AMOR, HERIDA Y REDENCIÓN EN ‘UNA SOLA CARNE’, DE A. P. ALENCART. ENSAYO DE MARIA DO SAMEIRO BARROSO

1 Alfredo Pérez Alencart en la Feria del Libro (foto de Manuel Layas)

Alfredo Pérez Alencart en la Feria del Libro (foto de Manuel Layas)

 

Crear en Salamanca tiene el privilegio de publicar el ensayo de la poeta portuguesa Maria do Sameiro Barroso (Braga, Portugal, 1951), médica, traductora, ensayista e investigadora, Vice-Presidente del Pen Club Portugués entre 2012-2014, representante del World Poetry Movement (WPM), Delegada Cultural del Liceo Poético de Benidorm en Portugal y Miembro Honorario del Círculo de Escritores Mozambiqueños en la Diáspora. Barroso, una de las más sólidas voces de la poesía portuguesa, es autora de libros de poesía, traducciones y ensayos, publicados en Portugal y otros países, y organizadora de antologías, eventos culturales y participante en encuentros de poesía nacionales e internacionales. En 2013 participó en el XVI Encuentro de Poetas Iberoamericanos de Salamanca. En 2014 fue invitada al festival “Voix Vives de Méditérranée en Méditérranée”, en Sète, Francia y al XVII Encuentro de Poetas Iberoamericanos de Salamanca. Además, obtuvo el Premio International de Poesía Palabra Ibérica 2009, con Un Ánfora en el Horizonte. Su libro Poemas de la Noche Incompleta, publicado en Brasil (Editorial Escrituras, São Paulo, 2010), fue seleccionado entre los siete libros de autores portugueses del Premio Portugal Telecom 2011. Los molinos del tiempo, original escrito en castellano, fue finalista del Premio Internacional de Poesía Pilar Fernández Labrador (Salamanca, 2015. El mismo se publicó bajo el sello de Trilce y fue presentado en el XIX Encuentro de poetas Iberoamericanos.

 

2 Portada de la antología

 

 

 

 

AMOR, HERIDA Y REDENCIÓN EN ‘UNA SOLA CARNE’,

DE ALFREDO PÉREZ ALENCART

 

Para portada de esta antología de poesía amorosa, seleccionada por la escritora rumana Carmen Bulzan, de poemas escritos entre 1996 y 2016, el pintor Miguel Elías, desde su habilísima capacidad de captar la llama interior de los textos, obsequia al autor, Alfredo Pérez Alencart, magnífico poeta y dinamizador cultural de Salamanca, con un dibujo, intitulado: “Estaban desnudos y no se avergonzaban. Homenaje a Durero”. Este verso del Génesis figura como epígrafe del tercer capítulo do libro.

 

Las imágenes de Albrecht Dürer (1471-1528) de los dos lienzos, intitulados “Adam und Eva”, terminados en 1507, se nos presentan de inmediato. Pero Miguel Elías transforma esta imagen con su visión personal. Agregó heridas (unas recientes, otras cicatrizándose) a los cuerpos desnudos del par bíblico primordial, que viene a nuestro encuentro frágil, herido y humano. Del paraíso traen apenas la inocencia de la desnudez. De la tierra en que viven traen hojas, heridas compartidas, entre frutos y manzanas, en ardor de las caricias.

 

Al abrir la antología, el primer poema celebra, en una tonada que nos remite hacia el  salomónico “Cantar de los Cantares”, “veintitantos setiembres”, dedicados a la “Esposa de mi atardecer” (p. 9). Es un poema de amor y comunión, de pasión vivida en el día a día, que el nacimiento de un hijo perpetúa. Se trata de una relación concreta y madurada, cantada, proyectada de si en su plenitud, pero no idealizada.

 

La primera parte, intitulada “Amoris causa”, introducida por un epígrafe del autor, y otro del libro bíblico de los Proverbios, continua en un mismo tono, en un tierno diálogo amoroso en el cual la amada no es solo un receptáculo de amor, sino que tiene un papel activo, incitando al amado a conocerla y revelarla, en bellísimos versos:

 

“¡Encélate, Amado, porque el cielo

es todavía! ¡Pasa por la horquilla del relámpago

y atrévete a descifrarme por entero!”(p. 17).

 

Y en los versos siguientes:

 

“Heme ahí

honrando

el altar del exilio

la lámpara entre mis manos (…)”.

 

 

3 Alfredo Pérez Alencart y Jacqueline Alencar (foto de José Amador martín)

Alfredo Pérez Alencart y Jacqueline Alencar (foto de José Amador Martín)

 

 

La amada  insinúa el exilio femenino, en la sociedad, en el amor y en el derecho, que caracterizó las culturas patriarcales antiguas en las cuales se inserta la cultura bíblica. Al final de la estrofa quedan claras las opciones de la mujer: la locura (en caso no sea aceptada), o la felicidad, cuando es plenamente aceptada y comprendida.

 

“¡Ah, que me encierren con los pies desnudos

y se abra para mí el hospicio

o el jardín donde al final se clama!”.

 

En el poema “Creación” (p.19), el mito de la creación de la mujer a partir de una costilla de Adán es recreado, rescatando a la mujer de la misoginia antigua, restituyéndole su plenitud, belleza y dignidad. La mujer surge de una hoja de extraña fragancia, que solo puede venir del paraíso, y se vuelve carne (léase “amante”), generadora de vida, compañera para siempre:

 

“Ninguna costilla salía

de mi barro.

 

Entonces cayó una hoja/de exquisita fragancia

y en mi pecho

se hizo carne amantísima,

 

brillante llama,

vena de transfusión para

siempre.”

 

Como corolario de este poema, la exaltación de la mujer. Libre de prejuicios de culpa y de pecado, surge en el poema  “Eva” (p.21). En el poema siguiente, “Confesión / Habla de Mujer” (p. 22), la mujer, enlazada por un ángel (“el amado”) se afirma con una especie de sensualidad sagrada, recreando a los dos en uno, la unidad, la unión que abarca todos los mitos.

 

El diálogo amoroso continua en los poemas siguientes, los cuerpos y las voces cruzándose, verbalizando el éxtasis, la sed, el cuerpo y el silencio alternando en las texturas que tejen la madrugada, la ternura y el vértigo; el amor proyectándose en el amor, en el cosmos, en la noche, privilegio de carne y lava, primorosamente segregada en el poema “Privilegios del confuso” (p. 27).

 

4 Alfredo Pérez Alencart (fotografía de José Amador Martín)

Alfredo Pérez Alencart (fotografía de José Amador Martín)

Dilatado por la palabra poética, el amor aquí tratado es el amor conyugal, intenso, fiel, construido sobre metáforas de fuego, asentado firmemente en la relación de la pareja en lo cotidiano. La mujer amada, la mujer concreta, surge en el poema “Mujer de ojos extremos. Jacqueline” (pp. 29-30). Como envuelta en velos y aromas del Cantar de los Cantares, Jacqueline, con el exotismo que su ascendencia boliviana e brasileira le confiere, es la esposa esplendorosa cuya figura se desdobla, entre el silencio y la razón, como la figura central de este libro. Es cuerpo y espíritu, contradicción y fulgor. En ella confluyen los ríos, el mar y el lirio antiguo y dulce que nombre todos los poemas y para quien todos los poemas pasan a ser expresamente dedicados. En el poema “Perla” (p. 35), la perla, símbolo de perfección de la Naturaleza, sin artificios, congrega el nácar, la flor y la respiración, en la amplia savia de este libro.

 

En el poema “A diario el amor” (p. 36), el respeto por la mujer y el respeto mutuo, en relación conyugal, son enunciados como secreto de su armonía y de su estabilidad, junto al río Tormes y a los desiertos bíblicos. En el poema, “Avisora, fermosa mía” (pp.51-52), el Poeta enuncia a su propia forma de amar, a pesar de todos los escenarios literarios y míticos que convoca:

 

“Mi querer tiene lámparas propias para los ojos que anido

en bíblicos olvidos o en tu cabellera azabache

oliendo a ensoñación.”

 

En este poema es de destacar la comparación de la amada a María de Magdala, mujer bíblica tan estigmatizada. Es otro toque poético que rescata a la mujer de la antigua misoginia. No olvidemos que la amada fue comparada a la perla, el más elogioso honor en el ámbito de los topoi literarios de lo femenino.

 

El libro se presenta como una sinfonía, en cuatro movimientos. Canta a la noche, a la piel, a los días, los ritmos, las mañanas, la locura. El desvarío amoroso se afirma y desvanece serenamente anclado a la mirada de la amada que se ilumina y crece, en cada verso, entre la luz y la sombre, la música y la alegría, en himnos de la tierra que se elevan al cielo.

 

             Lisboa, 4 de junio de 2017

 

 

 

5 Stuart Park, A. P. Alencart y Carmen Ruiz Barrionuevo, en la Fewria del Libro de Salamanca (Foto de José Amador Martín)

Stuart Park, A. P. Alencart y Carmen Ruiz Barrionuevo, en la Fewria del Libro de Salamanca (Foto de José Amador Martín)

 

AMOR, FERIDA E REDENÇÃO NA OBRA “UNA SOLO CARNE”(UMA SÓ CARNE)  DE ALFREDO PÉREZ DE ALENCART. ENSAIO DE MARIA DO SAMEIRO BARROSO

            Para capa desta antologia de poesia amorosa, seleccionada pela escritora romena, Carmen Bulzan, de poemas escritos entre 1996 e 2016, o pintor Miguel Elías, na sua habilíssima capacidade de captar a chama interior dos textos, presenteia o autor, Alfredo Pérez de Alencart, magnífico poeta e dinamizador cultural de Salamanca, com um desenho, intitulado: “Estaban desnudos y no se avergonzaban. Homenaje a Durero”. Este verso do Génesis figura como epígrafe do terceiro capítulo do livro.

 

            As imagens de Albrecht Dürer (1471-1528) dos dois painéis, intitulados “Adam und Eva”, terminados em 1507, occorre-nos imediatamente. Mas Miguel Elias transfigurou esta imagem com a sua visão pessoal. Acrescentou feridas (umas recentes, outras em cicatrização) aos corpos desnudos do par bíblico primordial, que vem ao nosso encontro, frágil, ferido e humano. Do paraíso, trazem apenas a inocência da nudez. Da terra em que vivem, trazem folhas, feridas partilhadas, entre frutos e maçãs, no ardor das carícias.

 

            A abrir a antologia, o primeiro poema celebra, numa toada que nos remete para o salomónico “Cântico dos Cânticos”, “veintitantos setiembres”, dedicados à “Esposa de mi atardecer” (p. 9). É um poema de amor e comunhão, de paixão vivida no dia a dia, que o nascimento de um filho perpetua. Trata-se de uma relação concreta e amadurecida, cantada, projectada de si na sua plenitude, mas não idealizada.

 

            A primeira parte, intitulada “Amoris causa”, introduzida por uma epigrafe do autor, outra do livro bíblico dos Provérbios, continua no mesmo tom, num terno diálogo amoroso no qual a amada não é apenas um receptáculo de amor, mas tem um papel activo, incitando o amado a conhecê-la e desvendá-la, em belíssimos versos:

 

            “¡Encélate, Amado, porque el cielo

            es todavía! ¡Pasa por la horquilla del relámpago

             y atrévete a descifrarme por entero!”(p. 17).

 

Nos versos seguintes:

 

            “Heme ahí

            Honrando

            el altar del exilio

            la lámpara entre mis manos (…)”.

 

6 Carmen Bulzan, antóloga del libro

Carmen Bulzan, antóloga del libro

 

A amada insinua o exílio feminino, na sociedade, no amor e no direito, que caracterizou as culturas patriarcais antigas, nas quais a cultura bíblica se insere. No final da estrofe, ficam claras as opções da mulher: a loucura (caso não seja aceite), ou a felicidade, quando é plenamente aceite e compreendida:

 

            “¡Ah, que me encierren con los pies desnudos

            y se abra para mí el hospicio

            o el jardín donde al final se clama!”.

 

No poema, “Creación” (p.19), o mito da criação da mulher a partir de uma costela de Adão é recriado, resgatando a mulher da misoginia antiga, restituindo-lhe a sua completude, beleza e dignidade. A mulher surge de uma folha de uma estranha fragrância, que só pode vir do paraíso, e torna-se carne (leia-se “amante”), geradora de vida, companheira para sempre:

 

            “Ninguna costilla salía

            de mi barro.

 

            Entonces cayó una hoja/de exquisita fragancia

            y en mi pecho

            se hizo carne amantísima,

 

            brillante llama,

            vena de transfusión para

            siempre.”

 

Como corolário deste poema, a exaltação da mulher, liberta de preconceitos de culpa e de pecado, surge no poema “Eva” (p.21). No poema seguinte, “Confesión /Habla de Mujer” (p. 22), a mulher, enlaçada por um anjo (“o amado”) afirma-se com uma espécie de sensualidade sagrada, recriando o dois, o um, a unidade primordial, a união que abarca todos os mitos.

 

            O diálogo amoroso prossegue, nos poemas seguintes, os corpos e as vozes cruzando-se, verbalizando o êxtase, a sede, o corpo e o silêncio alternando, nas texturas que tecem o alvor, a ternura e a vertigem, o amor projectando-se no mar, no cosmo, na noite, privilégio de carne e lava, primorosamente segregada no poema“Privilegios del confuso” (p. 27).

 

 

7 El poeta Alfredo Pérez Alencart (Foto de Ricardo Sánchez)

El poeta Alfredo Pérez Alencart (Foto de Ricardo Sánchez)

            Dilatado pela palavra poética, o amor aqui tratado é o amor conjugal, intenso, fiel, construído sobre metáforas de fogo, assentando firmemente na relação do casal no quotidiano. A mulher amada, a mulher concreta, surge no poema, “Mujer de ojos extremos. Jacqueline” (pp. 29-30). Como que envolta em véus e aromas do “Cântico dos Cânticos”, Jacqueline, com o exotismo que a sua ascendência boliviana e brasileira lhe confere, é a esposa esplendorosa cuja figura se desdobra, entre o silêncio e a razão, como o centro deste livro. É corpo e espírito, contradição e fulgor. Nela confluem os rios, o mar e o lírio antigo e doce que nomeia todos os poemas e para quem os poemas passam a ser mais expressamente dedicados. No poema “Perla” (p. 35), a pérola, símbolo de perfeição da Natureza, sem artifícios, congrega o nácar, a flor e a respiração, na ampla seiva deste livro.

 

            O poema, “A diario el amor” (p. 36), o respeito pela mulher e o respeito mútuo, na relação do casal, são enunciados como segredo da sua harmonia e da sua estabilidade, junto ao rio Tormes e desertos bíblicos. No poema, “Avisora, fermosa mía”(pp.51-52), o Poeta enuncia a sua forma propria de amar, apesar de todos os cenários literários e míticos que convoca:

 

            “Mi querer tiene lámparas propias para los ojos que anido

            en bíblicos olvidos o en tu cabellera azabache

            oliendo a ensoñación.”

 

Neste poema, é de destacar a comparação da amada a Maria de Magdala, mulher bíbica tão estigmatizada, é mais um toque poético que resgata a mulher à antiga misoginia. Não esqueçamos que a amada foi comparada à pérola, o mais elogioso louvor no âmbito dos topoi literários do feminino.

 

O livro apresenta-se como uma sinfonia, em quatro andamentos. Canta a noite, a pele, os dias, os ritmos, as manhãs, a loucura. O desvario amoroso afirma-se e esvai-se, serenamente ancorado no olhar da amada que se ilumina e cresce, em cada verso, entre a luz e a sombra, a música e a alegria, em hinos da terra que se elevam ao céu.

 

             Lisboa, 4 de Junho de 2017

 

 

8 La poeta Maria do Sameiro Barroso

La poeta Maria do Sameiro Barroso

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