«Crear en Salamanca» ofrece a sus lectores el libro de poemas Salamanca, las sílabas del mundo
Las palabras del alcalde de Salamanca abren este libro editado por la Editora Labirinto en versión bilingüe español- portugués
Salamanca y su Ayuntamiento se congratulan por la publicación de este volumen que reúne a sesenta y nueve de dieciséis países iberoamericanos, voces todas en comunión para dejar constancia de sus afectos hacia nuestra hechizante ciudad.
Por ello y porque no es nada frecuente contar con una ofrenda de tal calidad, con autores reconocidos en sus respectivas patrias, debemos inmensa gratitud al poeta y traductor portugués Luís Aguiar.
De él fue la idea y él llevó adelante su proyecto, apoyado por la editorial Labirinto, especialmente a la hora de poner en portugués los textos escritos en la lengua de Cervantes, y viceversa.
El gozo es mayor sabiendo que la presente obra se preparó para celebrar el XXIX Encuentro de Poetas Iberoamericamos, evento anual que acertadamente dirige el poeta Alfredo Pérez Alencart y se organiza desde la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes.
Salamanca, las sílabas del mundo es un loable fruto que de cierto fortalecerá nuestras ancestrales relaciones culturales con Portugal. En tal sentido, alegra saber que los cantos dedicados a Salamanca podrán ser encontrados en las librerías lusitanas, gracias a la coedición con Editora Labirinto.
Sepan que desde la dorada Salamanca, «luciérnaga de piedra» como gusta decir el poeta Alencart, seguiremos siendo puente con Portugal y con la otra orilla donde el español y el portugués no cesan de crecer.
Carlos García Carbayo
Alcalde de Salamanca
SALAMANCA, LAS SÍLABAS DEL MUNDO
Edição e Recriação Poética:
Luís Aguiar
Capa:
Marta Toscano
Fotografia Capa:
José Amador Martín
Edição:
Editora Labirinto
Revisão:
Luís Aguiar
Paginação:
Marta Toscano
editoralabirinto@gmail.com
Copyright © 2026, Luís Aguiar e Editora Labirinto
NOTA DEL TRADUCTOR
La traducción, la versión y, en ocasiones, incluso la transgresión de varios poemas procedentes de América Latina y de España procuraron conciliar la fidelidad al original español con la naturalidad y la fuerza poética en la lengua de llegada, es decir, el portugués de Portugal, permítase la redundancia. Se preservaron, siempre que fue posible, la estructura de los poemas, la disposición de los versos, las repeticiones, las imágenes y las ambigüedades del texto original, evitando una traducción excesivamente literal cuando esta pudiera perjudicar la musicalidad o la fluidez del poema. Se privilegió un vocabulario portugués preciso, manteniendo, en ocasiones, la extrañeza, el carácter surrealista o incluso la dimensión metafórica de las imágenes, cuando estas constituían una parte esencial de la voz de cada poeta. Se intentó igualmente preservar y valorar el ritmo, las imágenes, la puntuación y la sonoridad, de modo que cada poema pudiera ser leído en portugués con naturalidad, sin dejar de respetar la intención y el universo poético del texto original.
También es importante señalar que los poemas de los cuatro autores portugueses, concretamente Carlos Nuno Granja, Filipa Vera Jardim, Leocádia Regalo y Luís Aguiar, fueron escritos originalmente en portugués. La traducción al castellano de los poemas de Filipa Vera Jardim y de Luís Aguiar estuvo a cargo del poeta Alfredo Pérez Alencart, mientras que los poemas de Carlos Nuno Granja y de Leocádia Regalo fueron traducidos por Luís Aguiar, bajo la supervisión de Alfredo Pérez Alencart.
Por razones estéticas y de armonización del conjunto, se optó por mantener los poemas portugueses en sus versiones originales, en correspondencia con los respectivos textos de llegada.
Aprovecho también para expresar mi sincero agradecimiento a todos los poetas que participaron en esta antología y que estuvieron presentes, en Salamanca, en el XXVII y en el XXVIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos. Sin su dedicación, disponibilidad y paciencia, esta antología no habría sido posible.
Por último, como en cualquier libro de poemas traducidos, siempre existe la posibilidad de que haya versos menos logrados, quizá incluso algunas erratas, que muchas veces escapan al traductor, precisamente por su proximidad al texto. Queda, por ello, la petición de disculpas por si el tiempo llega a revelar alguno de esos fallos. Traducir es también errar, y es en el error donde, a veces, vive el poema.


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