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    Santiago Redondo Vega
    octubre 7, 2012

    Es fácil José, abrir el corazón cuando se comparte el verso y la vivencia con quienes ponen de su parte el esfuerzo del trabajo para que todo cumpla según lo establecido. A quienes habéis hecho posible este inolvidable encuentro lírico y humano, mi más sincero y agradecido abrazo. Aquí seguimos y seguiremos…

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    Rafael Mulero Valenzuela
    octubre 10, 2012

    Querido José Amador: Cuánta es la pena que siento al no haber tenido la oportunidad de hablar contigo en la visita que hice a esta entrañable ciudad. Espero que en alguna otra ocasión el tiempo nos brinde esa oportunidad. Ya desearía yo recibir una despedida como la que haces.
    Menos el vídeo comparto contigo mi afición a la escritura en general y a la fotografía, pero yo a tu lado soy un aficionadillo.
    Un abrazo.

  • avatar
    Gabriel Chávez Casazola
    octubre 11, 2012

    Hasta pronto, apreciado José Amador, y gracias por la amistad, la hospitalidad y este hermoso poema que, junto con la fotografía nocturna, nos deja el recuerdo imborrable de Salamanca y el XV Encuentro. ¡Un abrazo desde Bolivia!
    Gabriel

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