LA NO RESIGNACIÓN ANTE EL ULTRAJE A LAS MUJERES. ENSAYO DEL COLOMBIANO JUAN MARES

 

 

1 Poetas contra la no violencia hacia la mujer. Acto en el teatro Liceo

Poetas contra la no violencia hacia la mujer. Acto en el teatro Liceo

Crear en Salamanca se complace en publicar este ensayo escrito por el poeta Juan Mares (Guatapé, Antioquia, 1951. Seudónimo de Juan Carmelo Martínez Restrepo). Licenciado en Español y Literatura por la Universidad de Antioquia. Desde 1968 vive en Apartadó, donde fue profesor y director de la Casa de la Cultura. Actualmente es profesor de cátedra en la Universidad de Antioquía (Sede Urabá). Entre sus libros publicados están: Poteas y pirantes (1987); Voy a ver pantalla chica (1989); El árbol de la centuria (la ed. 1996, 2a ed. 2004, 3a ed. 2011, 4ª ed. 2016). Es coautor de Entre la savia y la sangre, recopilación poética de Apartadó (1996), Kalugrafías del instante (2009), Ritmos del equilibrista (2011); Hojas de caladio (2013) y Policromías literarias (2013). Ha participado en diversos encuentros literarios, como la Feria Internacional del Libro (Bogotá), el III Festival de Poesía Salvador Díaz Mirón (México, 2013) o el XVII y el XIX Encuentro de Poetas Iberoamericanos (Salamanca, 2014 y 2016).

 

 

 

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LA NO RESIGNACIÓN ANTE EL ULTRAJE A LAS MUJERES

 

“La violencia machista ocurre en todos los países

del mundo y son las mujeres quienes la sufren,

no existiendo distinción de raza, religión, posición

social y económica, nivel cultural u opción Política.” 

                                                                                  ALFONSO FERNÁNDEZ MAÑUECO

                                                                                                           Alcalde de Salamanca

 

Al  final del año 2016 se publicó un texto de propósito digno de difusión y alarde: ‘No resignación’. Es un título para contrarrestar un mal de siempre, sobre el que se debe corregir esa tendencia ¿“natural” del macho alfa? Participaron en dicha empresa 136 poetas. 72 mujeres y 64 hombres. 35 países representando cinco continentes y 246 páginas testimoniando un dolor, una barbarie a cuentagotas para vergüenza de los hombres de bien, del verdadero caballero, como se decía antes.

 

En fin, y para mostrar todo este lastre, un antólogo decidido a poner las plumas a los ángeles para que estos enarquen sus grafías sobre un texto que muestra,  no a puño sino a grito limpio, una denuncia con las armas del poema, mejor, con el alma del poema: Alfredo Pérez Alencart. Auspiciado, todo este evento, por el Ayuntamiento de Salamanca. Un ilustrador: Miguel Elías. Una correctora de textos Jacqueline Alencar Polanco.

 

No puede ser más representativa la muestra para llamar la atención sobre una calamidad de nuestros tiempos. El atropello a nuestras mujeres. Decir ‘nuestras mujeres’ no es apropiarse del otro ser como condición humana, es saberse igualmente pertenecido a ellas. Y por lo tanto, cuando tú perteneces y te pertenecen, la propiedad es mutua como género humano y como pareja digna en el compartimiento de afinidades sin que se den  luchas para dirimir linderos. Para ello el acuerdo y la convivencia serán gratos.

 

3 Alfredo Pérez Alencart y Cristina Klimowitz (foto de J. Alencar)

Alfredo Pérez Alencart y Cristina Klimowitz (foto de J. Alencar)

 

Malthus, un filósofo que justificaba las guerras como sistema para depurar la explosión demográfica y controlar el hambre y la miseria; resulta que estas producen el efecto contrario cuando en su mayoría los combatientes son hombres y muy pocas mujeres en el pleno frente de todas las guerras que en el mundo han sucedido. Pero ocurre que en tiempos de guerra son las mujeres el primer botín para desfogar el estrés propio de las batallas, y son estas las violadas y una nueva  e indeseable explosión de hijos se produce, hijos de nadie y solo de ellas que van quedando con su fardo luego de las trifulcas prejuiciadas.

 

La locura existencial produce ese desenfreno inusitado para violar mujeres, y cuando no, como combatientes en plena retaguardia son ellas las que atienden las necesidades de afecto intensificado en los campos de batalla. No, las guerras no regulan la explosión demográfica, la aumentan, y por ende la violencia que queda como resaca cuando ya la voluntad de ellas es otra, se sigue por un número de vencidos y de triunfantes saciando el hambre sobre la misma presa, sobre la misma carne. Sobre la misma mujer vilipendiada. La siguen empalando hombres que han llegado a los más profundos abismos de la podredumbre inhumana.

 

Existe una tendencia depravada a humillar a la mujer en todos los países del mundo a través de todos los estrato, aunque sí, con mayor preeminencia en los países árabes. En la India sigue el orden del mismo afán por minimizar o cosificar a la mujer al nivel de esclavitud sometida al hombre. En Asia ha sido igualmente minimizada. En nuestros países occidentales, desde otras latitudes y coordenadas se le sigue tratando como a un ser de segundo orden y menosprecio, sin argumentos válidos para negarles su condición humana, su sensibilidad de madre, hermana, tía, hija y amante de los alivios siderales y esposa luchando codo a codo como en ese “Te quiero” del famoso  poema de Benedetti:

 

 “Si te quiero es porque sos 
mi amor mi cómplice y todo
y en la calle codo a codo
somos mucho más que dos” 


“tus ojos son mi conjuro
contra la mala jornada
te quiero por tu mirada

que mira y siembra futuro.” 
Tenemos la otra tiranía frente a nuestros complementos en la existencia: las llevamos hasta el rincón de la esclavitud por la búsqueda de la juventud eterna que no existe. La llevamos a la cosificación que las hace ir al quirófano, a hacer todo lo que va contra natura para que permanezcan jóvenes. ¿Por qué no podemos envejecer juntos?

 

4 Presentación a la prensa de la antología No Resignación

Presentación a la prensa de la antología No Resignación

 

Son múltiples las causas del despropósito: ¿Qué justificó o que ley de los demonios justifica, el hecho de que Altusser, un filósofo, lanzara a su mujer al vacío por un balcón? ¿Por qué ante alguna liviana incomprensión no podemos hacer lo que nos cuentan, de Sócrates, que frente a su mujer, cuando alguna vez ésta le tiró, luego de una andanada de cantaleta e insultos, un cubo de agua desde una ventana y él responder: “Era de esperar, luego de los relámpagos, la lluvia.”?

 

¿Por qué no reaccionar como Jesús ante la mujer adúltera, y enrostrar la igual carga  que se acolita en nosotros los hombres, y saber que no podemos tirar la primera piedra? Es decir, sabernos deseados y deseantes  igual que ellas de nosotros. Pues el celo es una de las principales causas de los desastres entre parejas donde la mujer lleva la peor parte.

 

Digamos con el poeta Julio Collado, incluido en la antología:

 

 “He tenido que ser mercancía,  trofeo  de  caza,

  propiedad privada;

 y mi cuerpo escaparate permanente

  de ojos que más allá de la piel,

  no saben mirar.”

 

Nadirah Angail, la escritora norteamericana, erigió un monumento como un obelisco griego, por lo épico sobre la incomprensión de la conciencia de las mujeres, pues en cada una de ellas hay un llanto a flor de mar tras el martirio de su condición de abnegada y dadora de toda bondad.  “Preocúpate por tu propio útero”, les dice a sus congéneres y a nosotros alerta, mientras denuncia la infamia que se teje cerco a cerco sobre su condición de género.

 

5 No resignación (Óleo de Miguel Elías)

 No resignación (Óleo de Miguel Elías)

 

Al leer una de sus páginas es que las contrasto con la antología presente pues aquí caben todas las denuncias de tanta ignominia, por cualquier motivo. Frente a la queja sublime de todas las inequidades, Sor Juana Inés de la Cruz alza su voz cuando versea en su famosa redondilla al decir:

 

  Hombres necios que acusá

 a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis.

Si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿Por qué queréis que obren bien

 si las incitáis al mal?

 

Cuánta vigencia o actualidad la de estos versos que enrostran verdades imperecederas, puesto que a diario se manifiestan las mismas acusaciones y las peores agresiones no solo al cuerpo sino a la psiquis colectiva de la condición femenina. Sin embargo, es bueno seguir rumiando la queja o denuncia de la monja letrada y de  feminismo filosofado con la impronta de su pensamiento:

 

“¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

¿Pues para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.”

 

 

6 Alfredo Pérez Alencart, coordinador de No Resignación

Alfredo Pérez Alencart, coordinador de No Resignación

A veces no se entiende el por qué el tema más celebrado por todos los poetas que en la historia han sido, el amor por la mujer, se tergiverse por el ser más sufrido del planeta por todas las edades. Algo se ha ido mejorando y no en balde este grito angustioso de “No resignación” que nos llama en buena hora a reflexionar para edificar una nueva concepción de nuestra compañera de especie y vida terrena.

 

Cerremos con Neruda y con el alma a flor de cielo, del celebrado poema 20 como un verdadero valor que llama a brindar entre el clavel y la rosa por la esencia del vergel.

 

 Me gustas cuando callas porque estás como ausente,

 y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía;”

 

 

 

Y del poema 19  que suene el clarín en medio de la lluvia y el sol transparentado:

 “Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,

 hizo tu cuerpo alegre, tus luminosos ojos
y tu boca que tiene la sonrisa del agua.”

 

“No resignación” es un manifiesto lanzado a los vientos de la rosa náutica tras la construcción del hombre integral, donde hombre y mujer son parte de un mismo territorio de la epidermis humana y el alma soñadora de la misma.

 

7 Juan Mares Leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca (Foto Jacqueline Alencar)

Juan Mares Leyendo en el Teatro Liceo de Salamanca (Foto Jacqueline Alencar)

Un comentario
  • Xenaro Ovín
    febrero 27, 2017

    Son las palabras de Juan Mares justas; el clamor que ha nacido tras esta Antología debe hacerse grito y voz más allá del momento. Y solo así este río de poesía prenderá la luz que nos falta.

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