UNA SOLA CARNE / LOS ÉXODOS, LOS EXILIOS, PRESENTADOS EN LIMA POR HAROLD ALVA Y HÉCTOR ÑAUPARI

 

 

1 Héctor Ñaupari, Alfredo Pérez Alencart y Harold Alva (Foto de laudia Tejada Mc Callum)

 Héctor Ñaupari, Alfredo Pérez Alencart y Harold Alva (Foto de Claudia Tejada Mc Callum)

Crear en Salamanca se complace en publicar los textos que leyeron los poetas y abogados peruanos Héctor Ñaupari y Harold Alva, en el acto de presentación de dos de los últimos del poeta peruano-salmantino Alfredo Pérez Alencart. La presentación se llevó a cabo en el Ilustre Colegio de Abogados de Lima, el pasado 26 de junio.

 

 

2 Alfredo Pérez Alencart saludando a los asistentes

Alfredo Pérez Alencart saludando a los asistentes

 

UNA SOLA CARNE / LOS ÉXODOS, LOS EXILIOS 
DE ALFREDO PÉREZ ALENCART

 

HAROLD ALVA

 

 

Cuando el poeta Héctor Ñaupari me comentó que el escritor Alfredo Pérez Alencart estaría en Lima y me habló de esta presentación, pensé en todo lo que me ha entregado la poesía, pensé en su generosidad intemporal que a lo largo de mi vida me ha permitido conocer a poetas a quienes leí en antologías o de quienes escuché como acontecimientos lejanos. Hoy 26 de junio de 2017, no puedo sino agradecerle a ese primer día cuando me enfrenté cara a cara con el primer verso, no puedo sino agradecerle a esa extraña mañana en el bosque seco tropical, rodeado de tordos y silencio, cuando la poesía tomó por asalto mi razón para indicarme su ruta, aquella trocha por donde he transitado con la voluntad de un hombre que sabe que no hay futuro ni espacio sobre el que deba izar mi voz como una bandera comprometida con quienes han hecho del lenguaje una patria inexacta pero noble, un patria atípica pero nuestra.
Con Héctor Ñaupari fuimos miembros del Movimiento Cultural Neón. Nuestro vínculo se remite a una hermandad que ya cumplió su mayoría de edad, hace dieciocho años cuando yo era un muchachito de 19 y Héctor un joven de 26, comentábamos con seguridad de brujos que algún día estaríamos comentando la literatura que se escribía más allá del atlántico o del pacífico. Esta noche la poesía nos confirma que no estábamos locos y que en efecto el momento de analizar las obras de nuestros referentes empezó aquellos días cuando vislumbramos esto como una remota posibilidad.

3 Con los poetas Domingo de Ramos, Yoshiro Cháves, Nora Alarcón, Harold Alva, Leoncio Luque, Sixto Sarmiento y Héctor Ñaupari

Con los poetas Domingo de Ramos, Yoshiro Cháves, Nora Alarcón, Harold Alva, Leoncio Luque, Sixto Sarmiento y Héctor Ñaupari

 

 
Alfredo Pérez Alencart es un poeta peruano, nacido en nuestra Amazonía, que vive hace algunas décadas en España donde se desempeña como catedrático, pero hoy no hablaré ni del catedrático ni del abogado, esta noche voy a intentar acercarme a su poesía, voy a hablar sobre Alfredo Pérez Alencart: el poeta. El autor de “Una sola carne” y “Los éxodos, los exilios”. Las obras que ahora nos reúne, nos remiten a dos temas que vibran en la sangre: el amor y la migración. 
El amor como transfiguración de la carne y los sentidos, como expresión de aliento y de destrucción, de cuerpo, de emociones que cumplen con la máxima de Kierkegaard: “Cada vez que el análisis quiere asir el arcano de amor, no percibe sino contradicciones”, y sobre esas contradicciones se pone de pie el poeta para codificarlas en un texto orgánico que Carmen Bulzan ha logrado estructurar como un hábil arquitecto que nos invita, a través de cuatro puertas, a conocer la poesía amorosa que Alfredo ha escrito en lo que va hasta este 2017. “Aunque sólo hubiera escrito estos poemas, Pérez Alencart ya merece ocupar un lugar preferente en la Cumbre de la Poesía que va más allá de la lengua castellana”. Puntualiza Bulzan. Cuando ingresamos a la primera parte confirmamos que no hay exageración. 

4 Gabriel Pita Martínez, Oficial Mayor del Ilustre Colegio de Abogados de Lima, quien dirigió el acto

Gabriel Pita Martínez, Oficial Mayor del Ilustre Colegio de Abogados de Lima, quien dirigió el acto

“Una sola carne” es una antología dividida en cuatro partes: “Amoris causa”, “Justamente así”, “Mujer de la mañana” y “Esquirlas”, textos que van del erotismo a lo sublime con la voracidad de un hombre que conoce el cuerpo sobre el que redacta sus palabras. Yo lo imagino así: la mujer como un papiro sobre el que se marcan las imágenes como quien lucha con la fugacidad del amor, porque si algo también hemos aprendido es que el amor entre mortales apenas es un instante que la poesía captura para perpetuarlo como aquellos cantos bíblicos que la herencia judeo-cristiana ha logrado sobrevivir, no en vano hay un epígrafe del Cantar de los cantares donde precisamente el amor se afirma como bandera. 

 

Cabe resaltar que quienes han ingresado a la escritura con el erotismo como recurso pocas veces han logrado salir victoriosos. Si bien hay una tradición por la sensualidad, es complejo salir de la ola efectista, poemas que suenan muy bien al oído pero que rara vez son transgresores como propuesta. Alfredo Pérez Alencart nos presenta una propuesta transgresora que no teme arriesgar con el lenguaje, de allí que identificamos neologismos como aportes de un proyecto escritural que va más allá de la pretensión amatoria y cuando el verso se encabrita en otros temas, Pérez Alencart nos devuelve al eje de su poética con sus aforismos: “Un lecho para el sueño merecido; un lecho para no estar hartos de fatiga; un lecho para la paz y la contienda; un lecho donde se descubra el hueso del deseo”.

 

“Una sola carne” es eso: la celebración del amante que asimiló a la mujer como un poema para leer en la mañana.

 

 

5 A. P. Alencart y el abogado Jaime Muñoz León (foto de Claudia Tejada Mc Callum)

A. P. Alencart y el abogado Jaime Muñoz León (foto de Claudia Tejada Mc Callum)

II

“Sé que en este viaje llevas el corazón hecho pedazos.” Reza el verso del primer poema del libro que abre “Los éxodos, los exilios”. Detengámonos aquí. Reflexionemos sobre esa primera señal. “Sé”. El poeta es consciente del dolor. “En este viaje”. El escritor nos pone frente a otro escenario: la migración, sin embargo Pérez Alencart eligió subvertir esa condición a pesar de “llevar el corazón hecho pedazos”.
“Creemos poseer la tierra pero sólo caminamos hacia el abismo. Creemos dominar nuestro furor y éste se despliega insaciable. Todo resulta hostil y convulso y perentorio: el hombre acorrala al hombre pues le ciega el lodo del patriotismo estéril. Enteros se mastican los odios en medio de avalanchas y guardianes fronterizos”. Y continúa: “Todos viajamos en un mismo barco que sube y baja con la marea”. Apunta en el libro segundo.

 

6 Dedicando un libro a Daniel Wankun

Dedicando un libro a Daniel Wankun

El poeta ha logrado sistematizar en 204 páginas el inventario de la humanidad. El viaje, las brújulas, la sensación de apátrida, los abismos, la tristeza como equipaje, el canto errante al que se refirió el cisne de Nicaragua, el olor de nuestra tierra que llevaremos a todas partes, el color de nuestra piel, los fantasmas que nos asolaron desde que éramos infantes, la bitácora que resulta insuficiente para describir la desolación, los mitos a los que retornamos cada vez que tenemos al desierto al frente de nuestra imaginación, la tierra prometida acaso como el ingenuo perfil de la esperanza a la que nos aferramos como un náufrago al madero.

 
“Los éxodos, los exilios” es un documento que funciona como una advertencia. Hace tiempo reclamábamos una obra que no sólo nos conmueva por su discurso. Este libro nos quiebra porque en él hay un personaje, una vida que es todas las vidas, la experiencia intelectual de un hombre que se escucha a capela, aquí el ruido ancestral llega como una desgarradora canción. “El hombre canta la distancia que le aleja de los suyos. / El hombre canta lo que siente su corazón.”
(Texto de presentación leído en el Ilustre Colegio de Abogados de Lima, el 26 de julio de 2017).

 

7 Héctor Ñaupari, A. P. Alencart y Harold Alva (foto de Miluska Peralta Macedo)

  Héctor Ñaupari, A. P. Alencart y Harold Alva (foto de Miluska Peralta Macedo)

 

PRESENTACIÓN DE LOS LIBROS UNA SOLA CARNE Y LOS ÉXODOS,

LOS EXILIOS DE ALFREDO PÉREZ ALENCART

 

HÉCTOR ÑAUPARI

 

 

Tengo ante mí el desafío de presentar a Alfredo Pérez Alencart, poeta mayor de nuestras letras, y sus libros Una sola carne y Los éxodos, los exilios, cuando, vista su trayectoria académica y cultural, sus talentos literarios y los premios que ha recibido, es una tarea que me supera con largueza. Considerando, además, que me ha antecedido en el uso de la palabra el poeta Harold Alva, cuyo crecimiento contemplo satisfecho y honrado, al haber pertenecido ambos al Movimiento Cultural Neón, y sabiendo que puedo pasar el testimonio a mejores manos y fuerzas que las mías. Mas, como he aprendido, se debe estar a la altura de las circunstancias, recojo el guante agradecido e inicio.

 

El genial Pérez Alencart es varios hombres en uno solo: poeta de insólita valía, notabilísimo promotor de la cultura, profesor universitario, vibrante comunicador, amigo constante, fiel esposo, responsable padre, pero sobre todo hombre de fe cristiana.

 

Con quince libros publicados, entre ellos Madre Selva (2002), Ofrendas al tercer hijo de Amparo Bidón (2003), Pájaros bajo la piel del alma (2006), Hombres trabajando (2007), Cristo del Alma (2009) Oídme, mis hermanos (2009), Aquí hago justicia (2010), Cartografía de las revelaciones (2011), Prontuario del infinito (2012), Monarquía del Asombro (Antología, 2013) y Regreso a Galilea (2014), este “emisario de ultramar” como ha sido llamado, es uno los poetas contemporáneos más importantes en la lengua castellana. Por esto ha sido traducido a veinte idiomas y ha recibido, entre otros, el Premio Internacional de Poesía “Medalla Vicente Gerbasi” (2009), el Premio de Poesía “Juan de Baños (2009), el Premio “Jorge Guillén” de Poesía (2012) y el Premio Sarmiento de Poesía (2014).

 

8 Dedicando un libro a Yoshiro Sánchez

Dedicando un libro a Yoshiro Sánchez

 

Poseído como estoy por el eros, como gusta decir Pérez Alencart de mí, es que quiero detenerme en Una sola carne, su antología amorosa 1996–2016. Leyendo los poemas de amor de Alfredo Pérez Alencart, quedamos sorprendidos al descubrir su enfoque especial sobre el amor carnal espiritualizado, o el amor espiritual encarnado. El espíritu y la materia, lo sacro y lo profano, mano a mano. Él y ella, animus y anima, una sola carne. La antología ante nosotros, seleccionada por la profesora y poeta rumana Carmen Bulzan, ha recorrido toda la travesía poética de Pérez Alencart, con poemas que están en casi todos sus libros publicados, como La voluntad enhechizada (2001), Madre Selva (2002), Pájaros bajo la piel del Alma (2006), Hombres trabajando (2007), Estación de las Tormentas (2009), Cartografía de las Revelaciones (2011), Margens de um mundo ou Mosaico Lusitano (2011), Prontuario de infinito (2012), El sol de los Ciegos (2014), Hasta que Él vuelva (2014), Memorial de Tierraverde (2014), Los éxodos, los exilios (2015), y su más reciente obra, antes de las que nos reúnen aquí, El pie en el estribo (2016). No obstante, cabe señalar que ciertos poemas aquí seleccionados se encuentran publicados en plaquettes, antologías o revistas en papel y digitales, aparecidas tanto en España, Italia, Croacia, como en América Latina, y así también inéditos.

 

En Una sola carne, Pérez Alencart nos presenta un tema esencial, siempre presente pero nunca bien abordado: el de la pasión embriagadora con la mujer amada, con la cual el poeta está casado, hace 25 septiembres, Jacqueline Alencar.

 

El amor romántico, en el más pleno sentido del término, es una emoción posible solamente para el hombre o mujer de autoestima inquebrantable: es su respuesta a sus valores más altos en la persona de otro, una respuesta integrada de cuerpo y alma, de amor y pasión. Tal hombre o mujer, por tanto, es incapaz de sentir un deseo sexual divorciado de sus valores espirituales. De allí que, en su libro, Pérez Alencart busca a su esposa para ser, para vivir, para crecer, para dar valor. El poeta deja de ser un niño y se convierte en hombre a través de la mujer que ama.

 

9 Ñaupari, Alencart y Alva

Ñaupari, Alencart y Alva

 

Una escritora que admiro, Ayn Rand,  nos dice que el sexo es uno de los aspectos más importantes de la vida del hombre y por lo tanto nunca debe ser abordado a la ligera. Una relación sexual es correcta solamente si está basada en los valores más altos que uno puede encontrar en un ser humano. El sexo, por ende, no debe ser nada más que una respuesta a nuestros valores. Y por eso Rand considera inmoral la promiscuidad: no porque el sexo sea malo, sino porque el sexo, como ella dijo en una entrevista en 1964, “es demasiado bueno y demasiado importante” para dejarlo al bajo recurso de lo promiscuo.

 

Una sola carne, el libro que presentamos, es una expresión inequívoca de la autoestima del hombre y de la mujer, ambos enamorados y amantes, una medida de su propio y más alto valor. De su propia luz interior. En ese mismo orden de ideas, el poeta Pérez Alencart nos demanda alborear nuestros sentidos. Llenarnos de luz. Su esposa, la musa, la mujer amada es para él luz en cada instante de su vida, y por eso lo expresa en muchas partes de Una sola carne, como con este bellísimo poema suyo que une al paraíso con Jacqueline, que dice: 

 

“Gracias, Señor,

por esta selva de pájaros luciéndose

y por esta mujer que cuida

mis días.

 

Gracias, Señor,

porque mi torrente se desliza

en su cuerpo

como rugiente río

que baja de las cumbres.

 

Gracias, Señor,

por todo lo vivido

dentro de ellas (selva, mujer)

 

que el porvenir

las conserve para mí”.

 

10

 

 

Para ir concluyendo, tócame decir que, como profesor universitario, como intelectual, promotor de la literatura entre dos océanos y poeta, Pérez Alencart es un hombre de diversos territorios, combinando en ellos tanto su formación como su talento creativo, para adentrarnos en la cartografía de sus revelaciones, para atender su prontuario del infinito, para oírlo como sus hermanos, para beber esa savia de las antípodas, para contemplarle ser una sola carne con su amada esposa, para vivir entre los éxodos y los exilios.

 

Así, digamos para él, lo que Octavio Paz señaló en Primeras letras: “Novalis, Nerval, Baudelaire, Lautréamont, Poe, nos muestran el camino. Todos ellos son los desterrados de la poesía, los que padecen la nostalgia de un estado perdido, en donde el hombre es uno con el mundo y con sus creaciones. A veces de esa nostalgia surge el presentimiento de un estado futuro, de una edad inocente. Poetas originales no tanto, como dice Chesterton, por la novedad, sino porque descienden a los orígenes”.

 

Para ti, Alfredo, poeta original, presentido, uno con el mundo, con tu fe y con tu creación; para tu “luciérnaga de piedra”, Salamanca, la ciudad más hermosa de España; para ti, querido amigo, porque como has enseñado: “Callar para aprender: ésa es la actitud del poeta que luego invoca y da testimonio al rojo vivo”. Con tan señero mensaje, leámoslo con avidez, con urgencia, con el cuidado que se tiene con un hijo recién nacido, leamos estos libros suyos, Una sola carne y Los éxodos, los exilios, pues sólo en sus textos hallaremos la forma de salvarnos a través del amor encarnado y de entender, como la diosa susurró al astuto Odiseo, que es la travesía y no el destino lo importante.  Por eso, quiero terminar mi intervención con el poema que hice para Alfredo Pérez Alencart, y que se publicó en el libro El arca de los afectos, con el que sus amigos poetas y escritores lo homenajeamos, y que se llama “Hermano Alfredo”:

 

11 Intervención de Héctor Ñaupari

Intervención de Héctor Ñaupari

 

“Tu amistad fue la casa

que albergó mis primeros poemas.

 

Ella transformó sus paredes y zaguanes

en la tierra fértil donde estos novicios versos crecieron, dieron frutos

ascendieron de los sótanos del crepúsculo hacia la luz,

hallaron su camino por la rosa de los vientos

y desdeñaron, malévola, a la ausencia.

 

Tu amistad fue la mesa

donde serví mis últimas cenas.

 

En ella fluyó en abundancia el vino,

se multiplicaron panes y pescados, que nutrieron y saciaron a todos.

Se sentaron a mi lado mi último romance y mi primer amor verdadero,

inesperadamente.

Cómo no, compartieron risas y abrazos

amigos de todas las patrias.

 

Tu amistad fue la puerta

donde pasaron todos mis recuerdos.

 

Los antiguos y los nuevos.

Pasaron también los últimos años de mi juventud primera,

los que llevo en cada ocaso,

y los que me despiertan al despuntar el alba.

 

Tu amistad fue Salamanca

donde fui joven y poeta. 

 

Ciudad cenital, con sus férulas y su vientre a cuestas – vallejianamente –

 

de noche intensa, cerrada, babilónica, de tantos vagamundos,

en ella obtuve consistencia, estatura, caos, silencios y alondras

lluvias y heladas que ceden el paso a primaveras vertebrales.

 

Por ella amé Palominos y Libreros, la Clerecía y San Esteban.

 

Y pude llamarte hermano, Alfredo,

 

Tú que eres mi casa, mi mesa, mi puerta. Y nuestra Salamanca”.

 

 

Muchas gracias.

 

Miraflores, 26 de julio de 2017.

 

12 Parte de los asistentes

 Parte de los asistentes

13 Con sus familiares Fiorella, Rosa Luz y Miluska

 Con sus familiares Fiorella, Rosa Luz y Miluska

14 Alencart con su paisano de Puerto Maldonado, Alfredo Yamasaki Jara (foto de Miluska Peralta Macedo)

Alencart con su paisano de Puerto Maldonado, Alfredo Yamasaki Jara (foto de Miluska Peralta Macedo)

 

15 Con Lilia Valdivia

Con Lilia Valdivia

 

16 Con su primo Carlos Vinelly y sus sobrinos Sebastián y Valeria

 Con su primo Carlos Vinelly y sus sobrinos Sebastián y Valeria

5 comentarios
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    Gonzalo Patiño
    julio 11, 2017

    Enhorabuena, amigo Alfredo.
    Tu poesía merece los mejores reconocimientos.

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    Felipe Marcano
    julio 11, 2017

    Alencart: Qué bien que seas recibido en tu patria. Seguro que habrá sido de mucha emoción para ti, también por el hecho de ser abogado y que el acto se haya realizado en el Colegio de Abogados de la ciudad donde te graduaste.

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    Luigi Mastrangelo
    julio 11, 2017

    Que sigan los éxitos para tu poesía, caro Alfredo.
    Mis felicitaciones.

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    Dora Málaga (Perú)
    julio 12, 2017

    Alfredo, es una alegría ver los reconocimientos que tu obra genera.

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    Rosa Elena Orbegoso
    julio 12, 2017

    Dos temas esenciales para una poesía de calidad: el amor a la amada y el amor al prójimo que debe salir de su suelo por tantos motivos, desde la violencia armada a la violencia del hambre. Gracias, Alfredo, por ofrecernos tu sensibilidad y tus hermosos y logrados versos.

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