DESDE VENEZUELA Y COLOMBIA, POEMAS DE JOAQUÍN MARTA SOSA Y JUAN MARES PARA ANTONIO COLINAS

 

Antonio Colinas en la Sala de la Palabra (foto de Jacqueline Alencar)

 

 

Crear en Salamanca tiene la satisfacción de publicar dos poemas inéditos, enviados desde Venezuela y Colombia para formar parte de la magna antología iberoamericana ‘El ciego que ve’, dedicada a Antonio Colinas, la misma que está preparando el poeta Alfredo Pérez Alencart, director de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos y profesor de la Universidad de Salamanca.  Dicha antología saldrá publicada el mes de octubre y se presentará días previos al inicio del XXIV Encuentro de Poetas Iberoamericanos.

 

El poeta venezolano Joaquín Marta Sosa

 

JOAQUÍN MARTA SOSA

(Venezuela)

 

Joaquín Marta Sosa (Nogueira, Portugal, 1940), profesor titular de la Universidad Simón Bolívar de Caracas y miembro de la Academia Venezolana de la Lengua. Abogado, Magíster en educación. Con posgrado en ciencias políticas en el Instituto de Estudios Políticos de Madrid. Su obra poética es vasta, y ha escrito sobre temas literarios, estéticos, educacionales y sociopolíticos. Es compilador de Navegación de tres siglos: antología básica de la poesía venezolana, 1826-2013 (2003) y de Poetas y poéticas de Venezuela (antología 1876-2002) (Madrid, 2004). En poesía ha publicado Desde Anunciación (1964); Proverbiales (1969); Para la memoria del amor (1978); Sol Cotidiano (1981); Aprendizajes del padre (en el poemario colectivo Linajes, 1994); El Asesino del Ring (en el poemario colectivo Vecindarios, 1994); Cartas de conquista (en el poemario colectivo Cortejos, 1995); Contra el sol (en el poemario colectivo Invocaciones, 1996); Dicen los atletas (1997); Oscuro sol de los puertos (1998); Territorios Privados (1999); Las manos del viento (2001); Domicilios del mar (2002); El río solitario (2004); Amares (2007); Gangia (2010); Campanas de Nogueira (2010); Urbasa (2014) y Memorial de la caída (2016). Sus poemas han sido traducidos al italiano, al alemán, portugués y coreano. Fue director de El Diario de Caracas y es columnista habitual del diario El Nacional en Venezuela.

 

Participó en dos ediciones de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos.

 

Fotografía de José Amador Martín

 

NO APARTES ESTE CÁLIZ

                             Dedico al poeta Antonio Colinas,

                                                   cima de nuestra poesía

 

 

El final

tardará miles de años

 

se oirá

en una voz incomprensible

y muy antigua:

 

¿por qué apartas de mí

este cáliz?

 

vivir

en cualquier calidad de la luz

es la imaginación

llevándonos de la mano

cuando decide entregarte

esa pequeña parte de sus minas

 

sólo en ella

nuestra vida es verdadera

mucho antes de las palabras

es en ella donde viven nuestros ojos

 

y en ellos seguirá viva su luz

más allá

del último ojo vivo que la vea

 

incluso estas hormigas en su mundo

las nubes tan altas

y las bandadas de esos pájaros

para quienes el tiempo nunca existe

sin saberlo viven para ella

 

la imaginación

al despedirse

nos lanza por completo a la orfandad

 

así se consuma

en su muerte este vivir

entonces y hoy

y cada año por llegar

cuando nos aparta de su cáliz

 

todo lo demás

al carecer de ella

carece de ti mismo

 

cuando sus murmullos se atenúan

empequeñecemos

 

y sin llevarnos en sus brazos

de la eternidad nos arrebata

 

 

El poeta colombiano Juan Mares en la Sala de la Palabra (foto de Jacqueline Alencar)

 

JUAN MARES

(Colombia)

 

Juan Mares (Guatapé, Antioquia, 1951. Seudónimo de Juan Carmelo Martínez Restrepo), licenciado en Español y Literatura por la Universidad de Antioquia. Desde 1968 vive en Apartadó, donde fue profesor y director de la Casa de la Cultura. También ha sido profesor de cátedra en la Universidad de Antioquía (Sede Urabá). Entre sus libros publicados están: Poteas y pirontes (1987); Voy a ver pantalla chica (1989); El árbol de la centuria (la ed. 1996, 2a ed. 2004, 3a ed. 2011, 4ª ed. 2016) y Ritmos del equilibrista (2011), Memoria lítica (2019), Ortiga lunar (2010) y Cazador de lunas (2020). Es coautor de Entre la savia y la sangre, recopilación poética de Apartadó (1996), Kalugrafías del instante (2009) y Hojas de caladio (2013). Ha participado en diversos encuentros literarios, como la Feria Internacional del Libro (Bogotá), el III Festival de Poesía Salvador Díaz Mirón (México, 2013), el Festival Internacional de Poesía de Medellín, Corporación Prometeo (2015) o el XVII, XIX y XXI, XXII y XXIII Encuentro de Poetas Iberoamericanos (Salamanca, 2014, 2016, 2018, 2019 y 2020). Su poesía está incluida en cinco antologías iberoamericanas y nueve colombianas.

 

Juan Mares (foto de José Amador Martín

 

 

SOMOS ESTE ABRAZO COSIDO ENTE CORTEZAS

 

 

¿Hasta cuándo en el mundo la dualidad más cruel,

la ausencia de armonía?

 

ANTONIO COLINAS

 

Escondido lenguaje que amarras en la lengua

como un supremo enjambre de hilos que tejen

la ordinariez del mundo y sus múltiples bellezas.

Aquí somos la hebra del silabario que acrecienta

la zona equinoccial de los silencios mórbidos.

También fluye el secreto de un encantamiento

que nos cantó al oído las músicas del cielo

que nos llenó del vino que emana de la espiga

que iluminó de luz la entraña en nuestros pechos

que nos curó la herida que sangra a cuatro vientos

que mereció el hechizo para controlar la fiera

y nos bailó en los ojos la luz de las estrellas.

 

Somos este abrazo cosido entre cortezas

Para enhebrar el tiempo entre su fardo de espinas

musgos de la espera  entre flores olorosas

Fragancias que perfuman los poros de la tierra

Abono y humus de los montes donde el pájaro teje

su nido de algodones con siringas de palmeras

y el perfume incógnito del pájaro macuá

para el embrujo lento que acerca las tibiezas

en el amor solemne para la raíz eterna

que se prende en la tierra, en el aire y la mollera,

que se prende en el pecho henchido de noblezas

que se preña de vida hasta hacernos pavesa.

 

 

Fotografía de José Amador Martín

César Antonio Molina, Antonio Colinas y Alfredo Pérez Alencart Alencart

(Salamanca, 2005, foto de Daniel Mordzinski)

 

 

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