POEMAS INÉDITOS DEL ARGENTINO OSÍAS STUTMAN. FOTOGRAFÍAS DE JOSÉ AMADOR MARTÍN

 

1 El poeta Osías Stutman

El poeta Osías Stutman  (Foto de Carme Esteve)

 

Crear en Salamanca tiene el privilegio de publicar cuatro poemas inéditos de Osías Stutman (Buenos Aires, 1933). En su ciudad natal se graduó de médico (Universidad de Buenos Aires, 1957) e inició sus investigaciones en inmunología básica. En 1966 emigra a USA. Vive en Minneapolis (1966-1971, Profesor en la Universidad de Minnesota) y en Nueva York (Catedrático en Cornell University y Memorial Sloan Kettering Cancer Center 1971-1999). Destaca en inmunología (235 trabajos científicos en inglés). Desde 1999 hasta la fecha es Profesor Emérito de Memorial, vive en Barcelona y deja la ciencia. Su último trabajo científico fue publicado en 2002. Bibliografía Poética: Los Sonetos (de Gombrowicz), 14 sonetos (Café Central, Barcelona 1997, Plaquette Nº 98). Los Fragmentos Personales (A work in progress, inolvidable) (Olifante, Zaragoza, 1998, 145 pp. Premio Anthropos 1995). Ver y Oír, 5 poemas de 2003-2005 (Café Central, Barcelona, 2006, plaquette Nº 29 de Els Ulls de Tirèsies). 44 Cuartetas (Emboscall, Vic, 2008, 62 pp., con prólogo de Carlos Edmundo de Ory. La Vida Galante y otros poemas (Huesos de Jibia, Buenos Aires, 2008, 232 pp). Antologías: Antología de Poesía Nueva en la República Argentina (J. C. Martelli, editor, Ediciones Anuario, Buenos Aires, 1961, 212 pp.; 22 poemas pp. 159-168. Diario de Poesía (Buenos Aires, Nº 52, 2000, primera plana y pp. 11-14) antología con 35 poemas 1961-1999. 200 Años de Poesía Argentina (Selección y prólogo de Jorge Monteleone) Alfaguara, Buenos Aires, 1ª edición, 2010 y 2ª edición 2011, 1008 pp. Cuatro poemas en pp. 564-566. transAtlánticos. Poetas argentinos de/en Barcelona. Consulado General de la República Argentina, Barcelona, Barcelona 2011. 402 pp. Cinco poemas en pp- 333-340. La Doble Sombra. Poesía Argentina Contemporánea (Selección de Antonio Tello y José Di Marco) Vaso Roto Ediciones, Madrid, 2014, 379 pp. Doce poemas en pp. 323-329.

Los cuatro poemas pertenecen al libro aún inédito “El Mar de Bohemia”.

Osías Stutman participó en el XII Encuentro de Poetas Iberoamericanos, de octubre de 2009.

 

 

2

 

¿ADEREZO O COLLAR?

…casta de buey/con el yugo al cuello.
(Alfonsina Storni)

La belleza se empina, se sublima, se
escupe, se aísla, se asedia, se alaba, se
lame, se encumbra, se olvida o no

se olvida, se niega, se pierde. Es la paz
romana como un pomelo perfecto, es la
nueva palabra vivaz, sin mancha ni sombra.

Es lo nuestro y no nuestro que todavía no
podemos llamar lo ajeno. Lo que no fue
y a veces sigue siendo más real que el ahora.

 

3

 

 

UN SUEÑO RECURRENTE DONDE CADA NOCHE
VUELVO AL MISMO LUGAR

Si el poema no nace,/pero es real tu vida,/eres su encarnación.
(Rafael Cadenas)

 

 

Serio, Kasimir Malevich pinta
mi retrato de perfil, vestido
de veneciano en rojo.
En este sueño cada noche

vuelvo a esa habitación
con Malevich pintando mi retrato
y siempre me dice en su francés
que está casi acabado pero

que le faltan detalles. En mi
sueño de ayer encontré
la habitación vacía y mi retrato
estaba allí terminado y

el galope de la caballería roja
se escuchaba como un trueno
en el horizonte bajo. Desde
detrás de una cortina Kasimir

Malevich me pregunta si el cuadro
me gusta. Le digo que sí. Me abraza
y se va emocionado. Pero no quise
decirle que el retrato llevaba

su rostro serio y no el mío. Pintar y ver
son dos actos difíciles. Mirar y soñar es
más fácil. Ahora aguardo noche a noche un
nuevo encuentro pero ya nunca ocurre.

 

 

4

 

HOMENAJE AL PADRE
(MI PADRE)

Invierno es invierno otra vez
ignorante como los pájaros
en los libros de Escocia venerable.
No es el frío o el cielo helado
la señal. Es la ignorancia
repetida, acrobática como el vuelo,

mísera visión de nube gris
y recuerdo de prisión nunca
vista, añorada como la salud
perdida en el cuerpo. Romana,
amurallada en campos de verdad,
húmedos, hundidos en neblina,

niebla clara del norte, marina,
cerca de la costa del mar
con húmedo pasto verde y maleza,
esperando al hijo mayor recién
nacido, sabio, ignorante, patriota,
desconocido para ese padre viajero,

el del tiempo perdido, dramaturgo,
misterioso. El padre ayuna, toca
verdura con los dedos, compone
tangos, juegos de naipes. Es
el espía seguro, infatigable.
El sol de la anarquía baña su alma

y mi cuerpo, nuestras manos brillan
en esa luz sin sombras, separadas.
Dice astrakán, “Navy Blue” y “Winter
Storm”, ejercicios de memoria.
Azul marino y tormenta invernal.
Astracán con K como antes.

Sigmund entero, todo Wagner
lo recuerda, complejo, desmesurado,
mi padre me habla en esa noche
de invierno en el sur, sin bosque
ni hermana amante, lejos de Viena,
olvidado el concepto, apenas herido,

emocionado sin Odesa ni Gogol
suspirando. – ¿Was tun? ¿Qué hay que hacer?
pregunto. – No hay que entender porqué.
Möglich ist alles, todo es posible – me dice.
Espero con ansia que me hable de Julia
o del campo llano y su pericia, perdiz

que es pérdida voladora sin remedio. Pero no
es así. Habla poco, como Beckett, nunca explica.
Hace recordar lo que no quiere, ensimismado, mirando
sus manos duras, con esas uñas iguales a las mías,
sobre el piano con teclas de marfil y ébano
que él llamaba ebenholz y yo llamo negrura.

 

5

 

 

UN SUEÑO DE 2014 EN EL PLA DE LLEVANT
(MALLORCA)

Estoy arrancando con las manos unas plantas verdes
con tallos y hojas tubulares que nunca había visto.
Trabajo horas pero las plantas son muchas.

El verde me tiñe las manos. No sé porque lo hago.
No me molestaban. No tienen ningún perfume
ni olor. No tienen sabor ni veneno. La sorpresa

de verlas, nuevas, desconocidas, como salidas
de la nada o plantadas por la imaginación de alguien
me obliga a hacer esos gestos automáticos

y obsesivos, arrancar plantas sin parar, cuidando
sólo mi respiración para poder arrancar mas plantas
sin parar. Pasa el tiempo, muchas horas, pero no estoy

cansado. Es un esfuerzo tan extraño como las plantas
porque no me produce cansancio, sólo una inquietud
intelectual de saber de donde salieron y que

significa su aparición en esta etapa de mi vida.
Una yegua joven baya de color, aparece en el campo,
se pasea, me mira, relincha suave, me muestra

su grupa, pisa una planta con la pata delantera
pero no las come ni las huele. Luego se acerca
y me lame el sudor del rostro. Me lame el rostro

como si fuera una piedra de sal. Su lamer, lento,
pausado, suave, me transforma en una estatua
del mármol más blanco. Me sorprende que

puedo ver con mis ojos de mármol
mejor que con mis ojos de pupilas, cristalinos,
humores y retinas. Como estatua inmóvil siento

una sensación inefable y de extrema paz
espiritual. Pienso que debo haber muerto
y agradezco la inmovilidad del mármol.

El ruido de un avión sobrevolando me
despierta sin zozobra ni sudores. Tardo
en darme cuenta que estoy en mi cama

y que respiro con pausa y tranquilidad.
Pruebo levantarme y lo consigo sin
esfuerzo. Siento que hoy será un día

sin peligros y ruego que no se mueran
más amigos y amigas, ahora ya en marzo,
como enero, un mes de malos augurios para muchos.
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