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‘LOS RESTOS’ Y OTROS POEMAS DE XAVIER OQUENDO, PARA EL FESTIVAL PRIMAVERA POÉTICA DE LIMA

 

 

 

Crear en Salamanca tiene la satisfacción de publicar  » Los Restos» y otros  poemas de Xavier Oquendo Troncoso (Ambato-Ecuador, 1972), periodista y Magister en Escritura Creativa por la Universidad de Salamanca. Profesor de Letras y Literatura. Ha publicado 11 libros de poesía y 9 libros recopilatorios de su obra poética en varias editoriales de América Latina y Europa. En narrativa un libro de cuentos y dos novelas infanto-juveniles, así como una serie de antologías de la poesía ecuatoriana. Fue seleccionado entre los 40 poetas más influyentes de la lengua castellana en El canon abierto, antología publicada por Editorial Visor, en España (40 poetas en español /1965, 1980). Ha sido invitado a los más importantes Encuentros y festivales de poesía en el Mundo Latino. Organizador del Encuentro internacional de poetas “Poesía en paralelo cero”, uno de los más importantes festivales de poesía de América latina, ya con 12 años de edición consecutiva. Es director y editor de la firma editorial El Ángel Editor, en donde ha publicado alrededor de 300 libros de poesía de autores ecuatorianos y del mundo, haciendo una amplia difusión de la poesía contemporánea en la región.

Del 26 al 28 de febrero se celebra en Lima el VIII Festival Internacional de Poesía Primavera Poética, organizado por el poeta y promotor cultural Harold Alva. En una de las mesas programadas, Xavier Oquendo, quie ha participado en dos de los reconocidos Ebncuentros de Poetas Iberoamericanos de Salamanca, leerá estos poemas.

 

Oquendo, Alencart y Cameron, en el Ayuntamiento de Salamanca (foto de Jacqueline Alencar)

 

 

 

LOS RESTOS

Tal vez, si acaso, quedara de ti, entre la ropa de mis recuerdos,

alguna sonrisa expuesta al finalizar la noche,

cansada de cantar en coro con las agujas negras

y los átomos dispersos que hacen lo oscuro

en medio de la luz tornasolada,

te la devuelvo. No la quiero.

 

Quedará también de ti, estoy seguro,

como si fuera un tatuaje brillante de la aurora,

algún suspirante cataclismo de tu voz

en el que decías apenas nada más que algo

que salía como una luna pálida

en el momento en el que algún desierto

sudaba las aguas de sus nubes utópicas,                  

te la devuelto. Ya no hace falta.

 

De ti quedará, también,

dalo por hecho, los volúmenes agónicos de las miradas

que dabas cada vez que sometías tus propios conceptos

a los juicios libres del señor albedrío

y esos dolores ya sin ánimo y esas anchuras

que se van haciendo en medio del mudo asunto

de la lengua sin canario.

Te la mando a entregar

en un currier de pegasos postmodernos.

 

Y de ti: quedo también yo,

completo, aun pensándote y a medio hacer la vida,

como la torta a la que se le fue el calor entre los bordes.

No sé si entregarme a domicilio

o mejor

llamar a la funeraria

y pasarte la factura en plazos fijos.

 

 

 

Xavier Oquendo Troncoso leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca, durante el XVII Encuentro de Poetas Iberoamericanos

(foto de Jacqueline Alencar)

 

RAFAGA DE PENSAMIENTO

 

 

Aquí, en esta ciudad,

parece que dios hubiese parido todas las costillas.

 

Aquí vienen los autos siempre

de llenos tras llenos.

 

Una cigarra se hace ceniza

y antes de ello, se hace cien cigarros de su leña.

 

Antes de irse, todo hijo pródigo regresa.

Antes que el pan leude

ya crece la harina de los hombres,

ya se hacen levadura las mujeres.

 

Ya había crecido el cisne del patito feo.

Ya estaba todo hecho

antes que llegues tú,

                                   para pensarme.

Juan Cameron con el poeta ecuatoriano Xavier Oquendo, en Esmeraldas (Ecuador). Foto de Jacqueline Alencar

 

 

PREGUNTAS VALLEJIANAS

 

 

Dónde irán a parar las horas largas 
los tiempos cocinados con derrota
el puerto quebrantado de los días.

Dónde irán a hacerse espejo las lagunas;
los cromosomas, sombras; las cacerolas, hambre.  

Dónde se hará la cáscara del día
la mácula de insomnio
la araña que me habita.

Dónde irá a nacer el pelo largo, el rostro expuesto,
la arista disecada de algún triángulo 
el centeno del pan de la última cena
el 20 que no tiene un 21 que le gane.

Dónde estará sin horma mi zapato
sin cara mi juguete, sin uña la gran bestia.

Dónde hallará dolor mi poesía, 
color, el homenaje de alguna monja muerta
de alguna flor sin niño que la arranque 
sin verde que le hereden 
sin ojos que se queden cíclopes y tuertos. 

Dónde irán a vivir los elefantes después de muertos.

Dónde iré feliz por esa calle a buscar de cenar
solo o contigo

                               o solo contigo. 

 

 

Nancy Morejón y algunos poetas del XI Encuentro (Alencart, Sonia Luz Carrillo, Graça Moura, Aguilar Carrillo, Oquendo y Correyero

(foto de Jacqueline Alencar)

 

 

POEMA EN CAMA

 

Ay soledad seca
soledad estatuaria
dulce pasado

               /soledad/.

Soledad de clavo
alfombra de vidrio la soledad.

Soledad dislocada
jugo espeso de alfalfa

               /soledad/.

Soledad de cáñamo 
golpe torcido la soledad.

Soledad con sombra
hamaca descolgada

               /soledad/.

Soledad que enfurece al artista 
nota sin clave la soledad.

Soledad que seca océanos 
galope sin las patas del caballo

               /soledad/.

Soledad que vive en pañal abandonado 
pantalón ajado para fiesta

               /soledad/. 

Soledad, única mujer en la fiesta 
cama sin alas. Almohada sin plumas

               /soledad/.

 

Xavier Oquendo Troncoso, retrato de Miguel Elías

 

PROPUESTAS CREACIONISTAS PARA POETAS

DEL PRINCIPIO DEL MILENIO

 

Vamos a ver crecer los eucaliptos.

Vamos a triturar el maíz tieso.

Vamos a fabricar azúcar negra.

Vamos a incendiar los cementerios.

Vamos a inflamar el agua escasa.

Vamos a suplantar al enemigo.

Vamos a reaccionar ante las balas.

Vamos a procrear hijos del polen.

Vamos a masticar estos rastrojos.

Vamos a modular canciones falsas.

Vamos a escudriñar por los sartenes.

Vamos a cocinar lluvias y nidos.

Vamos a ver qué dicen los profetas.

Vamos a ver callar los lagos hondos.

Vamos a calcinarnos en las nieves.

Vamos a denunciar a los pantanos.

Vamos, que ya no hay tiempo para nada.

 

Que ya viene el temblor y tengo frío.

 

Valero, Alencart, Oquendo, Balladares y Hassler, en Ecuador (foto de Jacqueline Alencar)

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