SLOVENIA: POESÍA EN FOTOS (JOSÉ VOGLAR Y ALBERTO HERNÁNDEZ). RESEÑA DE ISABEL BERTELSEN HOCEVAR

 

 

1 Fotografía de José Voglar

Fotografía de José Voglar

Crear en Salamanca tiene la satisfacción de publicar este comentario escrito por Isabel Bertelsen Hocevar, en torno a los poemas del destacado poeta venezolano Alberto Hernández y a las fotografías de José Voglar.

 

 

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SLOVENIA: POESÍA EN FOTOS

 

Hay veces que la mano invisible del destino une de manera fortuita a quienes menos se lo esperan, creando así, como si de por casualidad se tratase, algo superior a la suma individual de todas sus partes. “Eslovenia” es un libro de poesía que a su vez es libro de fotografía o viceversa, en este caso el orden de los factores no altera la experiencia, sino más bien la complementa.

 

Serendipia podría ser otra forma de describir la afortunada colaboración entre dos maestros de sus respectivas artes: el poeta venezolano Alberto Hernández y el fotógrafo esloveno-venezolano José Voglar, que nos han honrado al confiarnos este trabajo.

 

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En una entrevista que estamos por publicar, José Voglar, narra su viaje a Eslovenia en 1999, viaje que sería la semilla de este poemario: al regresar a Venezuela, Voglar organizó una exposición fotográfica titulada Eslovenia s/t, la cual fue exhibida en marzo del 2000 en la Galería Diafragma de Maracay. A esta exposición acudió Alberto Hernández. No hay que conjeturar sobre lo que cautivó la mirada del poeta, pues éste sin tener nexo  previo con el lugar de las fotos escribió, por cuenta propia y de manera independiente, los poemas que hoy acompañan estas imágenes.

 

Este trabajo por razones de fuerza mayor ha permanecido inédito hasta hoy. A continuación  reseñaremos y publicaremos parte de esta obra, que tanto se merece ver la luz del día. Este bello trabajo combina dos poderosas expresiones artísticas que dialogan entre sí, el verbo y la imagen. Ambos artistas entretejen armónicamente su trabajo, dialogan con dios, hacen y deshacen, preguntan, responden; crean y destruyen en el imaginario del lector.

 

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Este poemario nos traslada sutilmente a una Eslovenia que está viva, que respira, que late, palpita, suspira, nos llama. Es a veces un eco distante y otras veces una voz clara y potente. Es abstracta, es concreta, es anhelo, es paz, conflicto, sobriedad, melancolía, consuelo, anhelo, un bello sueño, el cielo, misterio, enigma, belleza y soledad; Dios y su obra.

 

En el lente de Voglar se percibe la mirada del asombro, vemos a Eslovenia con los ojos de quien no da el mundo por sentado y contempla sin prejuicios la creación. A través de su mirada, y con la grata compañía del verbo, sentimos que Dios estuvo allí, y que permaneció solo, en silencio, en paz. La inmensidad que es dios se hace verbo, espacio, profundidad, luz y sombra. El tiempo, impregnando todo a su paso, se congela en un instante de fotografía: vemos un pedacito de tiempo detenido que al contemplarlo, por momentos da la ilusión de movimiento.

 

4 José Voglar

José Voglar

 

Este poemario nos da la sensación de que Dios está en todas partes, incluso en donde pareciera no estar, en donde no hay nada. Incluso, cuando se va. Da la impresión de que el poeta vio a Dios y se sentaron a conversar. Luego Dios se fue y el poeta crea con la presencia de su ausencia. La poesía de Hernández brinda una atmósfera y una lectura que se abre a más posibilidades, pues no es explicativa, al contrario, sugiere, insinúa, propone, expande, inspira, inventa, siente e imagina.

 

Vemos al hombre frente a la naturaleza, extasiado, anonadado, fascinado en una experiencia estética y espiritual. Contemplación, vacío, plenitud. Después del verbo sigue el silencio.

 

Las lecturas son miles, las posibilidades infinitas, el diálogo permanente, sin embargo, luego de leer esta obra, nos queda claro que la pregunta, es más poderosa que la respuesta.

 

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