POEMAS DEL MEXICANO FERNANDO SALAZAR TORRES. XXII ENCUENTRO DE POETAS IBEROAMERICANOS

 

 

 

  Fernando Salazar Torres (foto de Isla Jiménez Kand)

 

 

Crear en Salamanca tiene la satisfacción de publicar una muestra poética de Fernando Salazar Torres (Ciudad de México, 1983). Poeta, crítico literario, ensayista y gestor cultural. Licenciado en Filosofía por la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa (UAM-I). Maestría en Humanidades (UAM-I). Estudia el Doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP). Ha publicado el poemario Sueños de cadáver y Visiones de otro reino. Su poesía y ensayos se han publicado en distintas gacetas y revistas literarias impresas y electrónicas. Su poesía ha sido traducida al inglés, italiano y catalán. Director de la revista literaria Taller Ígitur Coordina las mesas “Crítica y Pensamiento en México” y “Diótima: Encuentro Nacional de Poesía”. Dirige el Taller Literario “ígitur”. Colabora en la revista literaria “Letralia. Tierra de Letras” con la serie de poesía mexicana “Voces actuales de México”.ç

 

 

 

Salazar Torres está invitado a participar en el XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, que se celebrará en Salamanca del 14 al 16 de octubre. Su poema ‘La dama del diamante’ saldrá publicado en la antología ‘Eunice, cien veces cien’, a cargo del poeta Alfredo Pérez Alencart, director del XXII Encuentro de Poetas Iberoamericanos

 

 

 

 

  Retrato de Eunice Odio, obra de Miguel Elías

 

 

LA DAMA DE DIAMANTE

 

 

Tú soñarás conmigo esta noche

Eunice Odio

 

Antes que el día abandone su aliento,

dime tú, dama gris de la noche, si hay debajo

de flores y tierra otro valle sin amor.

Tú, que hueles a verano incluso en la muerte,

dime qué hacer con este sueño

que me mantiene en vela;

dilatado es el amargo peligro de verte

a la medianoche de tu vida.

 

Qué hacer con este peso que cae sobre mí,

qué terco es el vacío

al verme en el espanto que siembras

con tu cuerpo y melancolía

bajo esta flor de mi sueño.

 

Oscila en el poniente un miedo

que te aleja demás.

 

Tú cuerpo ya es vida bajo tierra.

Asómate desde las raíces,

en las que tu corazón bombea,

para ver estrellas de otro amor que yo dejo.

 

Oscila en el poniente un miedo

que me aleja demás.

 

Sueña conmigo

y este soñar no será

porque no existe

sino un diamante

en medio de esta ciénaga.

 

Y si soñar fuera el modo de vernos,

que se demore mi otra muerte

porque de este sueño no hay final.

 

(para Margarita Losada Vargas)

 

 

 

 Foto de José Amador Martín

 

 

 

TANTA LUZ

 

Demasiada luz dentro de mi pecho

y otro amanecer más camina.

Muy temprano a lo largo del desbordamiento

mis ojos son tan del color del horizonte,

que les caben el abismo, sí, la oscuridad,

y no de tanto soñar se muere, sino se respira!

 

Más lejos de aquella línea horizontal

un mundo me divide y me deja,

y aquí, nada espera, solo la muerte.

 

Hay tanta luz

que de esperanza sentí dolor y angustia.

Esta vida es la fuente de otra luz.

 

Hay harta claridad en mí,

tanta, que me ahogo de cielo y Dios.

 

Sí! Allá, al otro lado de la mirada,

más allá de estos ojos que me abisman,

el sol cubre mi alma de otro cuerpo.

 

 

Foto de José Amador Martín

 

 

 

LAS HUELLAS

 

Cambia el pasado en un presente que está siendo

y mis horas son el rostro irremediable

de un hombre nacido para cicatrizar

 

Al ser otro me doy a la actualidad

Al dejar de ser el que fui he muerto

Si ya no soy ahora soy y he sido

 

El hogar está más cerca   ya lo sé

La vida es una dimensión fractal

 

Detenido frente a unas huellas abandonadas

descubro que no hace mucho estuvo aquí

Dejó las señales a merced de mi deseo

su incienso limpia mis marcas del reino perdido

 

Hay una mujer nacida de la espuma venusina

hay un resplandor que me impresiona y anega

como en el primer día

Es la otra quien no había visto

soy quien habla conmigo y contigo

 

Tu voz es una niebla de serenidades

lluvia que recupera las plazas

donde vuelvo a pisar firmemente

Das aliento a las cosas perdidas

y anticipas el futuro

 

Nos miramos  El mutismo nos comunica

Nos encontramos en el rumor del follaje

Escribimos encima de las hojas

Volvemos al comienzo del día

Hablamos hasta crear palabras nuevas

Hablar contigo es plantar un árbol

 

 

Foto de José Amador Martín

 

 

BARRANCO

 

 

De la piel de una fruta
despego la estampilla
y en hoja renovable 
escribo

el tren de un mismo amanecer
va de México a Perú

Dejo mi sueño en el buzón
La paloma llamará a tu puerta
a tus deseos reposando de mañana
a tus días corriendo tras tus pasos

Cuando la carta se desdoble
el verano se posará a la sombra
de tu jardín y tu vestido

Saldrás corriendo a la estación
Subirás en el primer tren del día
donde te esperaré en todos los lugares

Cuando vayamos caminando
bajo una sombrilla
se hará de lluvia la tarde
y tus cabellos darán al vuelo
en el Puente de los Suspiros

 

 

Foto de José Amador Martín

 

 

¡QUÉ SAÑA! ¡QUÉ MUERDE!

 

 

¿De qué modo nos alivia la Muerte?

La sombra de sus costillas es agria,

algo muerde, con saña,

insistentemente, sin final,

mi corazón.

 

Ya casi olvido tu cara

pero tu esqueleto se yergue en las noches.

 

¡Qué saña, qué muerde!

Hay noches tan solas! Tan silenciosas

que las noches se vuelven lluvia

 

¡Qué saña! ¡Qué muerde mi corazón!

 

 

Foto de José Amador Martín

 

DÉJA VÙ

 

 

Amanece       Regresar a ti después de años
es pulsar el césped pleno de moléculas acuáticas
mínima explosión de rubores amorosos

Las acuarelas del Pintor forman los colores
Volvemos a ser delineados ahora Dios nos rehace
Sus manos nos conciben en un pabellón de pinturas
y te veo acercarte a esos cuadros para vivir sus fantasías

Estamos en las galerías de las Artes
frente a las obras de Pollock y Man Ray
Te escucho como quien mira crecer la lluvia
Hablas de los escenarios posibles de las vidas paralelas
Acordamos llegar a la Romería de Coyoacán
a beber café que se consuma en las noches
a frecuentar los detalles de los crepúsculos
a musicar la brisa del déjà vu que nos persigue

Eres la naturaleza del Haiku
                                                  Se sonroja la nube
                                                  la luz consuela
                                                  vaivenes en los pétalos

Te contemplo en la imagen que precede al arco iris
y me invitas a recorrer el mundo en un caballo blanco
Alcanzamos todas las tardes en un solo instante
Todos los tiempos nos ocurren ahora
Estar contigo siempre es hoy

Ya habíamos comenzado este paseo

 Foto de José Amador Martín

 

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