LOS VERSOS IMPREVISTOS. TEXTOS DEL MADRILEÑO MANUEL QUIROGA CLÉRIGO

 

 

 

1 El poeta Manuel Quiroga Clérido con la nao Victoria (1600x1200)

El poeta Manuel Quiroga Clérido con la nao Victoria

 

 

Crear en Salamanca se complace en publicar estos poemas inéditos, escritos recientemente por el poeta Manuel Quiroga Clérigo (Madrid, 1945), Doctor en Ciencias Políticas y Sociología con una tesis titulada La crítica literaria como fenómeno sociológico. Narrador, autor de teatro, crítico literario y periodista de la cultura, ha centrado su actividad en la labor poética y sus versos figuran en diversas antologías, revistas y trabajos colectivos, habiendo editado hasta la fecha diecinueve libros de poesía, entre los que están  Homenaje a Neruda(1973);  Fuimos pájaros rotos (1980); Vigía (1997); De Morelia callada (1997); Los jardines latinos(1998); Versos de amanecer y acabamiento (1998); Íntima frontera (1999); Desolaciones tardías. Aristas de Cobre (2000); Las batallas de octubre (2002); Mudo mudo (la aventura de Manila),  (2004); Leve historia sin trenes (2006); Crónica de aves. El viaje a Chile (2007); Páginas de un diario (2010) o Volver a Guanajuato (2012). Actualmente es secretario general de la Asociación Colegial de Escritores de España (ACE).

 

Fotos de Manuel Quiroga Clérigo y familiares.

 

 

 

 

2 Jesús Hilario Tundidor en el Hostal de San Marcos de León (1600x1200)

Jesús Hilario Tundidor en el Hostal de San Marcos de León

 

 

LOS VERSOS IMPREVISTOS

(MÍNIMO HOMENAJE A LA POESÍA DE FÉLIX GRANDE Y JESÚS HILARIO TUNDIDOR, EN CUYOS INSPIRADOS VERSOS SE CONTIENE TODA LA MAGNIFICENCIA DE LA LENGUA CASTELLANA).

 

 

 

 

HASTA LOS VENTANALES

                                                           “…la rosa

                                                           estalla en un himno de gozo

                                                           y anuncia

                                                           la irrupción de la luz.

Clara Janés

    Para Asela

 

Hasta los ventanales/que forman cuadriláteros

se acerca la bahía/de azul emulsionado

apenas separada/por pesqueros y árboles

y lejos del hastío/del verano de plomo.

En la tarde de julio,/de neblina imprecisa

la vida resplandece/con olor a salitre

cerca de vaticinios/de una tarde gozosa.

Impolutas regresan/las gaviotas del monte,

del espeso reinado/de arbustos y retama,

y encuentran en los puentes/de factura simétrica

el clamor palpitante/de aguas reposando

donde una alegría/de ambiguos turistas

se une al artificio/de la brisa perpleja,

aquella que resulta/de convertir en mares

las marismas y arroyos/vigilados por álamos.

Las horas apartadas/del ruido del progreso

(fábricas, maquinaria,/tranvías, helicópteros),

nos permiten de nuevo/disfrutar plenamente

de días apacibles/como quiso el poeta,

la descansada vida,/el sabor a milagro,

la estepa prolongada/de montes sucesivos.

Al fondo de laderas/de brezo/y césped virgen

una naturaleza/explosiva y constante

mantiene la existencia/de bondadosas gentes,

recluidas a veces/en desvanes sin niebla

y asomándose otras/desde unas ventanas

de geranios y puentes, de nogales, jardines

por los que circulan/veleros como cisnes,

a colinas intensas/de verdores eternos

ocultando el misterio/del futuro reciente.          

 

San Vicente de la Barquera, 15 de julio de 2018

 

 

 

 

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EN LA CAPILLA

 

“Por los barrios del mundo viene sonando un lento saxofón”. 

  Félix Grande

  Para Claudia y Martina

 

En la Capilla surgen/melodías, sonatas

en medio de la tarde/boreal y oportuna

lejos de los sucesos/de crímenes, noticias.

La música perfecta,/de ejecutantes hábiles

nos parece un regalo/para largo verano

donde las mariposas,/de recorrido fácil,

buscan mínimas sombras/y aleros torrenciales.

Igual que si existieran/palomas como versos

las notas esplendentes/de violines, pianos

ocupan los rincones,/artesonado, altares

con el olor volátil/de santidades laicas.

En las horas sensatas/de fulgor impreciso,

donde el abecedario/de cerezos y ocasos

pretende ya el saludo/como un rozar de alas,

la música renueva/compañías ilustres

de violas, minuettos,/una trompeta acaso

como protagonistas,/desprendidos y ecuánimes

de un mundo efervescente/carente de espejismos,

cerca de sacristías/oliendo siempre a cera

de herméticas cortinas,/obtusos calendarios

encerrando secretos/de homilías antiguas.

Beethoven, ahora mismo,/magnifica ternuras

envuelve en mil caricias/el mundo circundante,

dotas de auras flexibles/las imágenes sacras,

los trozos de madera/convertidos en pétalos;

su Sonata exquisita/(número tres, anoto)

es el alfa y omega/convirtiendo en eternos

suspiros y leyendas,/lluvias del pentagrama.

En esta arquitectura,/comedida y solemne,

se perciben reclamos/de piedad o de dudas

entre los asistentes/a la fiesta melódica

como si encaminaran/sus pasos a los cielos.

Miradas reverentes,/esas miradas cálidas

parecen que comulgan,/tal vez incautamente

con el olor despierto/a eternidades rígidas.

El entorno aparente/de liturgia calmada

ofrece inmediaciones/de creencias dispares

mientras las armonías/con temblores de ocaso

parecen elevarse/hacia vidrieras claras:

de ahí brotan los sueños,/esas irisaciones

que pueden transportarnos/al sencillo silencio.

 

Unas notas de Schubert,/fugaces y ordenadas,

dibuja los contornos,/de niveles cuantiosos,

en un dúo preciso/de violín y piano;

agranda los minutos,/promete tempestades,

nos ofrece leyendas/y describe emociones;

modula sentimientos,/armoniza y recicla

de manera perfecta/nuevas sonoridades.

En su “Sonata opus/ciento sesenta y dos”

el tiempo se detiene,/el silencio se enclaustra:

¡qué rotunda alegría,/qué amor incalculable

tras el doble refugio/en cuerdas y teclado,

la percusión metálica,/el arco en movimiento

como si abiertos cielos/de heredados fulgores

fueran iluminando/el volar de las aves!.

Majestuoso siempre,/exaltado romántico

el creador austriaco,/tan audaz y vehemente

encadena virtudes/en trinos y redobles,

en notas poderosas/de melodías suaves

penetrando en los sueños/con inmortales rayos,

permitiendo suspiros /que, acaso temblorosos,

ocupen la Capilla/y dorados destellos

habiten en el centro/de estos momentos gratos.

 

Dos mujeres hermosas/de musical lenguaje

regresan con Beethoven/al éxtasis continuo

de un Concierto hechizado,/dando un fin delicado

al diálogo exacto/de siglos jubilosos.               

 

Santillana del Mar (Museo Diocesano), 15 de Julio de 2018

 

 

 

 

4 El poeta Félix Grande (1600x1200)

El poeta Félix Grande

 

 

 

DESDE LA CUMBRE

 

                          “Una música dulce nos habita

                            el corazón y duele”.

                            José María Muñoz Quirós

                            Para Martina y Claudia

 

Desde la cumbre el mundo/es verde como un bosque

rodeado de sendas,/tejos, magnolios, césped;

limitado sin pausa/por cordones de prados,

rumorosas neblinas,/los eclipses de acebo.

Cerca edificios blancos/podrían esconderse

tras tamarindos recios, plátanos de jardín,

álamos circuncisos/y cerezos sin causa.

Palacios de resina,/esquinas singulares,

las torres puntiagudas/de capillas e iglesias,

personas como hormigas/sentándose en la sombra

nos recuerdan distancias/y soledad inédita

mientras ya disfrutamos/de cuantioso silencio.

Unos porches abiertos/en planicies perfectas

con torres puntiagudas/(chuzos o pararrayos)

esconden vanidades/de la ciudad ociosa

aunque estas colinas/envueltas en sosiego

permiten el disfrute/de horizontes de hierba:

orégano oloroso,/néctares de eucalipto,

piperita, lavanda,/manojos de retama.

Todo invita, pues,/a la fausta pereza,

esa pompa emergente/de la existencia adulta

haciendo jubilosa/la tarde efervescente.

 

La sala de conciertos,/inundada de gloria,

se abre sin pesadumbre/como excelente pórtico

a momentos afables/y músicas de ensueño.

Couperin, al oboe,/ilumina el espacio

deslizando sonidos/de excelsidades laicas

igual que si acudieran/cisnes blancos de Oyambre

a vivir en las fuentes/de  dehesas inmensas,

de Sans Souci, Versalles,/de Chambord, La Herrería,

en que rosas, espliego,/aulagas o jazmines

prometen paraísos/de escarcha memorable

o el olor del otoño/en jardines colgantes.

 

Luego Brahms nos acuna/tan delicadamente

bajo góticos arcos,/estuco, artesonado,

el arriesgado mármol/de las paredes pías

dónde gárgolas pares/de leones y ángeles

suspiran en sus tronos/de interior orgulloso:

enérgicas pulsiones/embriagando el espacio

nos animan de pronto/a volar a otros cauces.

 

Bela Bartok, señero,/ofrece “Danzas húngaras”,

con brío innumerable/raramente nostálgico,

notas como burbujas/de sabor excelente,

racimos endulzados/pasiones patrióticas,

trayéndonos recuerdos/de París o del cielo

o adornando salones/para bailes nupciales:

ese tropel airoso/de elevados espíritus

que puede mantenernos/levitando sin pena.

 

Schumann, tan curioso,/trae momentos románticos,

presencias delicadas/en medio de las horas

como una indeclinable/amalgama de ritmos

enterneciendo siempre/el escenario gótico,

alargando los siglos/de horizontes y estrellas.

 

César Franck, tan brioso,/trae la mayor sonata

al límite del gozo/y vespertino canto:

piano, violonchelo,/recogidos silencios

elevan bravamente/a las columnas dóricas

melodías de fuego,/sonidos portentosos,

antorchas que iluminan/las horas terminales

o pórtico de seda/a un verano de dioses.

Emociones intensas/nos siguen asaltando.

Rossini, cauteloso,/esboza paraísos,

contenidos rincones/y murmullos de aves.

Desde la cumbre el mundo/es un balcón dorado.                    

 

Seminario Mayor (Comillas), 16 de julio de 2018

Foto 5

 

 

 

 

 

DE BOLINA

 

                “Quiero que me dejen partir para ir a ocultar

en el fondo del mar mi tristeza”.

                 Alejandra Pizarnik

 

Va entrando de bolina/un velero blanquísimo

para evitar el roce/de la dichosa draga

que en la bocana estrecha/le dificulta el paso.

Entre los dos faritos/simulando vigías

uno sobre la playa,/el otro en la ribera

avanza como un rayo/hacia el embarcadero.

Sobre proa, inclinado,/suspira el navegante

al enfilar la ría/como un adolescente.

Aparecen los barcos/en el andén terciario,

en airado reposo/tras travesías largas

algunos descargando/capturas de sirenas,

otros atún, centollo,/bonito apaleado.

El trajín de los puertos/da color a la tarde,

intensifica siempre/nerviosismos, diálogos.

Al fin la nave recia/llega al embarcadero,

se aproxima paciente/al lado de algún muelle,

permite que se acerquen/gaviotas, cormoranes.

Los viajeros ansiosos/suben a tierra firme

con la mirada puesta/en las escasas nubes

y el velero blanquísimo/descansa sobre el agua.          

 

San Vicente de la Barquera, 18 de Julio de 2018

 

 

 

5 Veleros en la bahía de Santander, nieve al fondo (1600x1200)

Veleros en la bahía de Santander, nieve al fondo

 

 

 

 

VIOLINISTA EN EL CÉSPED

 

                                               “Si mis ojos se cierran es para hallarte en sueños”.

                                               José Antonio Gabriel y Galán

 

Para Stevka

 

Delicada cual junco,/memorable, discreta

aplicada, solemne,/voluntariosa, frágil.

maneja el arco firme/por las cuerdas insomnes.

La música despierta/desnudándose etérea

como si, rutilante,/borrara los silencios

en una embriagadora/brisa de media tarde.

La intensa maestría/de ejecutante lúcida

conduce la sonata/por senderos de estatuas

donde la fantasía,/endulzada por besos,

recorre algún recuerdo/de los días pacíficos

inventando horizontes/de hortensias siempre alertas

reduce a dolor fácil/el tiempo de los héroes.

Su figura de ninfa/libando en los espejos

se alarga intermitente,/convoca primaveras,

se hermana con los cantos/de los mirlos oscuros.

Así van transcurriendo/los siglos impacientes

y el violín incesante/nos conduce a los cielos

donde esperan vencejos,/ángeles, nubes blancas

con la violinista,/delicada cual junco

encorvando con gracia/su figura de orfebre

al compás de las horas/de vigor calculado.

Sobrecogidamente,/surgen las emociones,

aceleran el pulso,/distorsionan el aire,

inician los retornos/a los claustros primeros

en un bucle sonoro/de afectos razonados.

Vibraciones intensas/de un faro que amanece

reinan en el ambiente/vigilantes, dispersas

y un furor inflamado,/eficiente, perverso

encabalga los sueños/tan luminosamente…

Enérgica, esforzada,/la ejecutante clásica

acompasa su ritmo/al calor del piano;

se alza luminosa/hacia sublimes metas,

compendio favorable/de quejas inocentes,

prohíbe la tristeza/a tan noble auditorio.

Melómanos inquietos,/cerca de los vitrales,

a los que algún vencejo/visita los domingos,

viven en los suspiros/que el violín proporciona,

siento testigo y parte/del día que agoniza.

Así, sencillamente,/va transcurriendo el mundo

con fervor infinito/de historia iluminada.           

 

Cabezón de la Sal, 17 de Julio de 2018

 

 

 

6 Arco del Ayuntamiento, San Vicente (1600x1200)

Arco del Ayuntamiento, San Vicente

 

 

ALGO A CAMBIO

 

“La poesía: esa vieja costumbre de los seres humanos….”

Félix Grande

 

A nuestros pies el mundo/rodeado de acebo,

rebosante de nubes,/humedad y distancia,

amenazando lluvia/sobre los tamarindos

y nosotros subiendo/por las sendas de álamos

que nos lleva enseguida/a espacios más celestes

como esos primerizos/amantes de la vida

buscando de continuo/la razón de las cosas.

Hemos huido pronto/de los telediarios

donde guerras injustas,/políticos procaces

y Bolsas de Comercio/sacrificando el orbe

querían apresarnos/sin darnos nada a cambio.

En estas cumbres llanas/sin goznes ni adoquines

la existencia nos dona/milagrosos momentos,

caricias de regalo,/brisa color de asombro,

el orgullo patente/de escalar los vitrales.

Sobre las turbiedades/de la tímida lluvia

el tiempo caprichoso/inicia su reinado

aunque también descubre/los prados suculentos,

perfumados magnolios,/ el orégano dulce,

las aves que se elevan/desde el mar voluptuoso.

Pronto llega Vivaldi,/clamoroso, inspirado

devolviendo su historia /a claustros monacales

como si esgrimiera,/desde el púlpito abierto,

un nítido alegato/de eternidad serena.

Fuera los aguaceros/limpiarán los tejados,

sanearán los aleros,/regarán las petunias,

traerán regocijo/al orégano virgen.

La elegante Sonata/ameniza los siglos

cándidamente lenta,/delicada cual sauce

creando en el ambiente/dulce recogimiento.

 

Repentiza Tchaikovsy/algún lugar amado

encomendando el acto,/meditativamente,

al violín decidido/y al piano brillante.

La gozosa memoria/de la existencia grata

analiza un pasado/de imprevista belleza

de audaces maneras/y pulso delicado

dejando entre las rosas/un sabor a lavanda.

Irrumpe Sarasate/furiosamente alegre

en el lúdico espacio/exento de deseos

donde anidan presencias/sorprendidas y alertas

tan lejos de la bruma,/del dolor y el oprobio,

despreciando, por ello,/cercanías de muerte.

¡Qué rigor en el arco, qué ternura en las cuerdas!.

La ejecutante, rusa,/abre sendas de júbilo

para un mundo expectante,/unido en el silencio

y por ventanas blancas,/de claridad perpetua,

penetran muy despacio/primaveras recientes.

De repente la furia/es una miel dorada

en medio de trigales,/retamas, amapolas.

Desbocados corceles/vuelan hacia las torres

invaden nidos nuevos,/iluminan diamantes

mientras en avenidas,/de gentío impensado

sigue la lluvia intensa/mojando las fachadas.

 

Schumann, al oboe,/recuerda antiguas horas,

esos conmovedores/ minutos casi eternos

con espacios triunfantes/de abrazos consecuentes.

Reflexiones complejas/en torno a la concordia

surgen como estrechando/las notas y el asombro

en ese necesario/semillero de afectos.

Listz trae un vals hermoso/de tierno colorido,

persuasivo juguete/para invicto teclado:

son ráfagas de oro/naciendo de la mente

o fogosos instantes/desterrando los miedos,

el mundo floreciendo/cerca de los jazmines.

¡Qué encanto poderoso/va esparciendo Mussorgsky

suscitando leyendas/delirio incalculable,

sucesiones de gloria/y esplendor permanente

en medio de solsticios/de renglones dorados!.

La tarde se hace inmensa/rasgando el pentagrama

en una ilusionada/secuencia de suspiros.

Ya hemos recibido/algo a cambio: la música.   

 

Comillas, 19 de Julio de 2018

 

 

 

7 Corro de Campíos, Comillas (1600x1200)

Corro de Campíos, Comillas

 

 

 

LA PERVERSA  ALEGRÍA

 

                                “No olvides: todo pasa; olvida: nada vuelve”.

                                  Antonio Machado

 

Vamos hacia el Concierto/algunos tan felices,

incluso sonrientes,/otros enamorados

o con brillo en los ojos,/humildemente anónimos.

Por la Senda una brisa/de álamos gigantes

pretende acompañarnos,/dirigir a conciencia

nuestros pasos de niños/diligentes y obsesos;

aquellos que buscaba/tréboles milagrosos,

las ramas de mimosa, escondrijos de grillos,

codornices azules/o rizomas de helecho.

Amenazan las nubes/en el cielo algo gris

con descargar torrentes/sobre las ikurriñas

y grandes caserones/vestidos de museo          

con penumbras antiguas/y fachadas de nieve.

Al paso, en el Templete,/suenan himnos de barrio,

variantes dulzonas/de ritmos de otros tiempos,

canciones escolares/para las vacaciones.

No llueve todavía/y llegamos de pronto

al templo del deporte,/del jazz y de las lágrimas,

al lugar reluciente/de las horas intensas

camino del desmayo/embrión alquilado

de alegría perversa/hasta la medianoche.

El Polideportivo/en que nace la música

rodeado de luces/ya nos abre sus puertas

y hay gente diligente/al lado de los trenes

con el mismo objetivo/de ser parte del tiempo,

de toda la fiereza/de melodías negras.

Tomamos nuestro asiento/de plástico oneroso

entre la muchedumbre/de alcohol y bocadillo

y una voz cautelosa/en distintos idiomas

avisa del inicio/de la tarde solemne

de la bárbara fiesta/que inundará la tarde.                   

 

Mendizorrotza, 21 de Julio de 2018

 

 

 

 

8 SENDA A MENDIZORROTZA (1600x1200)

 SENDA A MENDIZORROTZA

 

 

 

KOOL & THE GANG

 

                                “Música negra, bárbaro mundo….”

                                 Félix Grande

 

                                                                                                                   Para Pilar

 

 

 

Magistral, estruendoso,/vendaval decidido,

motores explotando:/ comienza el espectáculo.

Cálidas vibraciones/de instrumentos, cantantes,

inundan los espacios,/escapan a otros mundos,

a ciertos universos/de esplendores fantásticos

donde, seguramente,/habrá fiesta continua.

Como serpientes bruscas/los artistas oscuros

asaltan la Bastilla,/bombardean Moscú,

derriban barricadas,/propician convulsiones;

con metralla de incienso/atruenan el espacio.

El sonido de cobre/de los saxos brillantes

permite que las voces,/de metálico grito,

se siguen hermanando/a batería, trompetas,

incesantes teclados,/huracán de guitarras,

palmas como tizones,/carcajadas y saltos.

Son las modernidades,/de sabor victorioso

armonizando el mundo/a golpe de timbales.

Un larguísimo asedio/de alaridos de infancia

se siguen hermanando/en distintos momentos

en que esos fulgores/de ardorosos metales

siguen acompañando/a la onda expansiva

de los pasos de baile/y altos decibelios,

y atronadoramente,/se han enseñoreado

como unos samurais/con pasaporte yanqui

de todos los minutos/del planeta en receso

o más bien temeroso/del tronar del futuro.

Vuelan los instrumentos/en manos tan expertas

y “Kool” y su pandilla,/asaltan belicosos,

indomables, furiosos,/profesionales siempre,

el continente extenso/fuera del escenario

alfombrado de luces,/instrumentos y cables.

Miles de espectadores/adictos a la noche

esperaban nerviosos/la irrupción de la ira

con truenos de arco iris/y neones ardientes.

Sudorosos artistas,/portavoces del ritmo,

alocados maestros,/turbadores e impuros,

hermanan su lenguaje,/excéntrico y potente,

con todos los efectos/especiales, modélicos,

incisivos, mordaces,/valientes, coordinados

elevando clamores,/trepidantes y anónimos

a los espectadores/entregados y alertas.

Los amigos de “Kool”,/negritudes de seda,

millonarios de asfalto/mueven entusiasmados

al borde del infarto/sus cuerpos de arlequines

(ropa de purpurina,/disfraz de celuloide)

de una manera recia,/generosa, excitante

en danzas generosas/bajo focos intensos.

Su mensaje es metralla/sólo para el abrazo,

el perfecto equilibrio/entre milagro y eco.

el murmullo preciso,/el griterío salvaje.

Michael Jackson, los Beatles,/Duke Ellington, los Rollings,

esclavos de Alabama/y los negros de Harlem;

las bandas de Chicago,/Nueva York y Lousiana

suben al escenario,/cantan su patetismo,

rezan sus oraciones,/gritan sus agonías

y unos sorprendentes/ballets de olas blancas

cuentan sus experiencias/de ritmo trepidante

exportando a los cielos,/nublados y exquisitos,

donde todas las músicas/reinan eternamente,

cruces de can furioso/y ángel desorientado

en epílogos largos/de alegrías profundas

el dolor, los amores/de los maltrechos siglos

en que mujeres y hombres/son presa de las lágrimas.

Cuantiosos vendavales/nos incendian la mente.

Nada más, lo otro era/los jóvenes bailando.    

“¡Qué armonía en la noche…!/exclama Tundidor.                                     

 

Mendizorrotza, 21 de Julio de 2018

 

 

 

10 El poeta Tundidor (1600x1200)

 El poeta Tundidor

 

 

 

ZIERBENA

 

El bonito en la mesa,/la gaviota en el aire,

los pesqueros llegando,/mirlos en la ventana

son todo el horizonte/de este puerto cautivo,

avanzada rocosa/del bendito Cantábrico,

refugio y desembarco/de los mares del mundo.

A las tres de la tarde/el verano se agranda

en nuestra piel antigua/de continuos viajeros.

Tan sólo hemos buscado/el alto en el camino,

el reposo apacible,/el yantar obligado,

el vino que apetece, el rincón suficiente,

las horas sucesivas/el silencio oportuno.

Lo hemos encontrado/a la orilla del agua.        

 

Zierbena, 22 de Julio de 2018.

 

 

 

 

11 TRANVÍA DE VITORIA (1600x1200)

TRANVÍA DE VITORIA

 

 

 

CASI EPÍLOGO

 

“¿Se habrá muerto el amor, se habrá perdido?

Jesús Hilario Tundidor

 

Vagarosas ausencias/penetran en las sábanas

de forma clandestina,/inadvertidamente,

como si disfrutaran/la prisa del verano.

En quietos caserones/repletos de marisma

se enfrentan al deseo/y a los sueños esquivos

con esa mansedumbre/de luciérnagas tristes

reducidas, a veces,/a lluvia inconsistente

dejando que fantasmas/disfrazados de nubes

nos sigan espiando/igual que cualquier martes.

Enseguida aparecen/las carnales vehemencias,

la piedad dolorosa/poblando los rincones,

el abrazo perdido/al sonar las campanas

olvidando leyendas/de cuerpos enlazándose.

En los días alternos/hay sombras de eucaliptos,

soplos de mares lentos/poblados de navíos,

algunos regresando/del norte o del oeste

llevando en sus bodegas/cantarinas sirenas.

Eficientes memorias/de afectos moderados

patentizan de pronto/las soledades largas,

ociosas realidades/para amantes despiertos

viviendo en el fragor de tiempos anteriores,

pacíficas jornadas/mirando a la bahía,

donde siguen gritando/las gaviotas ociosas.                                

 

 

                                                                                   Lo demás es tan sólo

                                                                                   un púdico verano.

 

 

12 PUESTA DE SOL EN SAN VICENTE DE LA BARQUERA (1600x1200)

PUESTA DE SOL EN SAN VICENTE DE LA BARQUERA

 

 

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