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‘ORACIÓN A SAN FRANCISCO’, POEMA DEL CROATA TOMISLAV MARIJAN BILOSNIC, TRADUCIDO POR LA HISPANISTA ZELJKA LOVRENCIC

 

 

1 El poeta Tomislav Marijan Bilosni_  (Foto de Pablo Rodríguez)El poeta Tomislav Marijan Bilosni  (Foto de Pablo Rodríguez)

 

 

Crear en Salamanca tiene el privilegio de publicar este poema, inédito en castellano, escrito por el poeta croata Tomislav Marijan Bilosnić (Zemunik, 1947), también narrador y autor de documentales, periodista, pintor y fotógrafo. En la Facultad de Filosofía y Letras de Zadar estudió filología croata e historia del arte. Es autor de más de cien libros de prosa, poesía, críticas, folletos y documentales de viaje. Sus obras, que recibieron varios premios, han sido traducidas a varios idiomas y se han incluido en diferentes panoramas literarios, antologías, léxicos y programas escolares. Fue redactor en periódicos, revistas, bibliotecas y columnas. Ha colaborado en la radio y en la televisión, así como en buen número de periódicos y diarios croatas: Vjesnik (Noticiero), Večernji list (Periódico nocturno), Slobodna Dalmacija (La Dalmacia Libre), Novi list (Periódico Nuevo), Glas Istre (La voz de Istria), Glas Slavonije (La voz de Eslavonia)… Tiene publicados más de mil artículos, reportajes, comentarios, escritos y documentales de viajes. Como artista tiene más de setenta exposiciones individuales en las técnicas de monotipia, óleos, pasteles, dibujos y fotografías. Es miembro de varias asociaciones; entre ellas de la Sociedad de Escritores Croatas, donde forma parte de la Junta directiva y presidente de la sucursal de la FEC en Zadar.

Recientemente, Trilce Ediciones, de Salamanca, acaba de publicar su poemario‘El tigre’, con traducciones de Zeljka Lovrencic, pinturas de Miguel Elías y prólogo de Alfredo Pérez Alencart.

 

 

 

2 San Francisco de Asís en Meditación (hacia 1625). Obra de Jean LeClerc. San Francisco de Asís en Meditación (hacia 1625). Obra de Jean LeClerc.

 

 

ORACIÓN A SAN FRANCISCO

Que Dios nos dé la paz
que los pájaros hereden la tierra,
para que hagamos amistad con los animales.

Que Dios nos dé la paz
con la cruz del cuerpo
y alas
para que después de la muerte estemos en
compañía de seres diminutos.

Mi San Francisco, cuando partas
camino hacia los cerros
que todos los pajaritos de la montaña
vuelen al campo.
Así lo quiere Dios – que ángeles y pájaros
abran ventanas en cada hierba
que sus hojas brillen como las plumas de la
estrella joven.

Que me despierte el gorjeo
como el flujo del agua,
que me emocione como el crepitar del fuego
en el abrazo de Tus alas.
Por favor, que no se callen los pájaros
ni en el comienzo de la noche cuando las ovejas balan.
No puedo soportar escondido en el cristal,
no puedo aguantar la lengua extendida en el cerco de metal.

Por favor, que queden en la memoria
los colibríes que como nervios
vibran bajo grandes preocupaciones.
Que en la memoria quede escrito
Como entre la multitud de gente

protegemos la hormiga en la arena diminuta.
Que queden conocidas mis debilidades
Como el despertar conjunto de los gusanos y las mariposas.
Que se recuerden mis penas
parecidas al viento que rebuzna como un burro.

Buscando la carretera que pasaste
y el lobo y el cordero contigo,
vi el pez inconquistable como el pájaro,
vi al burro y a la avispa con las mismas penas,
la nube blanca que nuestras almas lleva al cielo.
Hay algo más hermoso que el miedo frente al tigre,
de este cuento
en cuyo final la araña teje la telaraña
con luz de mariposa
que se levanta a la madrugada.

 

 

ovidio aldegundeSan Francisco por El Greco

 

 

 

Que Dios nos dé la paz
que nuestra familia no carezca
ni de los insectos
bajo los que los toros inclinan sus pesadas cabezas .

Que Dios nos dé tanta paz
que el gorrión no nos deje en paz
ni un momento
cantando sin cesar
pío-pío, pío-pío,
mientras mortificados por la soledad no escuchemos el ladrido de
de los perros.

Qué los peces hereden la tierra,
que las avispas hereden la tierra,
Y las hormigas
y los grillos.

Que hereden la tierra
los caballos salvajes y
las moscas
flotando levemente sobre nuestras heridas.

Que en mi huerto
los nobles gallos ensimismados esperando el alba
canten como los recuerdos.

Mi Santo Francisco, Tú
anduviste con todo ser vivo
sólo tú cantaste con cada creatura.
Tú les viste el alma
lejana como las joyas.
Tú conoces la historia de las voces
en el oído de cada fiera salvaje
y del animal doméstico.
Sabes exactamente el nombre de la hormiga
que sube por el viejo tronco de la morera
en mi patio.
Por favor, dime
¡¿está mejor que yo?!

Haciendo de mariposa
seguramente ya no veré la oruga
que me esperaba toda la noche
en la rama de recuerdos
del cedro.
Yendo al lado de caballos
que como sombra se alejan
miro sus pezuñas enceguecida
vueltas al polvo.

 

 

4 Visión de San Francisco, por El Españoleto Visión de San Francisco, por El Españoleto

 

 

 

Conversando con los corderos
recibí el sol lleno de grillos y de hormigas.
Llegaron en montón y otras creaturas
bellas como la imagen del Niño Jesús.

Mirando el agua
los pescados cubrieron la desolada profundidad del tiempo.
Mirando el cielo
los pájaros llenaron las profundidades
del espacio.
Mirando a la tierra
los insectos cubrieron el vacío de la vida.
Te ruego, mi San Francisco,
alcanza el secreto
de tus llaves
abre mi corazón para expresar amor
al primer ser vivo del polvo
parecido a una oveja aburrida de la calle.

 

 

Traducción: Željka Lovrenčić

5 Lovrencic, Bilosnic y Alencart (foto de Pablo Rodríguez) Lovrencic, Bilosnic y Alencart (foto de Pablo Rodríguez)

 

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