Poemas del cubano Yoandy Cabrera. Pinturas de Miguel Elías

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Crear en Salamanca se complace en publicar cinco poemas del libro “Adán en el estanque” (Betania, Madrid, 2013), del cubano Yoandy Cabrera. Él es licenciado en Letras Clásicas por la Universidad de La Habana (UH) en 2006 y ha estudiado el Máster en Filología Hispánica por el Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC en Madrid. Ha publicado ensayos, crítica y poesía en revistas cubanas, españolas y argentinas como La Gaceta de Cuba, La Siempreviva, La Letra del Escriba, Dédalo, Cauce, Revolución y cultura, Letras y Cuadernos Kore. Es miembro fundador del consejo de redacción de la revista Upsalón de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de la Habana. Obtuvo el Premio Dador de Investigación en 2009 y el Premio de Poesía de la Asociación Hermanos Saíz, de Pinar del Río, en el mismo año.

Ha sido profesor de Lenguas y Literaturas Clásicas en la Universidad de la Habana y en el Colegio de San Gerónimo, así como de Literatura y Poesía Contemporánea y Colonial. Investiga la pervivencia de los motivos grecolatinos en la poesía hispanoamericana. Ha participado en Congresos de Traducción, Tradición Clásica y de Literatura Caribeña en España y en Cuba.

Yoandy Cabrera

El poeta y editor Felipe Lázaro, responsable de Editorial Betania, no escatima elogios en la presentación de este joven y prometedor poeta: “Pocas veces un editor puede sentirse más orgulloso de su trabajo que cuando publica el primer libro de un autor, pues no solo es dar a conocer una nueva voz, sino que se trata del inicio de una trayectoria que podrá malograrse o tener una continuidad y presencia en el tiempo, pero que siempre es más que gratificante. Como decía Pavese: ‘el tiempo siempre es el mejor antólogo’. Por ello, nos enorgullece presentarles el poemario Adán en el estanque, del joven poeta cubano Yoandy Cabrera (Pinar del Río, 1982) que actualmente reside en la capital española donde termina estudios de Doctorado en Filología Clásica en la Universidad Complutense de Madrid”.

 

 

DÁDIVA

 

Tras el heno encendido de la noche

una lámpara

que alarga mis dedos

escuálidos reptiles de argamasa y sombra

 

Tus palabras queso frío sobre la mesa

o ladrillos con los que diseñabas un camino

 

Para quién erigías

solo acodado en ti

inaccesible

como esos ídolos en óleo

que penden de la noche

escalera vertical

lengua cuadrada

 

Ahora vislumbro

todo el horror es una gota

que se desliza entre las ramas

es la muerte el don más acabado

que un hombre puede ofrecer

a otro hombre

 

 

 

 

 

 

MANÁ

 

Asumo hace tiempo

prefiero asumir

que el pan lo envía Dios

aunque cueste centavos

 

Por eso el cuadernillo

como una miniatura

del libro de la vida

en que se marca a diario

las veces que acepto

la levadura ácida

como don celestial

 

 

 

POR CINCO AÑOS

 

de madrugada

sobre este banco

contra algún muro

a cielo abierto

en la escalera

en un pasillo

bajo la luz

de la patrulla

tristes y azules

en aquel cine

en una pista

contra un cartel

y sus consignas

de patria o muerte

nos desnudamos

 

 

 

 

SE PERMUTA

 

Lo primero es descolgar los ídolos

fusilarlos en la caída

vender los libros ahora

que cumples veinticinco años

y tu vida se levanta

como una verdad miserable

como una lectura incompleta

degollar los animales uno a uno

recoger las fundas

almidonar el viaje como posible

envolver la falsa porcelana

derribar la cerca

los arbustos

envenenar los diques con la ausencia

cerrar la puerta de enfrente

como Ícaro bajar

hacia la capital del agua

fundar islas en la caída

cantar a tus padres una nana hasta la tumba

reconocer al final

que nada se ha movido

que somos una pose

 

para una foto de familia

contemplándose

en las aguas del fregadero

o en el cristal de la cómoda

que devuelve como una bofetada

el rostro

que quisimos permutar

 

 

 


ADÁN EN EL ESTANQUE

 

Génesis 3: 22

 

Como una fruta que la luz muerde

el cuerpo del hombre

costilla de agua en el Éufrates

descubre su desnudez

se bendice

su dedo es dios modelando el agua

busca en lo frugal y vacuo

aliento perenne

aura perdurable en la transparencia

pasa la mano húmeda por los labios

la agita modela su perfil en el aire

rompe el pacto del viento y la soledad

extirpa con su diestra

lo invisible lo amargo

funde su reflejo en el trasluz

rostro réplica

que le ayude a construir

lo que pudo ser

 

 

 


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