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UNA NUEVA BABEL AMERICANA: LA POESÍA DEL ARGENTINO LUIS A. AMBROGGIO. COMENTARIO DE JULIO VALLE-CASTILLO

 

Luis Alberto Ambroggio leyendo en Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

 

 

 

Crear en Salamanca se complace en publicar este comentario escrito por Julio Valle-Castillo (Masaya, Nicaragua,1952), miembro de número de la Academia Nicaragüense de la Lengua desde el 18 de mayo de 2001. Poeta, crítico literario y de arte, narrador y ensayista, Julio Valle-Castillo estudió Lengua y Literatura Hispánicas en la Universidad Nacional Autónoma de México. A lo largo de su trayectoria profesional se ha desempeñado como director del Departamento de Literatura del Ministerio de Cultura; director de la revista Poesía libre; catedrático de la Universidad Centroamericana; asesor de varias administraciones culturales; miembro del consejo editorial del suplemento Nuevo Amanecer Cultural, y director del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC, 2006-2007). Respecto a su faceta de escritor, cabe señalar que es autor de siete poemarios, de una novela (con tres ediciones), de múltiples estudios sobre literatura nicaragüense contemporánea, de varias antologías y de monografías sobre artistas plásticos. Asimismo, ha traducido a Catulo y Ovidio.

Julio Valle Castillo

 

Entre sus publicaciones destacan Las primeras notas del laúd. Las armas iniciales (1977); Formas migratorias, 1973-1977 (1979); Poesía atlántica (poesía, 1980); Ronda tribal para el nacimiento de Sandino (1981); Materia jubilosa (1986); El inventario del paraíso: los primitivistas de Nicaragua (ensayo, 1986); Materia jubilosa (1986); Hija del día: artes poéticas nicaragüenses (poesía, 1994); Réquiem en Castilla del Oro (1996); Nicaragua, poesía escogida (poesía, 1998); Con sus pasos cantados (1998); Peñalba: estudio, compilación y cronología (1998); Pérez de la Rocha: un pintor de la raza de los románticos (1999); La catedral de León de Nicaragua (ensayo, 2000); Las humanidades de la poesía nicaragüense (ensayo, 2001); Cuentos nicaragüenses (poesía, 2002); Cervantes y el Quijote en «Cantos de vida y esperanza» (2005); El siglo de la poesía en Nicaragua (2005); Memorial de Masaya (2006); Carlos Martínez Rivas y/o la soberbia verbal (2012), y Balada del campanero ciego y otros poemas desordenados (2019). Ha sido galardonado con el Premio de Poesía Pablo Antonio Cuadra (2012) y, además, fue nombrado hijo predilecto de la ciudad de León.

 

Luis Alberto Ambroggio participó en el Encuentro de Poetas Iberoamericanos de 2007.

Amat, Villar, Rábade, Farias, Mata, Ambroggio, Alencart, Espinosa y Serrano, en el portal del Ayuntamiento de Salamanca

(foto de Jacqueline Alencar)

 

 

UNA NUEVA BABEL AMERICANA: LA POESÍA

DEL ARGENTINO LUIS A. AMBROGGIO

 

La escultura de un gran gallo azul detrás de la figura de Luis Alberto Ambroggio es un conjunto clave visual y verbal del poeta y la poesía: clave porque el gallo viril y azul, ratifica la modernidad desde Rubén Darío y su azul cerúleo e ideal hasta el azul infantil de Joan Miró y los azules tan clásicos como subversivos de Pablo Picasso sin olvidarnos de “los tres movimientos azules de Luis Alberto Ambroggio”.

 

El poeta argentino posa en primer plano como todo un caballero de negro hasta los pies vestido todo un doctor en Filosofía, Ciencias Sociales, Académico, empresario; pero sobre todo poeta, creador en el contraste con el gallo azul. El ave estática y el gentleman en vuelo. He aquí parte de la nueva Babel, uno abre sus alas mientras el otro se queda petrificado en su material; el poeta argentino con más de cincuenta años en los Estados Unidos. Nacido en el 11 de noviembre de 1945 en Córdoba, Argentina, ha sido un exilado forzado y exilado afortunado, sin perder jamás su identidad latinoamericana, hispanoamericana, argentina, en comunicación con otras lenguas o hablas como decía Ferdinand de Saussure. Ambroggio une al mundo en la palabra, en el verbo y en la música.

 

Como la estampa lúdica. Tal conjunto de escultura y fotografía nos anuncia algo que vendrá más tarde. Ambroggio, ha vivido a muchas vidas, lo que equivale a decir a muchas culturas.  De modo que este poeta une a las Américas del sur, las centro Caribe y del norte y al unir estas hablas logra generar una nueva Babel; pero una Babel donde los hombres se entiendan a través de la poesía. No es gratuito que su obra ha sido traducida en inglés, francés, portugués, italiano, coreano, chino, japonés, hebreo, rumano y turco.

 

Todos los hombres construyen una torre de comunicación, de entendimiento, de sensibilidad: de aquí que para Ambroggio la poesía sea medio de comunicación, jugar con el lenguaje, retorcer los adjetivos y no dormir en la noche a la espera de la musa.

 

Ambroggio con Pío E. Serrano y Carmen Ruiz Barrionuevo. Detrás, Julio Espinosa y Jordi Doce (foto de Jacqueline Alencar)

 

 

Ambroggio tiene la particularidad de indagar, escudriñar eso que él mismo poeta y poesía, elabora. Él mismo afirma:

 

“En este tiempo de múltiples opciones, cuando el mundo se ha expandido hasta la infinitud macrocósmica y microcósmica, en donde las especies naturales de la flora, por ejemplo, se siguen multiplicando por mutaciones genéticas y esplendidas imitaciones plásticas, por qué preocuparse por la poesía. La poesía. Dentro de los géneros literarios el más frágil, el que menos se vende, el que, a pesar de su apariencia inofensiva y fácil, resulta el más caprichoso e incomprendido.

La respuesta -y no creo ni presumo que haya una sola- a primera vista pareciera simple. En los momentos extáticos del vivir hasta los complejos más torpes, las mentes más incrédulas, los huesos más secos, los hombres más acérrimos, enloquecen, se ablandan, se inspiran y, de algún modo, saborean melodías y regalan versos. En el primer orgasmo de un amor, frente al nacimiento de un hijo, en el último esfuerzo, cuando toda la adrenalina se posesiona de nuestro ser, para enfrentar con sentido definitorio la batalla, la defensa de un objetivo, la conquista heroica de la muerte, brota la poesía. Ninguno de los otros géneros literarios cabe en esos momentos.

Pero, además la poesía, sintética y pura, palpable y ulterior, compleja y vulnerable, engendrada como explosión y como niño, como ocurrencia y profecía, como datum y como dictum, como piel y como sentimiento, tiene la feliz característica de inundar, de pasar como corriente, como luz, como manantial de imágenes juguetonas y verdades bellas, a través  de quien posee la dicha de sentirla y expresarla (el poeta) y de hablar muchas lenguas y de muchas maneras a quien la recibe, a quien a su vez tiene la dicha de amoldarla a su propia piel y sentimiento. La Biblia es el poema de Dios.”

 

Leamos este poema que equivale a su Ars poética, es decir a su concepción de la poesía:

 

Quehaceres del poeta contemporáneo:

La necesidad de comunicarse de darse a conocer de lograr,  

aunque sea mínimo en un concurso literario:

Enviar por correo a todo el mundo los versos

mendigando su publicación a como sea.

Participar en cuanto concurso aparezca

para obtener al menos mención honorífica.

Cuadrar palabras pulidas en una estrofa

Con precisión artesanal de carpintero

robarle como abeja el ritmo a la música

para impregnar de melodía el duro texto.

 

Alfredo Pérez Alencart, María Fernanda Espinosa y Luis Alberto Ambroggio (foto de Jacqueline Alencar)

 

Otro quehacer de este oficio es elaborar el texto como un artesano o carpintero para lograr la melodía táctil: La poesía para Ambroggio, como un poeta vanguardista de los años 40 es un juego. El juego con las palabras -poemas que me recuerda o coincide con “Palabras” de Octavio Paz- pasar o trascender el amor y la muerte:

 

Jugar con el lenguaje haciendo piruetas

con metáforas, aliteraciones, hipérboles

aforismo y otras mañas;

con formas maquilladas y fondos bien vestidos

tomarse licencia sin límites ni tregua

en aras de Caronte o de Cupido,

una dolorosa vía hacía el sol del otro lado.

 

Poesía épica y a la vez lírica para lograr retorcer los adjetivos de vez en cuando:

 

Retorcer los adjetivos de vez en cuando

mientras se canta a la paz y a las guerras

con la misma mesura de entusiasmo

a la vanguardia o retaguardia del proceso

y enviarlos para que los deconstruyan

en las pizarras con eruditos martillazos.

 

No dormir en las noches a la espera de la Musa;

dormir en el día por falta de trabajo,

excepto por la ida al correo a despachar el poema

para que viaje desteñido, por el mundo, mendigando…

 

El poeta insomne, mendigo tendiendo la mano para erigir el cuerpo porque para Ambroggio el poema es un cuerpo y el cuerpo es un poema. Baste leer estos versos finales de “La desnudez del asombro”:

 

                        Ellos, ellas, todos

                        somos un secreto de amor

                        a ser descubiertos

                        con lento asombro.

 

Este poeta celebra el cuerpo, “Te encuentro en la Maja de Goya” o en “Marilyn Monroe” o, bien en “Lady Di”:

 

                        Conserva su sonrisa juvenil,

                        el brillo de la tiara

                        de la Catedral de Westminster

                        en su rostro.

           

                        Nunca será vieja, como la Reina.

 

 

Ambroggio y el poeta gallego Xesús Rábade (foto de Jacqueline Alencar)

 

 

El cuerpo para Ambroggio no es solo el cuerpo de actrices, de cuadros artísticos, es el cuerpo de toda la humanidad en continua comunicación. Léase “El poema de los cuerpos”:

 

                        Ved el poema de los cuerpos

                        de los dioses que se aman;

                        cómo se encajan y completan

                        en sus recodos secretos,

                        la posesión carnal

                        de un jardín divino.

 

Ved el poema de los cuerpos.

Miradlo en sus curvas nítidas y firmes,

suaves obras maestras habitadas en fuego.

Ved las piernas entrelazadas de amantes,

Sus brazos derritiendo las piernas.

Oíd como se golpean con ruidos de olas;

el corazón abierto y la vida que los penetra;

un todo de ser vertiginoso canta latidos,

roce de cielos, volcanes de sudores dulces,

arriba y debajo de los montes.

 

Ved el poema de los cuerpos,

el esbozo de multitud en sus líneas,

las alas de sangre, el sol negro,

los pasillos de seda, pieles unísonas.

Recorred el poema con el lenguaje del tacto,

en la luz desnuda de la noche

acariciad el alma detrás de los ojos,

gozad el gusto supremo de frutas maduras

y volved una y otra vez,

con la fuerza del amor, sed y hambre,

lluvia flores de sol y vientos,

con aromas de sílabas, a su belleza…

el exacto poema de los cuerpos.

 

Ambroggio, Fragoso, Espinosa, Mata, Alencart y Barrionuevo (foto de Jacqueline Alencar)

 

Pero, para Ambroggio el cuerpo no es solo de carne y hueso, también en su experimentación hace de una máquina un cuerpo lleno de publicidad lo cual abre la poesía a una mayor modernidad y por lo tanto a una diversa comunicación:

 

            “Bumper Stickers*

Vi un pequeño Volkswagen verde

transitando por la calle.

Una madre joven lo manejaba

mientras su hijo detrás saltaba las preguntas.

No sé de qué hablaban, pero afuera

el pequeño automóvil ostentaba

muchas pegatinas. Decían:

“Amemos la tierra”.

“Dios bendiga América”.

Otra que a alguien citaba:

“Si todo fuese ojo por ojo

el mundo se quedaría ciego”.

Más abajo en el paragolpes:

“No más sangre por petróleo”.

“Para gozar la paz,

debemos actuar pacíficamente”;

“Menos bombas más objetos de arte”;

“Luchar por la paz es patriotismo”.

Arriba en la ventana izquierda:

“La tierra no es nuestra

Nosotros somos de la tierra”:

En el costado derecho

Gritaban adheridas más etiquetas:

“No creo en milagros, cuento con ellos”;

“Pienso, por lo tanto, soy un peligro”;

“Diversidad sí, no a las divisiones”.

Y, finalmente, un afiche grande

en su parte trasera:

“Deben cambiarse a los políticos

Tan frecuentemente como a los pañales

y por la misma razón”.

Así decía el pequeño Volkswagen verde

vehículo sencillo de inquieta mudanza.

 

*bumper stickers: etiqueta adhesiva, pegatina con algún lema o slogan, dicho, pronunciamiento, solicitud, que se pegan generalmente a los paragolpes de los vehículos.

 

Alencart, Ambroggio, Jacqueline Alencar, Verónica Amat y Javier Sánchez

 

Poeta que es muchos poetas, cuya modernidad radica en su heterogeneidad.

 

Poeta del asombro, poeta que escribe el amor con los rosados dedos del alma. Poeta erótico; poeta de las tres esposas de la noche, poeta del laberinto del humo, poeta que se duele sin explicaciones, poeta del arte de morir, poeta de la paz y de la guerra, poeta en el que habitan dos lenguas enemistadas, poeta desterrado, exilado, poeta inmigrante, poeta de la vida y vivencias, poeta en un night club en Estambul, poeta en Kioto, poeta por el mundo, con resonancias algunas de Vallejos, de García Lorca, poeta como Ezra Pound, conocedor del mundo y del trasmundo, poeta niño:

                                  

                                   ¿Quién dijo

                                   que mi niño no habla

                                   si todo lo dice con su mirada?

 

Quién es como el argentino Rubén Darío, quien es un poeta trashumante.

Que responda desde algún lugar del cosmos Luis Alberto Ambroggio.

 

Ambroggio con María Antonia y Álvaro Alves de Faría, en la Plaza Mayor de Salamanca

 

 

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