Crear en Salamanca se complace en ofrecer por primera vez estos textos a sus lectores, convencido de que la buena poesía nunca pertenece únicamente a un país o a una lengua, sino a ese territorio común donde la emoción, la belleza y la palabra consiguen reconocerse mutuamente.

La poeta Stefanía Di Leo
Stefania Di Leo (Messina, Italia, 25 de julio de 1975) es poeta, traductora y estudiosa de la literatura comparada. Licenciada en Lenguas y Literaturas Extranjeras y Modernas, completó su formación en la Universidad Complutense de Madrid, donde realizó estudios de doctorado en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada.
Especializada en la traducción al italiano de poetas contemporáneos españoles y portugueses, desarrolla una intensa labor de difusión de la poesía ibérica en el ámbito internacional. Colabora habitualmente con diversas revistas culturales, entre ellas Crear en Salamanca, Metaforologia y Papeles del Martes. Es fundadora del Círculo Literario Napolitano y del Premio Internacional de Poesía en Español «Francisco de Aldana».
Su obra poética ha sido publicada en distintos países y lenguas. Entre sus libros destacan Rosas azules sobre el tomillo perfumado (España), Donde tuve tus labios, Ocultando el olvido (Miami), Uma só solidão (Brasil), Brilha sim o silêncio, escrito junto al poeta Álvaro Alves de Faria (Brasil), y As sombras da tarde (Portugal).
La poesía de Stefania Di Leo encuentra en el diálogo entre lenguas y culturas uno de sus rasgos más característicos. Su escritura, de honda sensibilidad y depurada expresión, convierte la naturaleza, la memoria y el mundo interior en espacios de conocimiento y de belleza.
Fotos: José Amador Martín
Stefanía: la geografía interior del agua
La poesía de Stefanía nace en un territorio donde la naturaleza deja de ser descripción para convertirse en conciencia. En estos poemas, el agua, el río, el mar, la lluvia, el pozo o el volcán no son únicamente imágenes del mundo exterior: son formas de nombrar la memoria, el tiempo, la identidad y la esperanza.
Su escritura posee una serenidad poco frecuente. Cada poema avanza con una dicción limpia, contenida, sin necesidad de artificios, dejando que la intensidad surja de la precisión de las imágenes y de la respiración del verso. Es una poesía que no busca el deslumbramiento inmediato, sino la permanencia; invita al lector a demorarse en cada palabra hasta descubrir el eco que permanece después de la lectura.
Existe, además, una profunda unidad simbólica en el conjunto. El agua aparece como memoria que atraviesa la existencia; el mar representa el destino y la incertidumbre; la lluvia restituye el orden oculto del mundo; el pozo se convierte en descenso hacia la verdad interior, mientras el volcán recuerda que incluso el fuego conserva una secreta vocación de diálogo con el agua. La naturaleza habla, pero habla siempre del ser humano.
Especialmente significativo resulta el diálogo que la autora establece con algunos grandes nombres de la tradición poética española —Federico García Lorca, Luis Cernuda, Miguel de Unamuno o Luis García Montero—. Sus versos no funcionan como homenaje erudito, sino como una conversación íntima con una tradición que atraviesa fronteras y demuestra que la poesía constituye una lengua común más allá de cualquier idioma.
La edición bilingüe que hoy presentamos permite contemplar, además, el recorrido completo del poema entre dos lenguas hermanas. El español y el italiano dialogan con naturalidad, enriqueciendo la lectura sin perder la música propia de cada versión. Más que una traducción, asistimos a una doble respiración del mismo poema, donde el significado permanece mientras la sonoridad encuentra nuevas modulaciones.
José Amador Martín
POEMAS
( Español – Italiano)

El río no pasa: me atraviesa.
Trae respiraciones antiguas.
En su corriente viajan las sílabas
que nadie quiso escuchar a tiempo.
Me inclino y no veo mi rostro,
sino edades superpuestas:
la niña que fui,
la mujer que recuerda,
la voz que todavía busca orilla.
El agua no pregunta,
rodea la herida,
la vuelve paisaje.
Cada remolino guarda un recuerdo
cada brillo una promesa.
Si bebo, despiertan
las ciudades sumergidas del pecho.
Si escucho,
todo vuelve a tener cauce.
Il fiume non passa: mi attraversa.
Porta respiri antichi.
Nella sua corrente viaggiano le sillabe
che nessuno volle ascoltare in tempo.
Mi chino e non vedo il mio volto,
ma età sovrapposte:
la bambina che fui,
la donna che ricorda,
la voce che cerca ancora riva.
L’acqua non chiede,
circonda la ferita,
la trasforma in paesaggio.
Ogni vortice custodisce un ricordo,
ogni luce una promessa.
Se bevo, si risvegliano
le città sommerse del petto.
Se ascolto,
tutto ritrova il suo corso.

Memorias del agua
El agua no guarda rostros
guarda
secretos del alma.
Memorie dell’acqua
L’acqua non conserva volti
conserva
segreti dell’anima.

El mar destino y desvelo.
Federico García Lorca
Hay un mar dentro del cuerpo
que no conoce mapas.
Rompe contra las costillas
con olas de preguntas.
Nadie lo navega sin perder
alguna certeza.
Nadie sale seco
de su idioma salado.
El mar interior llama de noche,
golpea con recuerdos
como puertas mal cerradas.
Trae peces de sombra,
lámparas de infancia,
restos de abrazos.
A veces parece calma:
y es profundidad esperando.
Una palabra basta
para desatar la tormenta.
Quien aprende a oírlo
no teme a la intemperie:
lleva costa propia
en la sangre.
Il mare destino e insonnia
Federico García Lorca
C’è un mare dentro il corpo
che non conosce mappe.
Si infrange contro le costole
con onde di domande.
Nessuno lo naviga senza perdere
qualche certezza.
Nessuno esce asciutto
dal suo idioma salato.
Il mare interiore chiama di notte,
bussa con ricordi
come porte socchiuse.
Porta pesci d’ombra,
lampade d’infanzia,
resti di abbracci.
A volte sembra quiete:
ed è profondità in attesa.
Basta una parola
per sciogliere la tempesta.
Chi impara ad ascoltarlo
non teme il cielo aperto:
porta la propria riva
nel sangue.

El volcán guarda fuego como un secreto antiguo,
carta encendida bajo la piel de la tierra.
Respira lento,
como quien recuerda una ofensa remota
y no la olvida.
El mar habla
rompe su voz contra las piedras,
murmura a golpes de espuma.
La lava sueña con enfriarse en ola,
ardiendo sin morir.
Escucho su diálogo:
fuego que pide forma,
entre aguas de fuego.
Il vulcano custodisce il fuoco come un segreto antico,
lettera accesa sotto la pelle della terra.
Respira lento,
come chi ricorda un’offesa remota
e non la dimentica.
Il mare parla,
rompe la sua voce contro le pietre,
mormora a colpi di schiuma.
La lava sogna di raffreddarsi in onda,
ardendo senza morire.
Ascolto il loro dialogo:
fuoco che chiede forma,
tra acque di fuoco.

La lluvia escribe sobre el mundo.
Luis Cernuda
La lluvia escribe
sobre techos palabras de esperanza
Corrige el polvo,
abre párrafos en la tierra.
Cada gota es una sílaba
que cae con peso exacto.
No grita: insiste.
Las ciudades bajo la lluvia
dicen la verdad:
nadie corre por gloria,
todos buscan refugio.
Hay una música vertical
que ordena el caos.
Un latido líquido
que mide el tiempo real.
Bajo la lluvia
los recuerdos no arden:
germinan.
Y el dolor aprende
a hablar más bajo.
La pioggia scrive sul mondo.
Luis Cernuda
La pioggia scrive senza inchiostro
su tetti e spalle.
Corregge la polvere,
apre paragrafi nella terra.
Ogni goccia è una sillaba
che cade con peso esatto.
Non grida: insiste.
Le città sotto la pioggia
dicono la verità:
nessuno corre per gloria,
tutti cercano riparo.
C’è una musica verticale
che ordina il caos.
Un battito liquido
che misura il tempo reale.
Sotto la pioggia
i ricordi non bruciano:
germogliano.
E il dolore impara
a parlare più piano.

Agua profunda, verdad escondida.
Miguel de Unamuno
El pozo no es vacío:
es verticalidad de memoria.
Bajo su sombra
se ordenan las voces.
Tiro la cuerda
y sube una palabra mojada.
No es mía:
me estaba esperando.
El fondo no responde rápido.
Necesita silencio.
Quien teme al pozo
teme escucharse.
Hay verdades que sólo beben
los valientes del temblor.
Agua oscura,
claridad tardía.
Acqua profonda verita nascosta
Miguel de Unamuno
Il pozzo non è vuoto:
è verticalità di memoria.
Sotto la sua ombra
si dispongono le voci.
Getto la corda
e sale una parola bagnata.
Non è mia:
mi stava aspettando.
Il fondo non risponde in fretta.
Ha bisogno di silenzio.
Chi teme il pozzo
teme di ascoltarsi.
Ci sono verità che bevono solo
i coraggiosi del tremito.
Acqua scura,
chiarezza tardiva.

Porque el amor se hereda
como un abrigo sin botones.
L. García Montero
No soy la raíz,
pero fui la tierra silenciosa
donde un brote que no era mío
comenzó a crecer.
Guardé su latido dentro de mí,
lo llevé en el centro de mi cuerpo
como se lleva una promesa
que no pertenece del todo.
No fui madre por la sangre ni por el nombre,
pero fui abrigo, fui casa,
fui madrugada que lo sostuvo.
Nadie me nombrará en los aniversarios,
ni me buscará en los gestos del niño,
pero algo mío se queda
en la forma en que respiró por primera vez.
No me duele soltarlo,
porque no lo tuve para mí.
Lo tuve para que alguien más pudiera amar
sin vacío.
Perché l’amore si eredita
come un cappotto senza bottoni.
L. García Montero
Non sono la radice,
ma sono stata la terra silenziosa
dove un germoglio che non era mio
ha cominciato a crescere.
Ho custodito il suo battito dentro di me,
l’ho portato al centro del mio corpo
come si porta una promessa
che non appartiene del tutto.
Non sono stata madre per sangue né per nome,
ma sono stata riparo, sono stata casa,
sono stata alba che lo ha sostenuto.
Nessuno mi nominerà negli anniversari,
né mi cercherà nei gesti del bambino,
ma qualcosa di mio resta
nel modo in cui ha respirato per la prima volta.
Non mi fa male lasciarlo andare,
perché non l’ho avuto per me.
L’ho avuto perché qualcun altro potesse amare
senza vuoto.



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