GONZÁLEZ LAMELAS: VIVIR EN POESÍA. POR JOSÉ MARÍA MUÑOZ QUIRÓS

 

 

1 González Lamelas, Muñoz Quirós y Alencart (sentados), con parte de los asistentes

González Lamelas, Muñoz Quirós y Alencart (sentados), con parte de los asistentes

Crear en Salamanca tiene el privilegio de publicar este texto del poeta abulense Muñoz Quirós, escrito a modo de despedida de su editor y amigo Javier González Lamelas, fallecido a finales del mes de enero y enterrado en el municipio orensano de Chandrexa de Queixa. Lamelas, de 47 años de edad era el promotor de la editorial Eurisaces, y desarrollaba su actividad profesional entre Chandrexa y Ourense. Poesía Reunida (1988-2017), de Edelmiro Vázquez Naval, fue la última obra publicada por Eurisaces. El 19 de mayo de 2015 estuvo en Salamanca, para la presentación del libro de Muñoz Quirós en la Feria del Libro Municipal.

 

 

2 Alencart, González Lamelas y Muñoz Quirós, en la Plaza Mayor (Foto de Jacqueline Alencar)

Alencart, González Lamelas y Muñoz Quirós, en la Plaza Mayor

(Foto de Jacqueline Alencar)

 

 

 

VIVIR  EN  POESÍA

 

Es extraño encontrarse, en el difícil mundillo de la poesía, a alguien como Javier González Lamelas, el inventor y el impulsor de la colección magnífica de literatura Eurisaces, desde donde fue creando un lento universo que solo su desaparición ha frenado, y que queda como un ejemplo impresionante de entrega y de generosidad, de apuesta por todo lo que él entendía que debería ser la literatura.

 

Tuve la suerte de conocerle, tratarle y ser amigo suyo, todo gracias a la manera que tenía de concebir las relaciones literarias que trascendían después a lo personal, y que abría todas las veredas y los caminos a la fraternidad.

 

Javier era primero editor, degustador de la poesía, creador de libros que mimaba con todos los detalles que conformaban la construcción de su  peculiar modo de mirar las cosas. Y lo hacía con sus esfuerzos y su dinero, poniendo al servicio del poeta cada una de sus decisiones en el arte de editar libros.

 

El proceso de publicación era una verdadera convivencia con el impulso que le conducía hasta el final de la aventura: nada se improvisaba porque sabía muy bien que un libro es un conjunto de pequeños detalles que constituyen un todo que envuelve la creación y la belleza. Lo hacía siempre con la cautela y la inteligencia de los impulsores de las cosas sencillas pero esenciales. Era una luz sobre la vida, un ejemplo de tolerancia, de espiritualidad íntima, de sacrificio y de sabiduría.

 

3 Otro momento de la presentación en Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

Otro momento de la presentación en Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

En Orense, donde pasé unos días en la primavera invitado por él para leer poesía en su ciudad, me enseñó los secretos de un espacio que recorrimos con la emoción del encuentro en los misterios de la creación, con Valente al fondo siempre, en sus versos y en sus obras, en el silencio de su descanso en el cementerio de la ciudad gallega donde acudimos a homenajear a uno de nuestros poetas referenciales, y en silencio pudimos recordar sus versos y sus palabras tan admiradas por los dos.

 

Pero ha sido en el comienzo de este nuevo año cuando nos ha dejado con la voz rota y el alma dolorida: recordamos que él era de una fuerza impresionante, que nunca se derrumbaba ante nada, que era capaz de sobrellevarlo todo con ese saber vivir que impulsaba sus actos y sus palabras, sus sueños y sus proyectos literarios en los que no bajaba la guardia del corazón.

 

Vivía en el espacio de la poesía haciendo de su universo cotidiano un lugar poético que reflejaba su vida interior de manera sorprendente. Sabía con certeza que lo único que merece la pena de la vida es la certidumbre de muy pocas cosas, las que determinan nuestro pasar y nuestro existir al lado de la plenitud de lo más esencial que fundamenta el recorrido por el día a día. Era sabio en amistad y en el diálogo del conocimiento, en la palabra en el tiempo, en la cultura con mayúsculas a la que tanto esfuerzo dedicaba. 

 

 

Estaba en las palabras del silencio,

brotando luz donde la luz huía.

Era como la fuerza de las cosas

lejanas y escondidas que se acercan

apenas las nombramos. Era el fuego

de una hoguera secreta, la invisible

lealtad de los sueños, el camino

hacia la cumbre de la noche. Estaba

sentado en el albor de la mañana

respirando la fuerza de la tierra

que emanaba desnuda. Estaba quieto

y se encendía el mar en la distancia,

y una página escrita con sus labios

volvía a esclarecerse sobre el agua.

 

 

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Un comentario
  • Desconocido
    abril 9, 2018

    Tuve la inmensa fortuna de ver crecer a Javi desde pequeñito. De verlo sobreponerse a las adversidades que la vida le puso en su camino. Adversidades que forjaron en él su personalidad recogida y con esa calma de sabio aislado en su mundo de conocimiento y sabiduría. Muchos momentos compartidos con el joven Javi que nos hacía reír con su chistes y su ánimo, con su música erudita y vanguardista. Una luz que se echa de menos aunque, de algún modo, todavía brilla sobre nosotros. Vaya desde este escondido rincón mi pequeño homenaje.

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