UN RÍO LLAMADO MUJER: A PROPÓSITO DE LA ANTOLOGÍA ‘NO RESIGNACIÓN’, DE ALFREDO PÉREZ ALENCART. RESEÑA DE AIMÉE G. BOLAÑOS

 

                                                                                                   

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Público en el Teatro Liceo de Salamanca, momentos previos a la velada para presentar NO RESIGNACIÓN (Foto M. Laya)

Crear en Salamana tiene el privilegio de publicar este comentario escrito por Aimée G. Bolaños (Cuba-Brasil). Escriba y lectora de ficción. Profesora del programa de posgraduación de la Universidade Federal do Rio Grande, Brasil. Conferencista en diversas Universidades de Brasil, Cuba, España, Francia, Portugal, Canadá, México, Argentina, entre otros. En los últimos años ha publicado numerosos artículos sobre poesía y narrativa cubana trasnacional, poesía española y latinoamericana, especialmente brasileña. También  el libro de ensayos ‘Poesía insular de signo infinito. Una lectura de poetas cubanas de la diáspora’ (2008) y la entrada sobre “Diáspora” para el Dicionário das mobilidades culturais: percursos americanos (2010, edición en francés, 2013). Entre sus libros de ficción: ‘El Libro de Maat’ (2002), ‘Las Otras. (Antología mínima del Silencio)’ (2004), ‘Las palabras viajeras’ (2010), ‘Escribas’ (2013), ‘Visiones de mujer con alas’ (2016). En proceso de edición ‘Oficio de lectora’ (ensayos). Ha sido traducida a diversas lenguas. Sus poemas aparecen en numerosas antologías, entre ellas, ‘Catedral Sumergida’ (2013).

 

 

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Asistentes pasando por la mesa con ejemplares de la Antología de Salamanca

(Foto M. Laya)

 

 

UN RÍO LLAMADO MUJER: A PROPÓSITO DE LA ANTOLOGÍA

NO RESIGNACIÓN’, DE ALFREDO PÉREZ ALENCART

 

 

 

Había un río llamado Mujer,

Había una fuente sobre ese río:

Se llamó Amor.

Ranjana Sengupta

 

 

 

NOTAS DE UN PRIMER ACERCAMIENTO

 

Como el río heraclitano, y de tantos imaginarios simbólicos, río sin fin en su movimiento transformador y constancia, la imagen multifacetada de la mujer es central en ‘No resignación (Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer)’, antología organizada por Alfredo Pérez Alencart y de reciente publicación (1).

 

Inicialmente me gustaría subrayar el alcance de su propuesta. En palabras del antólogo “por vez primera se ha logrado, partiendo desde Salamanca, lanzar un clamor internacional que reúna a poetas de los cinco continentes en torno a la violencia contra la mujer.” (2) Movidos por esa aspiración  ecuménica, poetas (64 hombres y 72 mujeres) de diferentes nacionalidades, dialogan entre sí y con sus lectores, formando un continuum poético formidable.

 

Este matizado tejido, de esenciales sincronías en la diversidad, proclama sin purismos ni estereotipos su elección por la vida al celebrar las funciones estéticas y cognoscitivas de la poesía, indisolublemente ligadas al mejoramiento humano, al autoconocimiento, al pensamiento crítico en su sentido más abarcador e inclusivo.  

 

Con la sugestiva cita de Julia de Burgos, que nos habla de la agónica busca identitaria femenina, el libro da paso a los poemas. Voces concertadas, dentro y más allá de la lengua y cultura originarias, rinden tributo a la figura fundacional femenina, testimoniando lúcidamente experiencias de dominación, alienación y violencia de género. A ellas se opone la No resignación (cita del poema de Pérez Alencart), título ideal, que hace patente la dinámica esperanzadora de la Antología, evidenciando sus posiciones y designios.

 

Cabe destacar la selectividad crítica y sensibilidad del autor, Alfredo Pérez Alencart, poeta y estudioso de la literatura; también la portada y los dibujos de Miguel Elías que iluminan los textos con las sutilezas de la imagen visual, además, las excelentes traducciones. Completan la muestra, un conjunto de diez poemas en su grafía original.

 

En verdad, todo contribuye a una apasionada lectura referida, en lo fundamental, a la historia de las mujeres que desde el género se abre a vastas repercusiones humanas. En tal sentido, un poema como “Mujer”, de Bahira Adulatif, resulta muy expresivo por su síntesis impactante:

 

Tendría que volver a engendrar

A la tribu,

Proteger los lobos

De sus ovejas,

Y

Cazar proezas

Hasta el crepúsculo,

Antes de disfrutar

Del status

de “Esclava”.

(p. 19)

 

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Poetas que asistieron al acto de presentación, con la concejala Cristina Klimowitz

(foto de Jacqueline Alencar)

 

Con eficacia estética, la acción comunicativa de la Antología aborda la violencia de género, problemática tan antigua como actual. Con la referencia mayor de la historia de la poesía, la Antología acoge sentidos y referencias contemporáneas que en modo alguno limitan la universalidad atemporal del predicado poético. Cada poema denuncia, ejerce la crítica, participa en la lucha sociocultural, tematizando no solo la resistencia, sino sobre todo a resilencia, tan patente en numerosos poemas y las recurrentes imágenes de naturaleza viva de las ilustraciones.

 

Y vale aquí una breve reflexión sobre el concepto de resilencia, que en la formulación clásica de Boris Cyrulnik alude a la capacidad de superar traumas, experiencia de desenvolvimiento humano que encuentra claves en la solidaridad, el contacto humano, los afectos. Como sabemos, aunque indecibles en la totalidad de sus significados, las vivencias alcanzan otro grado de comprensión al ser figuradas, de modo  que la propia escritura es, por excelencia, balsámica y regeneradora.

 

Y son estas, precisamente, motivaciones principales de No resignación, obra de intensa afectividad, restauradora por la palabra poética; acaso, este poema de Lilliam Moro, “La más fermosa” -entre tantos otros posibles en tan rica Antología-, marca un punto alto en relación a la liberación autocreativa:

 

Ese rostro que ves en el espejo

no es el tuyo.

Mírate bien:

búscate más allá del perfume barato

de la cara pintada,

del afán de agradar;

encuéntrate detrás de las ojeras,

del ojo hinchado,

de la mirada opaca

envejecida antes de tiempo,

de las palabras que arrancaron a tiras

la piel del corazón.

 

Una vez que te hayas descubierto

abrázate como si fueras

la madre de ti misma,

el amante soñado desde la juventud,

el dios que siempre te ve hermosa.

 

Y rompe los espejos…

 (p. 69)

 

Dada su representatividad, al ahondar en las causas y efectos de la violencia (histórica, social, doméstica, cotidiana, originada por pobreza, migraciones, exilios, guerras, entre muy diversos factores, tanto mascarada como explícita en las prácticas de odio), la Antología acoge también los inefables gestos del amor, dando fe del caudal creativo de la mujer, sea desde su visión o la del hombre solidario.

 

Sin eludir complejidades ni contradicciones, ‘No resignación’ rompe barreras, abre horizontes al configurar la condición femenina poderosa y empoderada; herida y mutilada. Por la autenticidad y tesitura humana de su imaginario poético, que responde a las más extremas e deshumanas experiencias de vida, podemos creer: la mujer de palabras que habita este espacio de terror y compasión “como Antígona, no se resigna” (p. 99).

 

 

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 Portada de NO RESIGNACIÓN, con pintura de Miguel Elías hecha especialmente para la antología

 

 

SIN CERRAR

 

Dejo abierto el convite a leer esta extraordinaria Antología, y siendo ya su lectora admirada, además “advertida” por su poder de movilización real, desveladora de mundos posibles, me atrevo a compartir una experiencia creativa personal. Hace algunos años escribí una antología de apócrifos (3). Inventé mujeres-artistas y textos. Surgió una autora, cruzada de brasileña y cubana, que intentaba hablar de sí en su tiempo: trata negrera y esclavitud. Y fue así que cobró cuerpo, tanto “realista” como mítico.

 

Al leer ‘No resignación’, escribiendo estas notas, su figura volvió imperiosa, entre ecos y reverberaciones. Quería también ser escuchada, ser parte de un discurso poético ininterrumpido que, enlazando culturas y espiritualidades, nos funda, dándonos sentido, más allá de los desastres de la historia.

   

 

Ivia Alves

(Brasil, 1957)

 

 

YO/IANSÃ

 

No soy un cuerpo.

Soy la caza fiera

aquella  nave

y la memoria partida

del origen más allá

del origen.

Me cortaron la lengua

me desgarraron el sexo

mis pechos de leche

y el placer del placer

me fueron secuestrados.

Cerraron la cueva húmeda

donde hacía mí volvía.

Me dejaron vestida.

Discursante

pero muda

vacía.

Ay de mi olor de fiera.

Ay de mi pelo furioso.

Ay de mis labios profundos.

Ay de mi vientre henchido.

Soy un camino dilacerado

sangrante.

Soy las aguas que corren

la simiente sin nombre

y la libertad de un día.

 

Soy mi cuerpo veloz.

con todos los colores

engalanado

y la mirada absoluta.

Soy la esposa del trueno

la guerrera

y la guerra justa.

Soy el viento fulminante.

Contra mí nada puede:

más allá del miedo

está mi casa.

Tendido está mi lecho

de turbulentas aguas

y entre mis piernas

el placer es un río.

Nací en una isla

y a ella volví dividida.

Soy dueña de los muertos

aunque mi lugar es la vida.

Arrasante y arrasada

traigo la renovación sin fin.

 

Soy la tempestad

y la armonía

Soy el camino inconcluso

la memoria abierta

y la libertad de un día.

 

 

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Imagen de los poetas presentes el jueves 17 de noviembre

(Foto de Alejandro López – SALAMANCArtv)

 

NOTAS

 

(1)Todas las citas pertenecen a esta edición: ALENCART, Alfredo Pérez (Antólogo). ‘No resignación (Poetas del mundo por la no violencia contra la mujer). Antología de Salamanca’. Pinturas de Miguel Elías. Salamanca: Ayuntamiento de Salamanca, 2016.

 

(2) Citado por MATA, Raúl. ‘Pérez Alencart reúne las voces de 135 poetas de todo el mundo contra la violencia machista’. La Razón, 15 de noviembre, 2016, p. 6.

 

(3) ‘Las Otras (Antología mínima del Silencio)’. Madrid: Torremozas, 2004.  

 

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Cristina Klimowitz y Alfredo Pérez Alencart, en el Ayuntamiento

(fotografía de Jacqueline Alencar)

Un comentario
  • avatar
    Linea Geek
    septiembre 13, 2017

    He estado un rato buscando buena información sobre esto y por fin lo he encontrado, muchas gracias.

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