POEMAS DEL BOLIVIANO PABLO CARBONE

 

 

1 Pablo Carbone en el Festival Internacional de Poesía de Santa Cruz (Bolivia)

  Pablo Carbone en el Festival Internacional de Poesía de Santa Cruz (Bolivia)

Crear en Salamanca se complace en publicar siete textos del poeta Pablo Carbone Unzueta (La Paz, 1980). Su primer libro de poesía, “Embriaguez nocturna”, fue publicado bajo el sello editorial “La Hoguera”, en el año 2009. “El Laberinto del Musgo”, su segundo libro de poemas, resultó ganador del Premio Nacional de Literatura “Hacia los 450 años de la fundación de Santa Cruz de la Sierra”, auspiciado por la “Universidad Gabriel René Moreno”, en el año 2011. El año 2015 publicó “La balada de los muros”, el mismo que fuera seleccionado finalista del Concurso Internacional de Poesía “Pilar Fernández Labrador”. En 2016 recibió el “Premio Joven de Literatura”, otorgado por el Comité Pro Santa Cruz y diversas instituciones del Departamento de Santa Cruz de la Sierra, Bolivia. Ha publicado poemas en diferentes revistas literarias y medios escritos de su país y el extranjero.

 

1A

 

 

Los poemas han sido seleccionados de su libro “Pasaje al diván”, publicado este año por la editorial 3600, dirigida por Vladik Barrón y recientemente presentado en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz.

 

 

2 Foto de José Amador Martín

  Foto de José Amador Martín

 

 

ANTES DEL ABISMO

 

 

Y seguimos cayendo en el error, de esa fisura perversa, en ese roedor de los cielos.

Tanto altar incongruente, tanto rito vacío.

 

¿Cuándo ocuparán las butacas y cesarán las voces de los enfermos?

¿Cuándo aquella embestida dejará de ser un solemne acto de la codicia?

 

Dejemos los vicios un momento, contemplemos a los muertos, apreciemos aquel brillo intenso que emana de sus gargantas; seamos serios, compañeros.

 

La noche nos reclama con urgencia, la luz nos pide a gritos un poco de tinieblas, de sombras grotescas, de laberintos vivos.

 

Aquí estoy, labrando los anillos.

 

Al otro lado del camino, me esperan unos manos turbias, unas cintura fofas; mientras tanto, disfruto esta fragancia, este resplandor de espumas incendiarias.

Deja que me levante, estoy hecho para el tránsito.

 

 

3 Foto de José Amador Martín

  Foto de José Amador Martín

 

LIENZO VAPOROSO

 

 

Hacia el final, en el vértice de aquella belleza insana, descubrí ciertos márgenes intensos, caricias, verticales; una polisemia de luces reposadas.

 

Y llevado por esa curiosidad pueril, por ese desacato de las formas, me atreví a increparte.

 

Entonces, salió tu voz inquebrantable, tu aullido vaporoso, ese rumiar de las palabras; como descolgabas de un cántaro nocturno, de un bosque suspendido.

 

Y luego, el congelamiento de los huesos, el chirriar de las puertas anchas, las colillas apagadas.

 

Lejos, por donde caminaron las estatuas, por donde se erigieron las batallas, cayeron las ultimas esquirlas, las briznas del silencio.

 

Y tomados de la mano, dejamos que la niebla se extendiera temblorosa sobre la inclinación del paisaje, sobre las colinas hondas; y así, cerramos los ojos, bajo la custodia de las fosas.

 

4 Foto de José Amador Martín

Foto de José Amador Martín

 

POETAS DEL SALON

O MERETRICES DEL VERSO

 

 

Hay poetas que deberían morir del susto, del atragantamiento, de tanto caminar sobre el espejo.

 

Verlos abrazarse es un acto innoble, una alegoría perversa, un despiste del azar.

 

Cuando llevados por la ignominia, deciden alzar la voz e incendiar la razón con sucios alegatos, dan ganas de llorar, de revolcarse en la mugre, en la greda más próxima; y es ahí donde claudica la fe, donde la muerte es una grieta, un remanso necesario.

 

La poesía es tacto y orificio, estallido brutal, lluvia quejumbrosa; lo demás, es ruido y desfile, hilachas del diván.

 

5 Foto de José Amador Martín

  Foto de José Amador Martín

MARCHA DE LA IGNOMINIA

 

 

Altisonantes, vociferando improperios, dejando que el verbo caiga, pendenciero, alicortado.

 

Marchan con la frente altiva, febriles y enajenados, dispuestos a sembrar espinas, a levantar murallas, mentes crucificadas, rebaños de la hipocresía.

 

Cantan alabanzas de dudosa procedencia; se persigan solemnes, libres de pecado.

 

Yo los miro pasar, bajo un humo parco; entre cristales que flotan, entre leyendas infames.

 

Dos marginales se besan.

El cielo arde.

Se abre un abismo sobre la noche.

 

 

6 Foto de José Amador Martín

  Foto de José Amador Martín

 

MALABARES Y RELÁMPAGOS

 

 

Hemos cosechado migajas, leves incrustaciones de plomo.

 

Y la faena es ardua; cruenta la batalla de alfileres.

 

Respirar es todo un privilegio que no merecemos.

 

Perdidos y “atorrantes”, sabios malabaristas del ensueño.

 

¿Con qué ahínco vienes a entorpecer la estocada?

¿Bajo qué escoriaciones se esconde el último verso?

 

Dejemos a los deudos la página abierta, la última letra.

No nos adelantemos al estallido, al estropicio, a las erupciones del olvido.

 

Que atisbe la semilla del relámpago, el hormigueo de cenizas.

Los demás; la nada, será un reencuentro en los límites del Olimpo.

 

 

 

7 Foto de José Amador Martín

Foto de José Amador Martín

 

 

CUALQUIER CALLE AL AMANECER/ POETA

SIN CUARTO DE HOTEL

 

 

Es una calle impía, un pórtico derrotado por los vientos; una mujer momentánea, una oscuridad y es invierno.

 

Apoyado en la ventana, oculto entre las pequeñas sombras, fumo el devenir mutilado, el azar peregrino.

Lustro los tiempos gloriosos, el sollozo intempestivo.

 

Hay quimeras que resbalan.

Hay umbrales que agonizan.

 

8 Foto de José Amador Martín

Foto de José Amador Martín

 

PSIQUIATRÍA I

 

Aquel signo irreductible, aquella mancha perturbable.

 

El araño de las madrugadas, el olor a muerte de las colillas, la mediocridad de los relojes, la faena de los astros.

 

Toda esa invasión de neologismos, de letras decapitadas, de tristes manuscritos.

 

Yo me niego a contemplar a los ausentes, el despilfarro de cenizas, la dolencia del columpio, el carrusel de los dementes.

 

9 Foto de José Amador Martín

Foto de José Amador Martín

 

Aún no hay ningún comentario.

Deja un comentario