CINCO POEMAS DEL TRADUCTOR Y LINGÜISTA AGUSTÍN B. SEQUEROS

 

 

«Crear en Salamanca»  Publica, en esta ocasión, para sus lectores  cinco poemas del Poeta, Traductor y Lingüista Agustín   B. Sequeros, el mayor experto en la poesía de la autora sudafricana Ingrid Jonker

 

 

       Agustín Sequeros ( foto Fernando Sánchez Gómez )

 

Llega con su elegancia habitual y su deseo de pasar desapercibido -¿será una cualidad de los traductores?- Agustín B. Sequeros, el más salmantino de esa Holanda en la que trabajó como profesor en la Universidad de Utrecht y como traductor en la Escuela Superior de Traducción de Maastricht. Sequeros, que partió de una España convulsa a los 24 años, aprendió de su padre aviador a sobrevolar las alturas. De ahí que ahora se refugie en una aldea, quizás la última, a perseguir el vuelo del alcotán, a planear el silencio de los paisajes del Corneja que pintara, con la misma sobriedad que escribe el poeta, Benjamín Palencia.

Regresado a las orillas del Padre Tormes, como llama Agustín a su río de cabecera cuando no le arrullan el Corneja ni el rumor del mar sobre los diques de los Países Bajos, el traductor que se solaza en Rilke o en la belleza dolorosa del afrikáans de la autora muerta tan prematuramente, Ingrid Jonker, escribe poesía sobria y contenida, una poesía de la verdad y del conocimiento que interpela al lector. En el fondo, qué es traducir poesía sino hacerla, ese andar por la cuerda floja que, para el poeta Sequeros, está tan cercano a su escritura. Verso a verso, en la brevedad, en la concisión, la verdad emerge con el paisaje, con el cuerpo estudiado, con el conocimiento de una vida vivida a través de la cultura. Una vida que no oculta la dureza de sus aristas, aquellas que moldeó pincelada a pincelada un Goya de trazos también sobrios. Y es que la poesía de Sequeros tiene profundo deseo de hendir con la caricia, acariciar con el filo de la verdad, y siempre, dejar el silencio como firma, ese “no sé qué quedan balbuciendo”, el misterio de la pausa versal que nos deja en suspenso.

Después de disfrutar de su hermoso libro, con acuarelas de la artista salmantina Carmen Borrego, “La última aldea de las palabras” publicado en el 2023, sus lectores, que tenemos el gusto de leerle en su participación en la longeva y espléndida revista poética salmantina “Papeles del martes”, esperamos su nueva publicación. Bajo el título “Mundo ajeno”, el poeta mantiene su estilo y afina su carácter social, su visión dolorida y sabia de la realidad que se dejan sentir con otro tema también intenso: el paso del tiempo. Confiemos en que la espera no sea larga y este libro llegue a nuestras manos, con la misma cadencia hospitalaria, de silencios feraces, que sabe crear Agustín B. Sequeros. 

       

Charo Alonso. Fotografía: Fernando Sánchez Gómez.

 

       Agustín B.  Sequeros ( foto Fernando Sánchez Gómez )

 

 

Cinco poemas del traductor y lingüista Agustín B. Sequeros, el mayor experto en la poesía de la autora sudafricana Ingrid Jonker

 

 

CRÁNEO

 

 

Hay un cráneo descarnado

de algún animal de la montaña

que vigila en las alturas mi morada.

 

Él me recuerda cada día

desde los huecos que alojaron sus ojos

que puedo prescindir de músculos y venas.

 

Me recuerda que aunque respete a mis ancestros,

he de dejar que los muertos entierren a los muertos.

 

Me recuerda que la luz violeta de la tarde

es lo único que me ha de sustentar.

 

(Agustín B. Sequeros, LA ÚLTIMA ALDEA DE LAS PALABRAS, Diputación de Salamanca, 2023. Ilustración de Carmen Borrego)

 

 

 

TU PRESENCIA

 

Ante la nube colgada del cielo azul del verano,

tus ojos.

 

Ante las ramas del álamo blanco,

tus manos, tus caderas.

 

Ante la ráfaga de viento huérfana y repentina,

tu pelo.

 

Ante el río avanzando tranquilo en su cauce,

el pálpito de tu pulso.

 

Ante la gruta sombría y secreta,

tu regazo,

solo tu regazo y tu presencia.

 

 

(Agustín B. Sequeros, LA ÚLTIMA ALDEA DE LAS PALABRAS, Diputación de Salamanca, 2023)

 

 

ESTE CUERPO

 

Este cuerpo echado junto a mí

y sobre el que se ciernen mis deseos,

como milanos vigilantes del cielo castellano,

se rebela y quiere erguirse.

 

Y yo no sé cómo dominarlo,

ni siquiera cómo reflejarme en él.

 

No sé que hace aún entre los vivos.

 

¿Es una mera palabra?

¿Es el olvido de la imagen de mi imagen?

 

¿Por qué insistes, cuerpo mío,

en acompasarte conmigo?

 

Tú eres yo,

pero también distinto a mí.

 

Y así lo aceptaré,

sin más preguntas.

 

 

(Agustín B. Sequeros, LA ÚLTIMA ALDEA DE LAS PALABRAS, Diputación de Salamanca, 2023)

 

 

ALCOTÁN

 

 

Alcotán, alcotán.

 

Préstame las letras de tu nombre

y llévame al seno

de tu dios africano.

 

Alcotán, alcotán.

 

Dirige en tu vuelo mi destino,

en la búsqueda de un mundo

que me es extraño y ajeno.

 

A mí, que anhelo el espacio infinito,

como tú, como tú.

 

Alcotán, alcotán.

 

A ti te pido compañía

para llegar al sacrificio del  altar

del odio y del amor.

 

Alcotán, alcotán.

 

Ave sagrada,

inmersa en el  misterio,

del vuelo raudo y vertical.

 

 

 

(Agustín B. Sequeros, MUNDO AJENO, 2026)

 

 

 

DE DÍA EN DÍA

Para María Cecilia Salas Guerra

 

 

De día en día

nuestros muertos se aligeran.

 

Se diluye su  crudeza

en recordadas miradas y gestos.

 

Ya sólo son trasfondo blanco

de un paisaje universal

abismado en la pureza.

 

Blanco donde palpita

el microcosmos que invoca

no la carencia,

sino el principio

de donde brota la existencia.

 

¡Oh metabolismo de la vida,

impensable sin la muerte!

 

Los muertos habitan en los vivos

como mirada, palabra y gesto.

 

Y enaltecen el trayecto

compartido.

 

 

 

(Agustín B. Sequeros, MUNDO AJENO, 2026)

 

       Agustín Sequeros ( foto Fernando Sánchez Gómez )

 

 

 

 

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