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«CREAR EN SALAMANCA» OCHO AÑOS CONTIGO. CELEBRACIÓN

 

 

Salamanca.Foto de José Amador Martín

 

 

«Crear en Salamanca»  cumple ocho años de andadura. Es por tanto que estamos de celebración, por eso un grupo de poetas y artistas gráficos, en representación  de todos los colaboradores lo celebran con nosotros y con  todos  los que nos habeis seguido en nuestro caminar

Biblioteca General de la Universidad de Salamanca, Foto: José Amador Martín

 

 

Hoy más que nunca la cultura es Universal. Estas páginas nacen en Salamanca como vehículo transmisor, nunca en sentido localista sino haciéndonos eco de los aspectos más universales de la Cultura. En el momento de ser creada la Obra artística ya es patrimonio del mundo y por ello nuestro objetivo es hacernos transmisores de ese hecho.
Creadores y creación dan sentido a estas páginas.
La experiencia de años y de otras revistas que en su día fueron publicadas en otros soportes y formatos (radio y papel ) son la base de esta que hoy aparece. No sería posible sin la colaboración de un magnífico equipo técnico ni sin la herramienta más universal que es Internet.
Medios e ideas están desde hoy al servicio de los artistas para informar, apoyar y difundir sus obras

Hace ocho años iniciaba así la revista digital “Crear en Salamanca” y en estos ocho años ha ido cumpliendo su propósito.

Lo avalan 2123 publicaciones, con una media de 270 al año y prácticamente la misma media de autores, con procedencia no sólo de habla española sino también de otras lenguas: italiana, croata rumana, portuguesa, búlgara y de diversos países árabes. A esto se añade su especial cobertura de los Encuentros iberoamericanos de Poesía, y la publicación de más de cien libros digitales de descarga libre.

Por eso estamos aquí, celebrando ocho años desde que se iniciara este proyecto.  Por tanto, este tiempo transcurrido  y el que vendrá, seguirá siendo de esperanza por un trabajo perfectamente consolidado.

Agradecidos en este tiempo a Clara y Miguel en la parte técnica, informáticos que acompañaron su nacimiento y que acompañan la andadura de la revista, al apoyo de Alfredo Alencart, quien desde el primer día apoyó con su trabajo la difusión y la permanencia de altura de la revista, también al realizador Gabriel García, vídeo; ellos y yo como creador y director de la revista hemos hecho posible que tras ocho años sigamos luchando por nuestra cultura.

Para celebrar este aniversario un grupo de poetas y artistas gráficos están aquí con sus colaboraciones, ellos son representantes de todos los otros que a lo largo de estos ocho años nos han acompañado.

Gracias a todos y a vosotros lectores que con vuestras entradas haceis que esta publicación cumpla su proyecto.

 

Salamanca se merecía una revista que albergara tal calidad de colaboraciones. Gratitudes.

 

JOSÉ AMADOR MARTIN

(DIRECTOR)

 

 

 

Alfonso Cuñado

Hora azul en calle Zamora de Salamanca.

Óleo sobre tabla. 100×100 cm.

 

 

ALFREDO PÉREZ ALENCART

CELEBRACIÓN

 

 

Oh alegría

de las espléndidas ocasiones,

 

de esas a las que responden

palabras y músicas vivificantes,

imágenes invitando

a cometer serenidades…

 

Tú, desde el lugar que estés,

acércate a este surtidor

que irriga dos orillas y más,

o un solo géiser de creación

que hoy está de fiesta.

 

Y felicítate de ver juntas

las floraciones

de varias primaveras,

todas abonadas con Amor,

a como dé lugar.

 

Por lo hecho

en esta capital del Tormes,

deja tu aplauso celebrante

instalándose

en el corazón de todos.

 

Foto: Andrés Manuel Ñiguez Carbonell

 

 

ANTONIO COLINAS

 

 

UN LIBRO

 

 

Durante muchos años

había buscado un libro

sin saber que era él

quien me buscaba a mí.

Lo encontré este verano

como se encuentra

algo humilde y valioso

tirado en el suelo,

sobre el polvo

de un humilde mercado popular.

 

Esperé la llegada del otoño.

Lo deposito ahora

lentamente

en tus manos:

es mi ofrenda

a ti.

Un símbolo de algo

que yo ansiaba mucho,

de algo que quizá

debo seguir buscando,

de lo que no merezco.

 

Foto: Gerardo Rodríguez

 

 

ARACELI SAGÜILLO

 

 

RÍO ABAJO

 

 

El corazón descansa del latido y raro sueño,

el reposo apacigua los pómulos rosados,

que la dejadez del tiempo desprende.

Retomando la suerte hoy se celebra

un derroche de palabras, donde los destellos

siguen el milagro río abajo.

Ese río, es el río que da paso al manantial

donde nunca llegaste, será el momento de decidir

entre la batalla de la humanidad,

y el arma blanca de las palabras.

Toda belleza y fuerza de la tierra pertenece

a los que marcaron los días y las ausencias,

los que con su llanto dieron ejemplo

a los que no vieron jamás una lágrima.

Seguirán  la cadena de los años y repetirán

la cadencia de las adivinanzas.

Avisarán de la dura realidad, aflorando la luz,

entre las ideas distintas, y ventanas abiertas.

Buscaremos entre todos la cuesta verde.

Allí, donde los pies se vacíen de virus 

y húmedas sorpresas.

 

 

 

Foto: Enrique Micaelo

 

 

JOSÉ ANTONIO VALLE ALONSO

 

 

ERA EL VIENTO DEL ESTE

 

 

 

Amor apaga la herida

y el vendaval torna en calma,

ha dado un suspiro el alma

y se hace a la luz la vida.

 

             Hoy una luna llena con la cara de niña                   

se ha acercado a mi puerta por entre los ramajes         

brotados del cerezo, y ha alumbrado una yema                  

haciéndose en mis ojos un floral de ternura. 

Son, no sé que hora es, es la paz del silencio

que se guarda en mis labios igual que una plegaria.   

Es la hora ensoñada y te siento muy cerca

renacida alegría esa flor de la sangre.

 

Esa emoción que sube a la cima del templo,

hasta aquel campanario que gritaba tu nombre

con el viento del Este, que te estaba esperando

con temblor en las manos para abrigarte toda,

y esa brasa que aún guardo al calor de estos versos. 

Siempre vuelve la cita por la ronda del frío

a llenarme los párpados del día que se va

como esa lluvia lenta creciéndose en océanos.

 

Esa canción que vuelve a rondarme en el sueño,   

río arriba del tiempo hasta tu  manantial,

donde las violetas se cuajaron de flores

a los pies de los olmos ebrios de tanto amor.

Con las primeras luces del alba te esperaba,

como sin darme cuenta apenas entendía

que el día era muy largo y mi paso muy corto.

Siempre mirando al cielo, el azul del camino.

 

Y era en París, y abril, la ciudad de la luz,

y era el viento del Este que te cogió en sus brazos

y te trajo a mi vida, dulce fuego de espuma

-mi voz, un grito en blanco- para encender los sueños.

Esa sonrisa en vuelo que me secó las lágrimas

y no estaba llorando, esa inmensa alegría

desbordó las pupilas, y aquella luna llena,

aquel fanal del alma, hizo el nido en mi pecho.

Y ha vuelto apenas nube a lloverme en la almohada.                          

                         

  La Vega, 23 de abril de 2020

.                                                  

 

 

Foto: José Amador Martín

 

 

ANA SÁNCHEZ DÍAZ DE COLLANTES

 

Mirtos y ruiseñores

Agonizan entre las espadas

De la tarde

 

Talla

El coral de nieve seca,

Un sollozo por mi labio,

Proa rendida de

Un sinfín de tempestades

 

Foto: José Amador Martín

 

 

ESTEFANÍA DI LEO

 

 

PROFECIA FINAL

 

 

Amamos poco a poco,

nos hundimos en las profundidades del ser

subiendo despacio,

como si el alma viviera en una jaula de cristal.

La palabra es cierta,

las imágenes flotan en agua pura.

Las palabras engendran en la mente,

un sueño, un poema.

Todo nace al amanecer en medio de la belleza.

y termina convirtiéndose en estrella …

La luz, el fuego, mi propia sombra, me persigue.

Toma posesión de un estado de locura.

Los versos florecen, sangran,

finalmente naufragan en el universo.

Mientras exista el amor, escribiré:

de un sueño de paz, de vida,

de un niño inmigrante.

Escribiré sobre el día, el amanecer,

las infinitas ciudades en el fondo del mar.

Y contaré la historia del amor;

esta fuerza sin par, que sobrevive

a pesar de guerras y luchas.

El amor, la más bella flor, en el edén de soñar,

el amor, la flor más grande

para respirar el mundo.

 

SAKOTO TAMURA

 

Miguel Elías. Pintura Sumie  I. Sobre tela de seda japonesa

 

Dentro del azul de los adobes están escondidas las pequeñas muertes.
Por las noches invitan sacudiendo las muñecas
y cada vez llega una nueva sombra y canta a solas sigilosamente.

 

Miguel Elías: Pintura Sumie II. Sobre tela de seda japonesa

 

 

Me detengo en el cruce.

Ninguna figura humana

En el paisaje cotidiano.

 

 

 

 

Alfonso Cuñado

Paseo de la 8 de la tarde. Óleo sobre tabla. 100×100 cm

 

 

 

SOLEDAD SÁNCHEZ MULAS

 

N.Y.

 

 

Huso y palabra entre los dedos,

hilo tenue sobre la luz opaca del mediodía despierto.

Bryant Park: una sombra en tu sombra.

Un arancel impuesto por el ruido

de la ciudad mordida que me absorbe,

que conoce mi nombre

y urde damascos amarillos

que ruedan hacia un túnel.

 

No queda espacio para la abducción

y las letras son puntos en la frontera de mis labios

donde se cuaja el hilo como un nido.

La poeta está aquí, sobre la silla verde,

y sus yemas sangran la aspereza de la inconcreción

ante el discurso azul que transita el silencio:

te busco aquí, Señor, entre el humo y la llaga.

Nada en mi cuerpo responde a la llamada

de la sirena oscura, orbe neutro,

que extiende un índice de piedra sobre el mundo.

 

Aquí, vacía como un saco de sarga que contuvo,

cuando el tiempo era espejo,

maná dulcísimo,

promesa tierna de sedas orientales,

máscaras sucesivas, insepultas,

de tu querido rostro.

 

Aquí, poeta y sola, mortal y sola,

buscándote en los ojos sin párpados

de esta paloma oscura,

eres, Cristo mío, Jesús mío, Dios mío, todo mío,

torzal que anuda ahora mis muñecas, como sombras,

mis ojos, como lápidas,

que enhebra pómulos besados bajo los naranjos,

en la noche del patio,

cuando mi palabra y tu labio manaban limpiamente.

 

 

Foto: Pablo de la Peña

 

JOSÉ MARÍA MUÑOZ QUIROS

 

LA VOZ DE UN POEMA

 

1

 

Poesía perdurable 

que habita 

donde el poema existe 

a pesar de su nacer en la mendicidad

lúcida del lenguaje.

Perdurable cuando está más allá 

de todo lo que dura, de lo que tantas veces 

caduca en la fecha que está inscrita 

en la intensidad que anhela, 

en su destreza difícil  

de contenerse en nada. 

Poesía perdurable en la memoria fiel 

de lo que nunca se destruye.

 

Foto: Carmen Borrego

 

2

 

Cuando leo un poema verdadero 

se me abre el abismo de la sangre, 

el río donde el tiempo ha derramado

en sus aguas lo inasible.

 

Foto: Lur Barrios

 

3

 

Estoy siempre escribiendo, 

sabedor de que la escritura 

más que una exigencia 

es una obsesiva cicatriz 

en mis dedos.

 

Foto: José Amador Martín

4

 

La presunción de un poema 

es el testimonio más indómito,

 la luz más fugaz del lenguaje. 

Se nos  da y se nos niega. 

Nace y muere. Indistintamente.

 Y solo cuando se fecunda 

en un verso

 reaparece una fuerza escondida, 

un extraño valor de voz recuperable, 

un latido frugal y desnudo.

 

 

Foto: Paz Mateos

 

 

MÓNICA VELASCO

 

Desde este confinamiento, tengo mi fe en el retorno más consciente, en el regreso de la luz.

                                                A mis hijos

QUE CIERTA LA ALEGRÍA

 

 

¡Qué cierta la alegría y este gozo

del misterio cercano de la vida!

Conocer por el tacto, de la urdimbre,

que la piel transparencia es de la dicha.

 

Clara la luz, tan viva, la mañana.

Limpio está el aire y la ventana abierta

a lo que viene, en ondas, confiado.

La calma sostenida en el milagro

escucha que acontece todo el sol

         en mi regazo.

 

Dormida está mi alma, mas su dicha,

su júbilo de estrellas por el aire

le basta a mis oídos y es aurora

la infancia que recobro por mis ojos.

 

 

 

                                                                                                   Foto: José Amador Martín

 

CHARO ALONSO

 

PLAZA NOSTALGIADA

 

                                                                                 a  Alberto Estella

        

 

         Le estiraron y almidonaron el corazón a la villa, centro vaciado, empeño común de ser encuentro y prestigio de gran ciudad, ágora deseada. Y de nada sirvió la vecindad recoleta de la plaza recogida, del corro de los mercados, porque la quiso el corregidor Don Rodrigo Caballero de Llanes a la altura de la ciudad letrada, a la altura de la Salamanca del siglo XVIII, toda Luces y ninguna sombra que ocupar su perímetro soñado, la utopía de la importancia. Sin embargo no quiso el rey Felipe V pagar la Plaza, y fue el pueblo, pueblo, pueblo, pueblo quien pusiera los reales y el esfuerzo por iniciarla allá por 1729, cuando corrían vientos ilustrados y el estilo rococó, gracias al arquitecto Don Alberto, se hizo Churrigueresco ¿Cómo trazar el deseo, marcar con el compás la geometría de la plaza imaginada?

         A Churriguera no le dio la vida para acabarla y ahí sigue, esbozando eternamente los planos del corazón, las líneas del encuentro. Fue Andrés García de Quiñones quien finalizó el perímetro de piedra franca, tan dúctil como los brazos que abrazan, tan nuestra, tan cálida para contener a todos los que la aman… Plaza, plaza soleada donde levantar los lienzos de la geometría, Porque en cada uno de ellos se pintan las ventanas, los ochenta y ocho arcos de medio punto que representan el infinito de un espacio inacabable. Lugar de lugares, estancias del corazón donde fluye la vida con cada latido del día.

 

Foto: Carmen Borrego

 

         Joya de plateros que se esmeran en la fachada del ayuntamiento para ponerle la mantilla a la dama de la plaza. Y nos vigilan las figuras elevadas: la agricultura, el comercio, la industria y la astronomía. La Salamanca del campo, la del comercio de las calles que bajan al río donde las tenerías y los hierros de Moneo, las fábricas de harina y más allá, los telares de Béjar nos recuerdan que somos laboriosos, humildes y que miramos al cielo de la Universidad con reverencia. Cielos que cubren la Plaza Mayor de la Villa como el manto azul de una reina majestuosa. O quizás son estas figuras que nos miran las virtudes cardinales, norte, sur, este y oeste de buen gobierno: la justicia, la fortaleza, la templanza y la prudencia con la que se traza la geometría amorosa de todos los que amamos esta Plaza.

         Escenario de la vida, la plaza abre el telón de repúblicas, guerras civiles, encuentros, conciertos, exhibiciones de la vida que desemboca, inevitablemente, en su delta que no es regular porque nada lo es salvo la matemática de la belleza… columnas que se superponen, ángulos de luz, arcos que levantan el edificio amoroso de todos los que aquí disfrutan el hechizo que habita el corazón de Salamanca. Y la luz y la sombra, entre bambalinas, juega con los pasos, las farolas, los encuentros y los amores que se estiran entre sus soportales de la vida… a cubierto de la lluvia y de la desgracia.

         Aquí se mató una muger y rogamos por ella mientras la Salamanca del comercio, del encuentro, del vino y de la barra se hace desde 1905 privilegio amoroso que busca y halla, que comparte y disfruta. Reloj que palpita al ritmo del corazón que late en cada calle, cada escalón que nos vierte, inevitable, amorosamente, a esta nuestra plaza. Acariciada por las miradas que la admiran, que la recorren entera, que la convierten en la imagen inacabable de la belleza, la Plaza nuestra, el ágora de todos, no se acaba nunca porque siempre hay una perspectiva distinta, una gozosa cualidad de nuevo. Y el granito reluce con la lluvia y el hielo, la piedra porosa está caliente como la piel que nos recorre cuando atravesamos, prisa maravillada, el diagonal exquisito del Corrillo a Toro, la línea recta del Prior a la Plazuela de la Libertad, dibujo lineal de nuestros trazos.

 

         Y desnudo lo queremos a este almidonado pedazo de cielo. Estancia del corazón donde perder el horizonte de lo malo. Vacío de todo menos de la gente que camina, de la luz que incide sobre su belleza. Y tiene la Plaza esta cualidad de cristal que resbala por la mirada de quien sabe encontrar la luz de toda luz, la luz que habita la Plaza de todos, la Plaza que extrañamos cuando no la recorremos,  Plaza que retratamos con tenacidad constante, porque nadie puede encerrar en nada la belleza de esta copa de luz, caja de todas nuestras resonancias. Y la acariciamos entera, piedra caliente de piel, piel de exquisita geometría, matemática de la luz y el ángulo que nos basta mientras la historia pasa por ella sin siquiera tocarla. Porque es perfecta, porque es nuestra, porque se despliega entera y se deja retratar, plaza nostalgiada a la que volver, pasos inevitables, recorrido del corazón en las estancias de la belleza que nos une, plaza, plaza, plaza.

 

Foto: Ángel Holgado

 

JUAN  CARLOS LÓPEZ PINTO

 

YA NO ES AYER

(SUEÑO con Kairós)

 

Como los surcos y las piedras el mar de ayer no tiene la luz de hoy

Recuerda a tus ojos que todo en la vida se va con el tiempo.

Nos queda el Camino, la memoria y la palabra.

 

 

 

Foto: Isabel Casado Morales

 

RAFAEL SOLER

 

NADIE NOS DIJO QUE IBA PARA LARGO

 

 

Todo empezó a quebrarse mucho antes

con ese torpe rumor inofensivo

que ofrecen los reproches

cuando cierran el turno de los besos

 

por evitar el daño

puedo seguir un rato más

con circunloquios

 

quebrarnos como un silencio a oscuras

que no diciendo mucho lo dice casi todo

 

este reproche que tanto te mereces

más directo al lunar de tu barbilla

utillero de bien para empezar la bronca

 

y ya puestos por qué no

hablar de ti con mi cuchillo

 

estando como estamos en el verso quince

con tanta lluvia encima y la cama sin hacer

yo prefiero llevar a mi espada con la tuya

pareja así en buena vecindad

balcón de la concordia

 

y salir conmigo un rato a la intemperie

botas de montar casaca corazón

y los anzuelos.

 

Foto: Gerardo Rodríguez

                                                                                                                              

ISAURA DÍAZ FIGUEIREDO

 

ENTRE LA DICHA Y EL MIEDO

 

 

 

La sombra del miedo ciega

y te entregas a la

vacía noche de la desesperanza

¡De pronto!

atrás quedó el hiriente y desplumado pájaro de la muerte.

 

¡Celebramos!

han caído los días,

y se posan los recuerdos de los años transcurridos,

y pido seguir siendo pupila en tus paginas,

bastón blanco,

cuando mis palabras tropiecen.

Hoja donde rasgo

entreteniendo, estremeciendo…

 romper argollas aunque el dolor duela.

Porque es posible vivir sin que se noten las llagas.

Hoy, es tú aniversario

te hiciste grande, muy grande,

no temas si

alguna noche, temblando me preguntas,

¿Madre es cierto…?

Sí hijo, ha vuelto abril,

los cerezos florecen,

los castaños cubiertos de manto verde,

al igual que cuando diste los primeros pasos…  tiemblan.

 

Foto: José Amador Martín

 

 

 

MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ

 

Vulnerable la vara de avellano

 

Vestigio y vocación de ligereza

 

         Maderita en lo umbroso y lo veloz

que había que cortar

en invierno

con la luna menguante

para que no llorase sangre sobre ti

 

                                      Que nada llore sangre sobre ti

                           

                            Vareo y vibración en esta altura

                                      en la que se desprenden las palabras

                                               como fruto caído

frente a tu paladar

                                      mientras suben salmones

por la pelvis

                                                                 

                            Vulnerable la vida, el avellano,

                                      no busca lo absoluto sino a ti

                                     

Sus raíces penetran en la sombra

                                      y se elevan las flores masculinas

                                               cuando llega el calor a poseernos

 

                            Vocabulario escueto y bullicioso

                                      en el tenaz rechazo de la muerte

 

                            Vara y bastón, zahorí, brazos que suben

         hacia el cielo y la tierra confundidos

                   para que nada llore

                                                      sangre

                                                                     sobre ti

 

                            Que

                                   nada llore

                                                        sangre

                                                                  sobre ti

 

 

Foto: Ángeles Rebollo

 

MARIAN DE VICENTE

 

 

Se posa algunas veces

la luz sobre lo que antes

nunca habías mirado,

y entonces se hace nueva

la ciudad, y te trae

sensaciones, matices

de lugares ignotos

y también conocidos:

Faltan las melodías

no oídas, el sabor

de lo nunca probado.

Mas cómo habla la luz

a todos los sentidos,

cómo alza y despierta

lo que yacía callado.

 

 

Foto: José Amador Martín

 

 

ELENA DÍAZ

 

HIJOS DE LUZ

 

 

La felicidad vivía

en el cuenco de mis manos,

cuando tú eras

realidad en mi casa.

Tu presencia endereza el mundo

donde me faltas.

recuérdame,

donde el mar es trigal

y convive la amapola con la espiga,

salvada en la palabra.

Sé que conoces el lugar para el regreso,

donde te esperan,

alas de ternura.

El tiempo que se nos fue será por siempre,

memoria y equipaje

donde encontrarnos.

 

Foto: Victorino García Calderón

 

XENARO OVÍN

 

“El verdadero viaje,

el verdadero descubrimiento

no consiste en buscar nuevos caminos, sino en tener nuevos ojos”

                                                        Marcel Proust

 

Comienzo del libro de poesía

EXTRAÑOS TIEMPOS

 

Hace muchos días que no salgo de la casa, mis paseos son pasos cortos sobre un suelo de madera que nunca he mirado con tanta minuciosa curiosidad. En medio de esta maldita enfermedad todo es nuevo incluidas las miradas desde este lado del cristal (parece mentira pero siempre ha estado ahí y no me había dado cuenta de ello). ¡Qué situación más extraña!

 En efecto, si he de ser sincero, ahora tengo tiempo de tomar cuenta de lo que ofrece la visión enjaulada a causa del maldito bicho. Y así es como tomé la decisión de contar los días que van pasando -no precisamente lentos- al otro lado de los cristales que poco a poco se van llenando de moscas, cagadas de estorninos y alguna que otra plasta de cigüeña voladora surcando el cielo en busca de ramas que reconstruyan el nido del año pasado.

Nunca hasta ahora me fijé en los dos jóvenes cipreses, ni en el abeto, esbelto y orgulloso sobresaliendo por encima de ellos. También los cuatro abedules, desnudos en los primeros días de retiro se han hecho presentes ante mis ojos.

La noche abandonó la alargada sombra de las farolas. Al otro lado de la acera, donde discurre el parque verde y solitario tres pequineses arrastran a su dueño para sedimentar la tierra con la primera meada del amanecer. Ufff , vaya noche larga hemos tenido. Ladran.

 

En la ventana, renovación y vida curiosean un horizonte limpio.

En el encierro, las urracas defienden su nido

 

Las personas son mortales y los árboles viven agarrados al suelo en donde morirán                                                                                              [algún día. 

Así la mirada ha de ser desde el interior.

No importa tanto el ayer si te atas al desánimo. Acércate al presente y vívelo.

Verás el poder de la belleza, pues por si sola no es nada.

Has de encontrar el equilibrio entre afuera y el adentro para sentirte.

Ellas construyen el nido con la quietud de no contar el tiempo

En lo más alto eclosionará vida sin temor al viento.

Y tú, en ese lado del tiempo, verás pasar ante tus ojos otras vidas.

 

Foto: Andrés Manuel Ñiguez Carbonell

 

 

ELBA MARIBEL HERNÁNDEZ MIRANDA

 

 

MARGUERITE EN SALAMANCA

     (Conversación con Marguerite Yourcenar)

 

 

 

Está sola la ciudad, Margarita,

solos los sueños de los habitantes

si algo habitan si sueños quedan.

Se abren los candados del huerto y la alameda,

pero no es noticia en los periódicos

y aunque nada aparenta destrucción

se han ido las fantasías urbanas

y han extirpado al elefante

 

y al dejar limpia la belleza

la imagen es más sola.

Alguna deriva late ensimismada,

nos mira, Margarita.

La ciudad se cae y los ojos pesan…

 

A salvo quedan las memorias,

las cigüeñas que

nostálgicas

lanzan besos desde la altura

como diosas coronando despedidas.

 

 

, “Claro del tiempo” (Ediciones Torremozas, 2018).

 

Foto: Alex Lorrys

 

SANTIAGO REDONDO VEGA

 

 

LAS PALABRAS NO TIENEN

 

la forma peculiar de una escafandra

con la que bucear mares de altura.

Ni regulan, cual peces abisales, 

el color o el tamaño improbable de la luz,

ni siquiera sus sombras,

y hasta puede

que se dejen abrazar por quien un día

sin vocación de exactitud las nombre.

Las palabras no flotan en el aire

ni en la atmósfera blanda de ningún medio acuoso,

van directas al fondo de la sien, se hunden,

como esquirlas de amianto,

en la profundidad de una caricia.

No soportan mentiras, ni falacias

escritas en la piel de un folio en blanco,

y aunque sepan nadar

se ahogan en la mística del agua

contenida en un vaso de gin-tonic   

con dos piedras de hielo

a eso de las tres de la mañana de un sábado de gloria

o de deriva

si carecen del todo de fuerza o convicción,

si no emergen del alma.

Las palabras son solo

garabatos que inundan con su tinta los márgenes

de un contrato de banca o una letra de cambio,

pero son de la vida ese sustrato

que alimenta y soporta los años de silencio

por los que mata y muere la noble pretensión

de elevar la estatura de un poema.

 

12/01/ 2020

 

 

Foto: Gerardo Rodríguez

 

 

LEONOR MARTÍN MERCHÁN

 

SIERRA…¡GRAN  DAMA!

 

 

Arañando las entrañas de mi tierra madre

Serpenteaba el grisáceo asfalto,

Deslizando estola de plata

Sobre las curvilíneas  formas

De su desnudo cuerpo.

 

Diadema de helechos la coronaban,

Su garganta vestía manantiales brillantes

De cristalina agua.

Con zarcillos de flores se acicalaba

De pinos y robles formó su falda

Y nos regaló perfumes,  de  jara y romero

 

¡Qué  vestida está mi sierra!

Qué folklore la ataviara

¡Naturaleza! Es su  madre

Su dinastía.

¡Gran dama!

 

Foto: Enrique Micaelo

 

VERÓNICA AMAT

 

Es primavera

 

 

Me llega otro perfume

otra caricia

que se enreda

a la luz de mi cintura

¡ Oh ¡ ruiseñora azul

de flor vertida

en rama adolescente,

trepadora.

 

Y te llevas mi sed

para salvarme,

a la altura feliz de los jazmines

desde tu esplendor

el soneto nace,

en tu ramo de sol

por trino y nube.

 

El vigor de tu esencia

Acrisolada,

capricho del sentido

al embriagarse

por la brisa

de aromas encendidos.

 

Hileras en retorno

don divino,

dulce caricia.

 pétalo de seda

colmado en la tibiez

de blando nido.

 

                                                    Abril del 2020

 

 

JOSÉ AMADOR MARTÍN

 

ISLA SIN MAR

 

Siempre existe una isla, después de todo

paisajes que soñamos y pueden existir

playas de terciopelo, bellas al modo

del pensamiento que me trae la mente.

 

lo sé bien. Me siento al borde el mar

frente a todo lo que es vida al atardecer

tempestad de amor y luz, realidad y sueño,

imaginación sentida cada anochecida.

 

en mi alma siento toda la libertad y el sueño

todo lo que acaricia al pasar mi pensamiento

que hace el amor acon las estrellas y las olas

que baten los acantilados de mi existencia.

 

y es bella la mar, la Luz, el imposible

que duerme y vivwe y existe en mi cada noche

y aunque a veces no es tan visible sé

que es una parte que vive dentro de mi.

 

sé también que está allí donde lo imagino

veo su Luz cuando en él se ocultan las estrellas,

y aunque no pueda ir allá, aunque esté lejos,

sé que mi mar está conmigo, donde quiera que esté.

 

 

 

 

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