EMILIO MOZO, POETA. ENSAYO DEL CUBANO LUIS ÁLVAREZ

 

 

1 Emilio Mozo en la Sala de la palabra del Teatro Liceo (foto de Jacqueline Alencar)

 Emilio Mozo en la Sala de la palabra del Teatro Liceo (foto de Jacqueline Alencar)

Crear en Salamanca se complace en publicar el ensayo escrito por Luís Álvarez sobre la poesía de  Emilio Mozo (Camagüey, Cuba) Narrador y poeta. Como narrador ha publicado seis libros de cuentos: Cuentos para niños traviesos (Madrid, 1993), Discretos aportes (Salamanca, 1997), Shakespeare tropical (Salamanca, 1997)  Los cuentos de Emilio (Madrid, 2009), 13 cuentos de Emilio (Manchester, VT, 2008) y El gato encantado (Manchester, VT,  2010).  También son seis sus libros de poemas: Desde el ojo de la hormiga (Buenos Aires, 1987), En el ala del mosquito (Salamanca, 1990), Marginalmente literario (Buenos Aires, 1991), Una como autobiografía espiritual (Madrid,  1994), Entre el agua y el pan (Salamanca, 1996) y Hotel des Etrangers (Salamanca, 2001).  Algunos de estos libros van a tener varias ediciones hasta que el Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca (CEIAS) dio a la luz una amplia selección de estos poemas en el libro Los mejores poemas de Emilio (Salamanca, 2010). Recibió una maestría en lengua y literatura española de McGill University (Montreal) y completó los requisitos académicos para el doctorado en Middlebury College (Vermont).  Recibió un Doctorado Honoris Causa en Literatura por la World Academy of Arts and  Culture  en 1987 en ocasión de la celebración del X Congreso de Poetas del Mundo en Bangkok, Tailandia. Faculty Emeriti, Phillips Academy (Andover, Massachussets, EE. UU.).

 

En ensayo se ilustra con las portadas de algunos de los libros que Mozo publicó en Salamanca, tanto de poesía como de narrativa.

 

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EMILIO MOZO, POETA

 

 

 

Emilio Mozo (Camagüey, 1941) es, lamentablemente, un poeta muy poco conocido en su patria, Cuba, y apenas conozco un texto sobre su obra escrito por Virgilio López Lemus. Como ha comentado Virgilio López Lemus en “Mocedades de Emilio Mozo” —prólogo suyo a Entre el agua y el pan, uno de los poemarios más penetrantes de Mozo—: “Mozo es un camagüeyano en viaje constante, un poco a la manera que lo fue su coterráneo Severo Sarduy; pero Mozo es profesor en Massachusetts, vivió desde 1958 en Canadá, donde le sorprendió el triunfo de la Revolución cubana, tiene hijos norteamericanos y libros españoles y argentinos; conoce Asia y Europa y no ha dejado de visitar, toda vez que le es posible, su patria”. (1)

 

Desde el ojo de la hormiga, (1987), uno de sus primeros poemarios, marca ya el tema de la soledad, recurrente una y otra vez en su poesía, pues, como ha apuntado Myrna Santiago sobre esta tendencia general en Mozo, “Resalta la quietud y la bruma del poeta. Buenos ratos enterrados, desolado y frío, desde el velo del olvido, coagulando sentimientos que no pueden, pero buscan, ser poesía”. (2)

 

 

3 Los cubanos Baquero, Mozo (de camisa amarilla) y De la Cuesta (atrás), en Salamanca (Verano de 1994, foto de A. P. Alencart)

 Los cubanos Baquero, Mozo (de camisa amarilla) y De la Cuesta (atrás), en Salamanca

(Verano de 1994, foto de A. P. Alencart)

Personalmente prefiero considerar lo que la Santiago denomina “coagular sentimientos” como una capacidad peculiar de integrar diversos tonos poéticos en una orquestación muy personal de coloquialismo y entonación marcadamente lírica, sobre todo en la creación de concentradísimas imágenes —es un poeta de envidiable agilidad con el verso corto—, como puede advertirse en estos dos agudísimos versos del mencionado libro: “los fantasmas cazadores / de secretos subterráneos”, (3) donde en dos duros trazos levanta un perfil perturbador. En otro momento de ese mismo el lector puede hallar otros dos versos en los cuales la intensidad de estilo se orienta no a crear un punzante panorama, sino a enfrentarnos a una pregunta de sobrecogedora energía reflexiva: “por qué hay una sombra sola / una sola sombra”. (4)

 

Su poemario Marginalmente literario fue publicado en 1991. (5) Resulta un libro de eficiente brevedad, en el cual el tema de la creación lírica constituye un eje fundamental que prevalece por encima de otros abordados por el autor. Incisivo y apretado, el verso de este libro alcanza una voluntaria desnudez que lo separa del neobarroquismo que caracterizó la poesía de otros autores de la vetusta ciudad natal del poeta —Nicolás Guillén, Emilio Ballagas, Severo Sarduy—. El primer poema del libro ya evidencia este áspero, pero también intenso rasgo de estilo, en el que se abandona cualquier nexo sintáctico que no sea esencial, para dejar al verso en su más interna carne despojada:

 

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nosotros cantantes

cantantes de caminos

nosotros cantantes de estaciones

canciones de abril

canciones del corazón en mayo (6)

 

Es un hermoso inicio para un libro en el cual el tema de la expresión poética se asoma reiteradamente. El rostro inmemorial de los poetas aparece por momentos como el de un “vendedor de sueños”, (7) inmerso en sus “[…] sonetos / de mediodía / de sol y sal”, (8) pero también alude a los poetas —en un poema que sugiere un diálogo con el gran narrador argentino Ernesto Sábato— como “frágiles herederos”, (9) mientras que en otro poema del libro asume el oficio literario en sí desde una perspectiva simultáneamente estética y ética:

 

el precio legítimo

de todo lo escrito

puede calmar injusticias

terminar una vida

 

el precio legítimo

de la envidia

llena de ojos las luces

oscurece autores

 

Mozo no deja de aludir a sus propios versos, asumidos “[…] como calles gordas / en un mundo ajeno y solitario”, (10) con lo que subraya uno de los temas fundamentales de todo el libro: la soledad, un rasgo temático que recorre en general la poesía de Mozo.

 

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Una como autobiografía espiritual (1993) alcanza un vigor especialísimo —a mi juicio es uno de los poemarios suyos con alcance más largo—.  Comienza con “Canción de Pandora”, donde el lenguaje se presenta con un refinamiento envidiable:

 

desea primavera en la poesía,

cántale al destino

el poema más convencional escrito

el de ramas íntimas de enero (11)

 

Hay en este poemario un trascendentalismo refinado, que quizás el propio poeta hace evidente en uno de los poemas, “Primera madurez”, si bien habría que acotar aquí que sus libros precedentes no pueden considerarse precisamente como bisoños.

 

Una como autobiografía espiritual, por otra parte, es un libro donde se advierten, aquí y allá, vasos comunicantes con la tradición lírica cubana. “Extraños lamentos” y “Pretérito”, por ejemplo, son poemas donde me parece percibir resonancias del grupo Orígenes, si bien muy destiladas desde la personal óptica poética de Mozo. Un texto como “Reina tú para siempre” se diría un diálogo muy íntimo, en hermosa sordina, con ciertos giros de El oscuro esplendor, de Eliseo Diego:

 

pobre canción de ensueño

reina tú

 

ilusión de marzo

música de olvido

reina

 

ritmo ausente

imperio del tiempo

en tu grandeza

reina (12)

 

6 Carmen Ruiz Barrionuevo, Lilliam Moro y Emilio Mozo en el Colegio Fonseca (Foto de jacqueline Alencar)

Carmen Ruiz Barrionuevo, Lilliam Moro y Emilio Mozo en el Colegio Fonseca (Foto de jacqueline Alencar)

 

Entre el agua y el pan (1996) contiene uno de sus poemas de mayor estatura, “Muerte”, donde integra con maestría la gran herencia poética en lengua castellana sobre el tema, en específico su elegancia, con la entonación contemporánea de su propio estilo personal:

 

lava tus ilusiones en otra chimenea

muerte

vete a una ciudad distante

 de tiovivos paralíticos

vete

muerte

cubre tu seno zigzagueante

recoge la cortina

vete

infrecuente como bisagra o rueda

vete

muerte

hay tanto por hacer y deshacer

muerte

recoge la cortina

vete

nos veremos en mi muerte. (13)

 

Concentrada y punzante, la poesía de Emilio Mozo se nos muestra enraizada en diversos ámbitos de la tradición lírica española, pero particularmente en el tronco mismo de la poesía cubana.

 

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NOTAS:

  1. Virgilio López Lemus: “Mocedades de Emilio Mozo”, en: Los mejores poemas de Emilio. Centro de Estudios Ibéricos y Americanos de Salamanca, Salamanca, 2010, p. 149.
  2. Ápud ibídem, p. 16.
  3. Ibíd., p. 19.
  4. Ibíd., p. 2.
  5. Emilio Mozo: Marginalmente literario. El Editor Latinoamericano, La Plata, Buenos Aires, 1991.
  6. Ibíd., p. 11.
  7. Ibíd., p. 33.
  8. Ibíd.
  9. Ibíd., p. 35.
  10. Ibíd., p. 37.
  11. Emilio Mozo: Los mejores poemas de Emilio, ed. cit., p. 91.
  12. Ibíd., p. 113.
  13. Ibíd., p. 179.

 

8 Emilio Mozo, Alfredo Pérez Alencart y Carmen Ruiz Barrionuevo(foto de Jacqueline Alencar)

Emilio Mozo, Alfredo Pérez Alencart y Carmen Ruiz Barrionuevo (foto de Jacqueline Alencar)

 

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