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POEMAS DE MAGALI ALABAU (CUBA), MARINA IZQUIERDO (ESPAÑA) Y CERES MARYLISE (BRASIL). PINTURAS DE MIGUEL ELÍAS

 

 

1 Salamanca

Salamanca

Crear en Salamanca publica con especial satisfacción un manojo de poemas de dos destacadas poetas, la cubana Magaly Alabau y la valenciana Marina Izquierdo, quien fuera finalista del III Premio Internacional de Poesía ‘Pilar Fernández Labrador’.

 

 

2 La escritora Magali AlabauLa escritora Magali Alabau

 

 

 

MAGALI ALABAU

(Cienfuegos, Cuba 1945)

 

 

Reconocida poeta cubana, residente en Woodstock, Nueva York, desde 1966.  Autora de diez libros de poesía: Electra, Clitemnestra (1986),  La extremaunción diaria (1986), Ras (1987), Hermana (1989), Hermana / Sister (Bilingüe, 1992), Hemos llegado a Ilión(1992 y 2013), Liebe (1993), Dos mujeres (2011), Volver (2012) y Amor fatal (2016).

 

Para el poeta cubano Manuel Adrián López: “Magali Alabau no ha escrito un libro común sobre el amor, sin embargo desde los primeros versos se percibe ese agridulce sabor que está relacionado con el sentir y también el pensar. La fatalidad en las relaciones humanas, el desgaste que a veces nos lleva hasta los golpes, Ella poetiza una época, textos con ribetes biográficos, aunque no lo son en su totalidad. Tiene  el don de saber tejer magistralmente, e intercalar fragmentos de sueños esporádicos y ruidos de una ciudad que devora”. Y también: “Las páginas de ‘Amor fatal’ arden entre mis dedos, queman con la misma rapidez que he sentido otras veces al leer la obra de esta poeta reclusa que siempre está a la vuelta de la esquina, mostrándonos en bandeja una pizca de un mundo tiznado entre el recuerdo y la fábula”.

 

Los versos seleccionados forman parte del poemario ‘Amor fatal’, de Magali Alabau. Prólogo de Manuel Adrián López. 2016, 120 pp. Colección Betania de Poesía, dirigida por el poeta cubano Felipe Lázaro, muy vinculado con los Encuentros de Poetas Iberoamericanos desde sus primeras ediciones.

 

 

 2B

 

 

3

 

 

PRIMER ACTO

(Fragmento)

 

¿Por qué una canción,

un rostro nos arroja hacia el pasado

que ya no puede recorrerse?

Apareces en pedazos de sueños.

Cobras vida por un momento.

Cuando despierto, siento tu amor.

El amor que tiene que perecer,

que no puede recrearse por el día

porque es como invocar un muerto.

Muerto que cava hoyos en el pecho,

huecos profundos de vergüenza.

Reconocerme en tus besos,

el toque mágico para poder seguir,

para levantarme y comer las estrellas.

Lo que he sido después, lo que he buscado

en esos espectros y radiologías del tiempo,

ha sido pretender odiarte y odiar todo.

Somos dos preparaciones para morir,

hasta el final tus ojos me persiguen.

Tu mirada hizo que escribiera una palabra

y luego dos que fuera la mejor o la peor.

Fueron tus pupilas laberintos en que nos encontramos.

Una historia se unió con la otra.

El deseo en cada una se vació

dejando un poco de ti en cada molde.

Tú, ahora, con ojos azules o grises,

yo, gritando barbaridades

por esta picazón constante de la vida.

Uno debe confesar en la cima,

sacar  fuerzas para recitar las últimas líneas del script.

Tocar el corazón una vez más, rescatarlo.

 

 

 

4

 

 

SEGUNDO ACTO

(Fragmento)

 

 

 

¿Quién llora cuando las hojas caen,

cuando el agua sin cesar las ahoga,

y revuelven la tierra

acunando gusanos moribundos?

El invierno tiene colores que olvidamos.

El rojo que grita,

el amarillo enfermo,

el negro que es ceniza.

Aunque lleve en la cabeza tantos mundos,

uno solo es el que uno habita,

nos saca un litro de sangre,

nos tira de perfil y de frente una fotografía,

nos toma las huellas digitales.

Uno pasa de fila en fila,

dándole a la espera otro nombre.

Medimos lo que no nos falta

por esa libertad sin condiciones.

Una entrevista más, unas declaraciones,

juramentos a otras estructuras.

Después de tanto procesarnos

no nos queda nada de los sueños.

Dicen que soñar no cuesta,

yo diría, sin pensar, cuesta la vida,

los minutos gastados, el trote,

las pequeñas mentiras.

Inventamos personajes que no existen,

declararlos, imposible.

Se cansa uno de tantos pedacitos,

pensar en algo, saltar a otro capítulo.

Actuar en el teatro de teatros.

Buscar un escenario y no un apartamento.

Los muebles son los props,

la mesa que arrojaron en la calle,

la silla sin patas, tan perdida

en medio de multitudes y desprecios.

Entonces estarían justificados los fragmentos.

El rompecabezas obtendría forma.

El teatro tira para un lado, te tuerce

y hace que te crezcan las pestañas.

Te pinta de rubia,

te pone morado cada ojo.

Eres tú, soy yo, interpretando.

 

 

5

 

 

(Fragmento)

 

 

Uno deja las predicciones,

se va de un lugar y ya no pertenece.

Con el tiempo usas tijeras que cortan

aquella vida que saltó al otro lado.

No hay palmas ni glorietas,

no hay agentes que lleguen de repente

a amenazarnos con fusiles sin balas.

El miedo se termina en ese cruce,

con el nuevo aire y el lenguaje

 de una azafata sonriente

que nos habla en otro idioma.

Entras por la calle principal, donde descubres

hormigas caminando rápidas y eficientes

como si el mundo estuviera a punto de acabarse,

ejército uniforme de urnas, de familia,

de préstamos y universidades.

Roma enardecida donde Fortuna existe.

País desordenado que respeta la miseria y la cría.

Están los altos edificios, los besos rápidos,

amores que hacen olvidar el ruido de la isla.

Ese corazón tan aplastado, tan sin vida,

fabrica otra esperanza, otro oído, otro rostro

y se transforma en un hospital desconocido.

Estamos condenados a quedarnos.

Las sogas ya no existen, las desató

el pavimento gris, irreparable, raro.

Ir a un bar, besar, tocar la piel,

acariciar un cuello,

sentir la espuma que te baña,

no importa de cuál orilla sea.

Un hotel lleno de luces de neón y muros plásticos

donde uno busca a alguien o algo sin saber

si ha de abrirnos las puertas,

no importa que esté enfermo,

que exista la posibilidad de asesinarnos.

El amor anónimo nos hace adictos.

 

 

 

5B

 

 

 

6 La poeta Marina Izquierdo

  La poeta Marina Izquierdo

 

MARINA IZQUIERDO

(Valencia, España)

 

Licenciada en Filología y en Ciencias de la Información, estudió literatura en la Queen Mary University of London. Periodista cultural con una extensa trayectoria, ha sido profesora de lengua y literatura en la Universidad de Columbia, Manhattanville, Instituto Cervantes, Queen Sophia Institute (Nueva York) y en la Universidad de Malta (Literatura y mujer). Finalista del III Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador con el poemario “La mitad silenciada”, obtuvo el XVIII Premio de Poesía Voces Nuevas. Cuenta con poemas y relatos en diversas antologías y fue finalista del XVII Premio Ana María Matute de Narrativa de Mujeres y del XIII Certamen de Narrativa Breve de Igualdad del Ayuntamiento de Valencia. Es socia fundadora y miembro de la junta directiva de la Plataforma de Mujeres Escritoras del Mediterráneo.

 

7

 

 

IMAGINARNOS FUE SUFICIENTE

 

Tejes los días

que bordo cada noche

en el banco de una estación

que soñé para nosotros.

Sin agujas ni raíles.

Sin partida ni destino.

En el traqueteo de los años

que nos robaron.

 

¿Te acuerdas de cómo

nos añorábamos

sin sabernos?

 

Imaginarnos fue suficiente

para regresarnos hacia

donde nunca pertenecimos.

 

 

 

8

 

 

 

EL ALIENTO DE UN PENSAMIENTO

 

Cada día muero un poco.

Cada noche vivo un rato.

Tanto muero como vivo,

vivo tanto como muero.

 

Porque se es inmortal hasta que la muerte

te lame la nuca en escalofrío

para recordarte, que tus días

tienen sus noches hilvanadas.

 

Porque se es mortal hasta que la vida

te sopla en una primavera perenne

que no hay otoño ni invierno ni verano.

Tan solo el aliento de un pensamiento.

 

 

9

 

 

TODAS LAS MADRES

 

Me dueles adentro

en el futuro de un tropiezo

mientras las sombras

agachan su voz.

Una mujer me cede su asiento.

Podría ser mi madre, tu madre.

Todas las madres.

 

 

10

 

 

ES TU AUSENCIA

 

A ti, papá, que te fuiste y me volví verso

 

La Ausencia es alargada, incorpórea y sigilosa.

No pregunta, siempre en vela, pegada cual segunda piel.

Del alba al ocaso, casi impertinente mientras duermes.

Vigilando qué respiras hasta clavarse en el suelo

como el niño que fue entre aristas adoquinadas.

 

La Ausencia gris, de barro, marmórea.

Negra y malva, de madera.

Atemporal, sincronizada.

Tejida de gestos, palabras y momentos que tintinean,

cual campanilla en el oído de lo cotidiano, ahora ya recuerdo.

 

De un amor que duele.

De un dolor que ama.

De un Duelo que cercena sin piedad sus últimos alientos.

Que acoraza su Vida de gris, de barro, marmórea,

De negro y malva. De la madera muerta.

 

Aunque esconda una Alborada que quizá,

dicen que Sí,

nos devuelva el color de todos sus días,

las gafas caídas sobre la sonrisa de media luna,

el placebo de los nietos,

la radio de domingo alegre en la mesita,

la tertulia de vino, café, querencias y hasta ausencias

ya dulces, moscatel de otras viñas ya dolidas.

 

La Ausencia es alargada, incorpórea y sigilosa.

Gris, de barro, marmórea, negra y malva, de madera.

De un amor que duele.

De un dolor que ama.

De un Duelo que cercena y acoraza la Vida.

De vino agrio. De café quemado.

¿De Alborada? Dicen que Sí.

Quizá en otra añada.

 

                  

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La poeta Ceres Marylise Reboucas de Souza

 

 

CERES MARYLISE

(Ubaitaba, Bahia, Brasil, 1946)

 

Ceres Marylise Rebouças de Souza. Docente da Universidade do Estado da Bahia; doutoranda em Linguística pela Université Du Quebec au Montreal; especialista em Alfabetização pela Universidade Federal do Ceará. Escreve para as revistas gaúchas RSLetras e Décima Primeira Açoriana; e, para as lusófonas EisFluências, Fênix e Cá Entre Nós. Colabora semanalmente com os jornais regionais Tribuna da Região, O Paraguaçu, Agora e Diário Bahia. Na internet, através da qual sua obra literária, tornou-se conhecida há mais de uma década, pertence a diversos grupos literários nacionais e internacionais: Poetas del Mundo, Unión Hispanomundial de Escritores e Associação Internacional de Poetas, com publicações literárias em centenas de sites. Participou das antologias: V Antologia Literária – coordenação e prefácio de Artur da Távola, Sena Editora, Bauru – SP; Antologia Poética – Edição Histórica, Editora AVLB – SP; Antologia – Escritores Brasileiros, coordenação de Ricardo de Benedictis; Antologia Poesia do Brasil, do XXI Congresso Nacional de Poesia no Rio Grande do Sul, coordenada por Ademir Antônio Bacca; e da Antologia de Poetas Brasileiros, pelo Instituto Cultural Português, no Brasil, organizada pelo presidente da instituição, Profº António Soares. Em março de 2014, participou do XI EIDE – Encontro Internacional de Escritoras, em Brasília, onde apresentou seu livro Atalhos e Descaminhos e, posteriormente, em Paris, no Salon du Livre de Paris, sendo condecorada como embaixadora da Divine Académie Française des Arts, Lettres et Culture. Recentemente foi agraciada com o troféu Cecília Meireles em Itabira/MG. Membro efetivo e atual vice-presidente da Academia de Letras de Itabuna, Cadeira nº 16. É grapiúna (nome dado por Jorge Amado às pessoas que nascem na região cacaueira do sul da Bahia).

 

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CHEGO AOS SETENTA

 

         O tempo nunca é generoso: sempre marca na pele e nas entranhas guardando o eco dos prantos e dos risos transbordados que para mim já não têm sabor de derrota ou de vitória.

 

         Minhas histórias, estas nunca se apagarão porque estão gravadas no coração e suas cores nunca poderão ser mudadas.

 

         Minha memória baila desenhando lembranças, mas chora quando as esculpe naquele abraço forte que sempre me fez falta.

 

         Ando entre o mergulho e o voo, entre a incerteza e o medo da certeza.

 

         A essa altura da vida desejo muito pouco: amar a todos e poder abraçá-los em todas as geografias, em todas as raças e em todos os idiomas.

 

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